Análisis político: El desastre perredista

martes, 2 de abril de 2002
México, D F (apro)- Los procesos electorales viciados, indignantes en el PRI, son además bochornosos en el PRD, pues este partido se integró nuclearmente por una corriente que, en esencia, criticaba la antidemocracia del priismo y se proponía arrebatarle el poder vía la fuerza democrática del voto Ahora que el PRI ya no ocupa la Presidencia de la República porque otro partido, el PAN, supo capitalizar los impulsos de cambio espectacularmente encarnados por el Frente Democrático Nacional (FDN), la organización resultante de esa epopeya, el PRD, se encuentra en franca descomposición Luego que la "nomenklatura" perredista dejó en la impunidad una gran cantidad de irregularidades que se produjeron en el proceso electoral interno de 1999, los comicios de este año fueron tan desaseados, que enfrentan más de 300 impugnaciones y, aparte de posibles desprendimientos, el PRD se encuentra en riesgo de perder el registro La credibilidad de dicho instituto, en su origen alentado y en la actualidad frenado por el grisáceo y sospechoso caudillaje de Cuauhtémoc Cárdenas, hoy acelera fuertemente su caída, ya no por los ataques partidistas provenientes del exterior, sino por las inconformidades de su propia militancia Así, más de cien perredistas fueron suspendidos en sus derechos y prerrogativas por ensuciar el proceso electoral, y otros diez dirigentes delegacionales elegidos anunciaron que no tomarán posesión de sus cargos si no se limpia la votación capitalina Ellos reclaman sanciones para quienes impidieron la instalación de 200 casillas, así como para los funcionarios que restaron votos a un candidato para sumárselos al contrincante, y denuncian que en muchas casillas hubo más votantes que afiliados El hecho es que, mientras en Aguascalientes, por ejemplo, hubo tantos votantes como en los comicios constitucionales, el Servicio Electoral aseguró que en el estado de Hidalgo las elecciones estuvieron completamente viciadas, sobre todo por una práctica cerril que hasta el priismo ha venido descartando por peligrosa y obsoleta: el robo de urnas Por lo pronto, como la magnitud de las prácticas fraudulentas no se puede ocultar, el cuerpo electoral interno perredista deberá anular gran cantidad de votos o el proceso íntegro en los estados de México, Puebla, Michoacán, Querétaro, Veracruz y Tamaulipas En esos puntos, dicen los inconformes, no se instaló el número de casillas previstas En cuanto a las dos denuncias presentadas ante el Instituto Federal Electoral, el Frente de Candidatos por la Legalidad e Institucionalidad expuso que no sólo pueden ser invalidados los comicios, sino que de acuerdo con la reglamentación del IFE, podría ser cancelado el registro perredista Y aunque el PRD no perdiera su registro porque las consideraciones políticas suelen pesar más que la legalidad, varios dirigentes y analistas advierten que ese instituto político, severamente dañado por las elecciones del 99, se encamina al desastre en los comicios federales del próximo año y, peor aún, auguran una crisis interna permanente si no se anulan las elecciones ni se reforma el partido de inmediato A nuestro juicio, ni la anulación de las elecciones ni la reforma del partido, bueno, siquiera el retiro de Cuauhtémoc a sus predios michoacanos son ya verdaderos remedios, simplemente porque en sus escasos trece años de vida, el PRD ha demostrado ser ?con algunas excepciones expresadas en liderazgos específicos y movilizaciones regionales-- una nueva, intensiva, versión del PRI

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