Juan Sandoval Íñiguez, centro de la polémica en Asesinato de un cardenal

sábado, 20 de abril de 2002
El cardenal de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez, sucesor del asesinado Juan Jesús Posadas Ocampo, respaldado por "gángsters y criminales de la peor ralea", trata de imponer una visión errónea sobre la causa del asesinato de Posadas que, de prevalecer, significará un "retroceso para el país", consignan los autores del libro de próxima aparición: Asesinato de un cardenal, ganancia de pescadores, que Proceso reseña en su más reciente edición Como uno de los exprocuradores federales que encabezaron las investigaciones sobre el crimen, Jorge Carpizo, autor del documento, junto con Julián Andradeno, no sólo acusa al cardenal, sino también a lo que llama la "ultraderecha en Jalisco" El libro dedica un apartado al exnuncio, Jerónimo Prigione, quien hace unos años recibió a algunos de los hermanos Arellano Félix, que figuran dentro del grupo de narcotraficantes sospechosos de perpetrar el asesinato del cardenal A sabiendas de la reunión entre Prigione y Ramón Arellano ?quien se habría deslindado del asesinato del cardenal--, Carpizo, entonces procurador, no instruyó para su detención, acción que volvió a justificar, esta vez en su libro: "¿Cómo iba a ir a una batalla que estaba perdida de antemano?" El extitular de la CNDH continúa con los ataques hacia el clero al asegurar que el sacerdote Gerardo Montaño, de Tijuana, el último que llamó por teléfono a Posadas en vida, es amigo de los Arellano y los protege Pero las acusaciones del exprocurador se centran en Sandoval Íñiguez, de quien dice: "El prelado aparentemente se ha convertido en gran defensor de su antecesor y ha cosechado algunas simpatías por su postura Empero, es público y bien conocido que entre ellos no existió una buena relación" De ahí que Sandoval siga "removiendo el panal" para que se haga pública la actuación de Posadas, explica en el libro La edición de Proceso, que comienza a circular el domingo 21 de abril, también relata que en el documento se hace referencia a una supuesta "mancuerna" entre Sandoval y Fernando Antonio Guzmán, presidente de la Comisión Especial de Seguimiento del Congreso de Jalisco, a quien, a diferencia del cardenal, se adjudica gran peligrosidad, por su capacidad para manipular Y, a decir del autor del libro, es un "fundamentalista", "jefe de la ultraderecha jalisciense"