La equidad de género, lejos del gasto público

domingo, 21 de abril de 2002
México, DF (apro-cimac) - A fin de transparentar la asignación y el ejercicio del gasto público desde un enfoque de género, tal y como se comprometió a hacerlo, en su campaña presidencial, Vicente Fox presentó en noviembre el Programa Nacional de Igualdad de Oportunidades (Proequidad) como una de las líneas estratégicas de su gobierno y meta para el 2006 No obstante, a pesar del discurso gubernamental, la equidad aún no se refleja en el manejo de las finanzas públicas; de manera más particular en la política fiscal y en el gasto público Al respecto, expertos en la materia coinciden en que incluir la perspectiva de género en las políticas del gobierno es una manera de incidir en el presupuesto, para que los egresos sean más transparentes y pueda participar la población, tanto en los planes como en su desarrollo y evaluación De acuerdo con un análisis de Fundar, centro independiente de investigación, menos de 01 por ciento del presupuesto federal de este año --equivalente a mil 300 millones de pesos-- corresponde a programas para beneficio de las mujeres Muestra de ello es que sólo nueve de las 23 dependencias de la administración federal cuentan con programas específicos para la población femenina; entre ellos destacan el de enfermedades y maternidad, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS); la administración y atención médica del Hospital de la Mujer, de la Secretaría de Salud (SSA), y el presupuesto del Instituto Nacional de las Mujeres, adscrito todavía a la Secretaría de Gobernación No conformes todavía con esta falta de equidad, nueve de cada diez pesos gastados por la Federación se destinan a cubrir obligaciones financieras o de salarios, por lo que únicamente queda una "microcantidad" para ejecutar los programas que beneficiarían a las mujeres, de manera tal que la verdadera posibilidad de incidir en el gasto público se restringe fuertemente Para identificar el impacto diferenciado del gasto general en las mujeres, "es indispensable desagregar la información por sexo, edad y otras categorías relevantes"; además, "es fundamental que los procedimientos de evaluación y la definición de objetivos partan de criterios sensibles al género", lo cual es una consigna del movimiento internacional de mujeres desde, por lo menos, hace siete años El Fondo de Desarrollo de Naciones Unidas para la Mujer (Unifem) y otras agencias de la ONU destacan que no hay fórmulas fáciles de aplicación automática para un ejercicio de este tipo "Las iniciativas de presupuesto de género son oportunas cuando se tiene una alta conciencia de buen ejercicio del poder, de descentralización y del derecho de los individuos a la información", recomendó en el 2000 Unifem En este sentido, uno de los esfuerzos gubernamentales que más apoyo de la población ha recibido es el Programa Mujer y Salud de la SSA Asimismo, en esa secretaría se establecen grupos de trabajo mixtos entre ONG y funcionarios, a fin de insertar mecanismos sensibles al género dentro del proceso presupuestal Presupuestos inequitativos "Los presupuestos no son neutrales al género", asegura Helena Hofbauer, directora ejecutiva de Fundar, al considerar que por no valorar el trabajo reproductivo y doméstico de las mujeres, el Estado está transfiriendo costos a los hogares, concretamente a ellas "Parte de las obligaciones gubernamentales descansan en el supuesto implícito de que hay quienes pueden dedicar su tiempo a subsanar las carencias del Estado", explica Durante la aprobación del presupuesto federal del 2001, organizaciones aglutinadas en torno al Foro Nacional de Mujeres y Políticas de Población, por primera vez adelantaron una propuesta a la Cámara de Diputados, solicitándole se presentara de manera desagregada el presupuesto, por sexo y por edad, así como que se crearan mecanismos formales para su rendición de cuentas "Es un problema muchas veces de eficiencia: cuando mucho, la política alcanza a la mitad de las personas a las que estaba dirigida", dice Hofbauer "No se puede atender a la totalidad de la población objetivo si se plantean políticas que no consideran las diferencias entre hombres y mujeres", advierte En programas sociales, las mujeres son vistas como beneficiarias pasivas del desarrollo, siempre relacionándolas a su trabajo reproductivo "Los recursos de programas como Progresa se les entregan a ellas porque los utilizan mejor, no para que sean ellas quienes se desarrollen", acusa Lucía Pérez, investigadora de la organización civil Equidad y Género "Todo eso lleva a que exista un presupuesto injusto", acusa Lucía Pérez también agrega que la falta de reconocimiento de la participación de las mujeres es una actitud que refuerza las restricciones a su derecho para gozar de bienes y servicios, como es el caso, por ejemplo, de la negativa a otorgarles créditos rurales, por lo que la gran mayoría de los dueños son hombres "Si no podemos evaluar los verdaderos impactos de las políticas, no podremos establecer presupuestos sensibles al género", comenta la investigadora "La transparencia en el acceso a la información es un prerrequisito, pues lo que nosotras queremos es incidir en el proceso completo, en el gasto general, no sólo en los recursos ?etiquetados? para las mujeres" Presupuestos ineficientes La rigidez del proceso para la elaboración del presupuesto ha implicado que las líneas estratégicas del gobierno --plasmadas en el Plan Nacional de Desarrollo (PND)-- no hubieran quedado reflejadas en él "Incluso se eliminaron programas completos, ante la dificultad de integrarlos", afirma Rodolfo Madrid, investigador asociado del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) Esto, a pesar del intento de la Presidencia, que --por medio de Carlos Flores Alcocer, coordinador de asesores de Planeación Estratégica y Desarrollo Regional de aquélla-- pretendió vincular el PND con el presupuesto federal, de manera que el primero, que hoy es letra muerta, se convirtiera efectivamente en un verdadero instrumento de planeación Al no conseguirlo, el resultado es que la política social del gobierno termina "beneficiando más a los ricos que a los pobres" De acuerdo con estudios del CIDE, a pesar que 30 por ciento de los hogares más pobres reciben 67 por ciento del gasto destinado para combatir la pobreza, únicamente tienen acceso a 25 por ciento del gasto amplio en educación, salud y seguridad social, que es lo que menos tiene estudiado el gobierno federal "El problema es que los mecanismos de evaluación se dan en general dentro de las secretarías, en procesos cerrados y poco claros", afirma el investigador y director del Programa de Presupuesto y Gasto Público del CIDE, Juan Pablo Guerrero Además, añade que para hacer un buen presupuesto es necesario saber a dónde se va cada peso gastado, algo que no se acostumbra en México La confección del gasto "responde a la lógica interna de la administración pública y no a una de cara a la sociedad", continúa el investigador, al tiempo que abunda en que en el país se lleva a cabo un proceso presupuestal "útil para ellos mismos y donde los recursos se asignan por inercia" Para corroborar lo anterior, basta observar que sólo 10 por ciento del gasto programable se presenta bajo el concepto de partida, que es el nivel más desagregado; el resto corresponde a gastos de empresas paraestatales y organismos descentralizados, los cuales no detallan sus gastos en ese nivel De ahí que esa costumbre sea una fuerte limitante para rediseñar el presupuesto Adicionalmente, el investigador sostiene que "reasignar recursos genera costos políticos que difícilmente algún gobierno quiere asumir" Respecto de la actual propuesta para la ley de acceso a la información gubernamental, Guerrero opina que, en caso de aprobarse, "implicaría una revolución en la burocracia" No obstante, el investigador prevé que incorporar criterios distintos en el proceso presupuestal será algo lento, debido a lo complejo del mismo dentro del gobierno

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