Sin soporte legal, presencia militar en el combate al narco

domingo, 28 de abril de 2002
Comala, Col (apro)- Aunque desde el punto de vista legal las fuerzas armadas de México están contempladas sólo como coadyuvantes de la PGR, recientemente fueron colocadas, de facto, a la cabeza de la lucha antidrogas, sin medir las consecuencias que puede acarrear esta medida en el mediano o en el largo plazo, advierte el doctor Luis Alejandro Astorga Almanza, investigador del Centro de Investigaciones Sociales de la UNAM "Uno de los riesgos de esta situación es que se presenten altos niveles de corrupción en las fuerzas armadas, como se ha dado en otros países como Colombia, Perú y Bolivia; porque si esto ocurre ya no nos quedará ninguna otra institución como Estado mexicano para salvaguardar al país", expone el académico Astorga Almanza, quien desde la UNAM coordina la Cátedra UNESCO "Transformaciones económicas y sociales relacionadas con el problema internacional de las drogas", señala en entrevista que pese a que la creciente presencia militar en el combate al narcotráfico se inició en el sexenio pasado, la tendencia se consolidó desde el inicio del gobierno de Vicente Fox El investigador comenta que mientras por una parte no se ha discutido la posibilidad de modificar la ley para otorgar respaldo legal a lo que ya se está haciendo en los hechos, por la otra se muestra preocupado porque "no tenemos ninguna institución que vigile a las fuerzas armadas" Explica: "Parece que el gobierno actual está apostando a que las fuerzas armadas se vigilarán a sí mismas, o que confía en la integridad ética absoluta de todos sus miembros, lo que no es así, pues son seres humanos y están sujetos a múltiples tentaciones" El especialista argumenta que ante "la opacidad que hay para investigar dentro de las fuerzas armadas, si se incrementan los casos de corrupción, será muy difícil saber de su existencia, y una vez que se sepa, poder vigilar de cerca que los responsables sean llevados ante la justicia, porque no es suficiente sacar un caso por aquí y otro por allá, cuando sabemos que en ese negocio se mueve muchísimo dinero y muchísimas complicidades" --¿Entonces es necesario que salgan las fuerzas armadas del combate al narcotráfico? --Habría que ponerles un plazo Ahorita ya de facto lo están haciendo, pero creo que habría que insistir, por un lado, en las modificaciones legales, que se respete el Estado de derecho, y, por el otro, poner un plazo a lo que ya existe, es decir, establecer que de aquí a un número equis de años las fuerzas armadas serán retiradas no de la lucha contra las drogas, porque son coadyuvantes de la autoridad civil, pero que no sigan al frente de esta tarea, por los riesgos tan fuertes que eso implica De lo contrario, dice el investigador universitario, si continúan las fuerzas armadas de manera permanente a la cabeza del combate al narcotráfico, "cuando se presenten los problemas, que seguramente llegarán, como ha ocurrido en otros países, quién sabe qué va a suceder, porque no hay, aparentemente, un plan B" Luis Alejandro Astorga, quien participó en la reunión nacional de la Red de Cátedras UNESCO, realizada en el Centro Cultural Nogueras, es uno de los pocos académicos del país que se dedican a analizar el fenómeno de las drogas, pues, según sus propios cálculos, existen en todo el territorio nacional menos de diez especialistas --la mayor parte concentrados en el Distrito Federal-- que trabajan permanentemente en esta área Según un documento de la Cátedra UNESCO, "en la actualidad las limitaciones del esquema jurídico-policiaco, y recientemente militar, de la política sobre drogas, hacen cada vez más urgente la formación de investigadores en ciencias sociales que estudien el fenómeno desde diversas disciplinas, que tomen en cuenta las dimensiones locales, estatales, regionales, nacionales y mundiales, pues el crecimiento desbordado del tráfico de sustancias psicoactivas ilícitas obliga a enfrentar nuevos retos con mejores herramientas analíticas" Astorga indica que la investigación académica sobre el fenómeno de las drogas en el país es muy reciente, pues empezó a darse apenas a finales de los años ochenta "Si tomamos en cuenta que el tráfico de drogas en México se inició en la segunda década del siglo XX, estamos hablando de mucho tiempo sin investigadores que hayan trabajado el tema" Por lo tanto, abunda, "desconocemos muchísimas cosas sobre este asunto en México y la idea de la cátedra es impulsar la investigación académica en esta área, porque con base en los resultados se pueden crear políticas acerca de las drogas con mayores fundamentos, basadas en las experiencias concretas de la sociedad mexicana" Hasta ahora, refiere, "el gobierno mexicano sólo ha reaccionado a las propuestas del gobierno estadunidense en esta materia, y la mayor parte de las veces únicamente las ha adaptado al caso mexicano, sin considerar muchas otras cosas que están presentes; y esto se debe al desconocimiento, a la falta de investigación" Insiste en que se necesita generar conocimiento para la sociedad y para los dirigentes políticos sobre lo que ha pasado con el tráfico de drogas en México, la forma como se ha desarrollado y los escenarios posibles que se presentan ante los cambios que se producen a nivel internacional, con el objetivo de articular políticas mucho más apegadas a la realidad Uno de los aspectos en los que no se ha realizado investigación científica, afirma el doctor Astorga, es el relacionado con el grado de penetración del narcotráfico en la economía mexicana "Lo que hay hasta el momento son declaraciones políticas, que no están basadas en ningún estudio, sino en corazonadas, en invenciones muchas veces, y no hay ningún documento, hasta donde yo sé, o algún estudio de carácter científico que muestre una evaluación, una aproximación a lo que representan las divisas producto del tráfico de drogas en la economía nacional "Entonces --subraya-- no podemos juzgar en función de declaraciones políticas; tenemos que juzgar en función de trabajo serio y de estudios No es muy creíble manejar cifras Lo primero que hay que hacer es pedirles a los funcionarios que muestren los estudios en los cuales se basan para sus declaraciones" No obstante, afirma que como resultado de investigaciones realizadas se ha observado históricamente que el fenómeno del tráfico de drogas en México no surgió como un negocio ajeno a la estructura del poder político, sino que nació protegido, e incluso promovido en algunas regiones del país por los miembros más importantes de la política local, básicamente gobernadores y su grupo más cercano "Esto marca una distinción fundamental en el caso mexicano, porque quiere decir que el tráfico de drogas no surge como negocio independiente ni paralelo de la estructura de poder, sino vinculado al poder político en posición de subordinación Y esta situación continuó a lo largo del siglo XX, con una relación "mediada por las corporaciones policiacas y militares, que trataban de contener, controlar y negociar con los grupos de traficantes, pero como instancia mediadora entre el poder político y el campo del tráfico de drogas Y no fue sino hasta mediados de los ochenta cuando esa supeditación histórica se fue deteriorando, por el agotamiento paulatino del régimen político que se instauró después de la revolución", explica Al mismo tiempo, narra Astorga, "hubo casos como el asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena, en 1985, que modificaron el silencio que durante muchas décadas el gobierno estadunidense había mantenido respecto a no señalar a los principales círculos del poder político como vinculados al tráfico de drogas Cuando asesinaron al agente, Estados Unidos rompió con esa tradición y empezó a señalar como sospechosos a personajes del primer círculo del poder político de México" A partir de entonces, la relación entre el poder político y el tráfico de drogas también se fue modificando "Los traficantes empezaron a adquirir una mayor autonomía relativa respecto del poder político, porque los mecanismos de control e intermediación se empezaron a desarticular y ya no funcionaron como antes Y esta mayor autonomía implicó a su vez un mayor grado de utilización de la violencia extrema entre ellos mismos y hacia fuera de los grupos de traficantes" En términos culturales, explica el investigador, han habido fenómenos relativamente recientes que, por ejemplo, desde mediados de los setenta se han manifestado a través de la producción musical, con corridos que abordan el fenómeno del narcotráfico e introdujeron un elemento nuevo sobre lo que existía anteriormente como discurso sobre este tema "Este discurso había sido monopolizado históricamente por representantes del Estado No había competencia: lo que decía el Estado era lo que había que pensar sobre el tráfico de drogas y los traficantes, pero cuando llegó esta producción simbólica, como son los corridos, vino a competir con un discurso que ya tenía mucho tiempo en circulación y que estaba en posición de monopolio Dio una versión distinta de la historia porque es una versión más cercana al mundo de los propios traficantes" Desde el punto de vista de la academia, indica Astorga, "lo que se requiere hacer es ver cuáles son las condiciones que llevan a grupos sociales de regiones determinadas del país a optar por el tráfico de drogas y no por otras actividades económicas, por las vías legales Antes de pensar en combatir, hay que estudiar todas estas causas, porque podemos partir de que la legislación actual prohibe el cultivo, la comercialización, el tráfico y el uso de ciertas sustancias psicoactivas, pero desconocemos cómo se dio ese proceso, que no ha sido igual en todas las sociedades, ni ha obedecido a las mismas causas"

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