"María Félix", por Diego Rivera

lunes, 8 de abril de 2002
México, D F (apro)- El 5 de septiembre de 1977 la revista "Proceso" publicó (No 44) un reportaje sobre los archivos de Diego Rivera que recibió el Instituto Nacional de Bellas Artes Entre ellos, había un texto del pintor donde evocaba el momento en que éste le vaticinaba el triunfo universal La anécdota muestra tanto el carácter irascible de la actriz como la visión profética de Diego Cuando mis amigos Emilio Fernández y Gabriel Figueroa me encargaron un dibujo de María para "Río Escondido" y en seguida ella deseó que la pintara en un retrato, se originó nuestra amistad Y a poco que ésta se desarrolló, María declaró en su lenguaje especial y encantador: "Dieguito, tu y yo nos conceptuamos" Eso era cierto y exacto; desde hacía mucho tiempo que yo la admiraba, pero sólo al llegar a ser su amigo la entendí realmente y observándola vivir y trabajar en todas las horas de muchos días pude prever y entrever el desarrollo próximo de su personalidad y su actividad en el arte durante el tiempo a venir No sé por qué sentí necesidad de decirle cómo veía yo ese periodo que estaba seguro que vendría; pero mi exposición fue tímida y torpe y la oportunidad para hacerlo muy mal escogida, una mañana en que nos quedamos solos en un set de los Azteca, mientras los demás almorzaban Era para María una mañana de mal humor Mi intervención en la que no faltaron circunloquios de muy mala catadura galante sin que yo pudiera evitarlo, la irritó y finalmente la puso furiosa Exclamó: "¡Qué te crees tú, que a mí se me puede trastornar la cabeza como Gabriel, el Indio y tú hacen con las extras babosas de 18 años!" "¡Yo soy una mujer con los pies bien puestos sobre la tierra y sé muy bien lo que puedo y lo que no puedo hacer! Lo que doy, lo doy porque quiero y no necesito que traten de engañarme sobre mí misma" Y siguió una tremenda autocrítica y un regaño furioso contra mí, que arreció a tal punto que en cierto momento estoy cierto de haber sentido pasar volando junto a mi oreja derecha el tacón de un zapato de María A medida que arreciaba la tormenta yo recobraba mi calma y adquiría seguridad Cuando María acabó de descargar contra mí relámpagos y rayos de toda la energía acumulada, se quedó sentada como estaba, mirándome a la cara, desafiante pero tranquila, yo empecé de nuevo, ahora claro y seco, la relación de mis previsiones Comencé por la base económica, pues encontraba que ella no valorizaba entonces exactamente su trabajo en relación con la importancia y la talla que ya tenía su personalidad única Y dando razón por razón y detalle por detalle, concluí repitiendo con precisión y sin adornos las deducciones a que había yo llegado "Después de ir a España, en las condiciones que mereces, y obtendrás sin las imposiciones, este será el primer peldaño en tu escuela ascensional Después irás a París, a Roma, entre esos dos lugares está tu verdadero campo de acción y tu verdadero público para que llegues a reinar sobre el mundo entero Ahí estallará tu popularidad repentina y sin diques; primero brillará tu belleza; te proclamarán la actriz más guapa del cine; después, tu retrato se verá por todas partes en Roma y París; empezarás a trabajar allá, acabará por adorarte como la mujer más bella de la tierra, y lo serás De más en más, desarrollarás tu personalidad de artista; al esplendor de tu belleza se unirá el valor de tu arte madurado París, como México, te llamará "nuestra María", y, finalmente, esplenderá tu gloria de artista, crecerá en figura, luz y frescor tu belleza de mujer, pero esta acompañará ya, sin anteponerse a ella, a la personalidad que serás mundialmente en el arte" Ahora María me miró severa, pero ya sin irritación; calló unos segundos, bajó los ojos como reflexionando; después como provocándome, me miró de frente y dijo: "lo único que te faltó fue decir que el papel que más me acomodará es el de Mesalina" Respondí: "lo representarás y triunfarás en él como en otros" Y no se enojó, esta vez sonrió, se llenó de luz, gracia y picardía sutil, sacudió la melena, se puso de pie (ya empezaban los del staff a volver al set) y poniéndome las manos sobre los hombros, me miró a los ojos: "veremos, dieguito, veremos" Y acudió al "llamado" Y lo hemos visto, no sólo mis previsiones se han realizado una a una, sino que la realidad ha ido más allá de ellas Años después de "Mesalina", recibe María () Yo oí, vi y leí, repercutir la gloria de María y sus compañeros de "Río escondido" y "Maclovia", desde Berlín hasta el confín de Asia maravillosa, en el ánimo de cientos de millones de seres del mundo nuevo Y percibí la adoración, el éxito insuperable para ella en el mundo viejo Y volviendo acá, vi a mi pueblo congregando a miles en enormes arenas aclamar al genio de su belleza y a la belleza de su genio, al parecer ella ante él Ayer volvió hasta donde yo trabajo, milagrosa y ágil, puso las manos sobre mis hombros, otra vez ahora, no como una extraña de 18 años, y me miró a los ojos con una alegría sencilla e infinita, con los 18, quizá los 16 años que no acaban en las extrahumanas, es decir, en las diosas, porque son como el verdadero sol y las verdaderas estrellas, cada mañana y cada noche