Análisis político: El efecto dominó

martes, 14 de mayo de 2002
México, D F (apro)- Las elecciones municipales de Ciudad Juárez, calificadas como "tiro de calentamiento" rumbo a los comicios federales del 2003, son ya también un claro reflejo del desencanto ciudadano ante el "gobierno del cambio" y los tres partidos más grandes del país Aunque al parecer el ganador será el candidato panista Jesús Alfredo Delgado Muñoz, el Programa de Resultados Preliminares sólo le daba una ventaja de 2 mil 391 sufragios sobre el priista Roberto Barraza Jordán, candidato de la Alianza Unidos por Juárez, cuando quedaban por contabilizar los votos de 57 casillas Sin embargo, el signo más ominoso de este proceso ha sido el abstencionismo, que en el curso de este lunes, faltando computar únicamente 25 casillas, llegaba a alrededor de 63 por ciento, no obstante que se trató de la reposición de los comicios de julio del año pasado, luego de que el Tribunal Federal Electoral anuló las elecciones al comprobar que el alcalde panista Gustavo Elizondo había abusado de su investidura para favorecer a su partido y frenar a la oposición La importancia de estas elecciones, a las que por anticipado se les atribuyó un "efecto dominó" a escala nacional, estriba en que por primera vez se enfrentan en unos comicios las nuevas dirigencias nacionales del PRI, PRD y PAN (ésta última reelegida) y en que detrás de los principales candidatos, Delgado y Barraza, están los dos grupos políticos más fuertes del estado de Chihuahua, encabezados por el gobernador priista Patricio Martínez y por el exgobernador panista Francisco Barrio, hoy secretario de la Contraloría Pese al derroche de recursos publicitarios con el apoyo de figuras políticas estatales y nacionales, y no obstante los reproches mutuos por la corrupción, el narcotráfico y los crímenes de cientos de mujeres, Delgado y Barraza (postulado éste por PRI, PVEM, PT y Sociedad Nacionalista) no fueron capaces de atraer a las urnas ni al 40 por ciento del electorado, aunque la aspirante del Partido Alianza Social sumó alrededor de 3 mil sufragios y el candidato perredista aportó más de 7 mil votos en el proceso Si es cierto entonces que en esta elección se juega la correlación de fuerzas en el estado, con un efecto dominó en los comicios legislativos del 2003 y en la contienda por la gubernatura de Chihuahua en el 2004, lo más destacable es que, gane quien gane, probablemente contará con la abstención y la desconfianza de más del 60 por ciento del electorado Todo lo cual debe atribuirse, sin más, a la pérdida de credibilidad de los principales partidos: el PRI, cuyo descrédito se reflejó de manera contundente en las elecciones del 2000; el PAN, que ha agotado su capital político en apenas año y medio de ejercer la presidencia del país, y el PRD que, con sus recientes elecciones internas, ha demostrado que tampoco es ya una alternativa En conclusión, las elecciones de Juárez significarían que en los próximos años viviremos un mayor abstencionismo y que en lugar de un sistema de partidos, donde la alternancia se dé como resultado de la confrontación de experiencias de gobierno, de programas y de ideas, tengamos una partidocracia donde los miembros de las cúpulas políticas se repartan el poder para fines personales y de grupo, sin relación alguna con las necesidades de las mayorías y los imperativos de la nación

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