A propósito del Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer

martes, 28 de mayo de 2002
México, DF(apro-cimac) - En 1988, un año después de haber elegido el 28 de mayo como el Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer, durante el V Encuentro Internacional Mujer y Salud, se llevó a cabo la primera campaña de Prevención de la Morbimortalidad Materna Coordinada por la Red Mundial de Mujeres por los Derechos Sexuales y Reproductivos y la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe, el objetivo de esta primera campaña fue denunciar las altas tasas de morbilidad y mortalidad maternas existentes, y cuyas causas en su mayoría eran prevenibles, así como exigir a los gobiernos políticas públicas adecuadas para combatir esa realidad Este año, la campaña, los acuerdos comerciales internacionales y la atención a la salud de la mujer plantea la necesidad de pugnar la imposición de acuerdos comerciales internacionales que vulneran los derechos ciudadanos, humanos y sociales de las mujeres Así mismo, exige políticas públicas que beneficien a la población, ya que la salud es un derecho humano fundamental que no solamente se manifiesta en la ausencia de alguna enfermedad, sino que plantea la existencia del más óptimo estado mental, físico y social Después de 15 años de dedicar un día a la salud de la mujer, ya es posible hablar de logros, tales como el incremento del uso de métodos anticonceptivos, acceso de las y los jóvenes a servicios de salud sexual y reproductiva, y avances en materia de educación sexual en los libros de texto gratuitos, incluso de secundaria, que han logrado incidir en el comportamiento sexual de las y los adolescentes Más aún, el gobierno mexicano ha ratificado ordenamientos internacionales relacionados con la salud integral de las mujeres, dentro de las que destacan las Conferencias de El Cairo y Beijing, la Convención para la eliminación de todas las formas de discriminación contra la Mujer (CEDAW) y la Declaración Universal de Derechos Humanos No obstante, en la realidad subsisten grandes dificultades de índole cultural, social y religiosa que obstaculizan a las mujeres --especialmente a las jóvenes-- el acceso a la información, la orientación y los servicios de salud necesarios para protegerse de riegos y enfermedades incurables Esta realidad muestra la importancia de promover la participación social y política de las mujeres para poder exigir el diseño de políticas públicas, económicas y de salud encaminadas a erradicar aquellos problemas que las aquejan y que en muchos casos siguen provocando miles de muertes en el mundo El derecho a la salud es un derecho humano y ciudadano que no puede entenderse como un derecho aislado, ya que cada aspecto de nuestra vida repercute en nuestra salud De esta forma, la pobreza, desempleo, desigualdades sociales, carencia de información, de recursos, de educación y de servicios básicos son aspectos intrínsecamente ligados a la salud El derecho a la salud implica exigirle al Estado las condiciones sociales económicas y culturales necesarias para gozar de una condición de salud óptima, responsabilidad de la cual no puede eximirse

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