Anorexia

domingo, 5 de mayo de 2002
A los problemas de desnutrición por pobreza, que se cuentan entre los más graves del país, hay que sumar ahora la desnutrición como efecto del cuidado de la imagen corporal El trastorno de la alimentación más conocido ?y que según estadísticas confiables está al alza en México? es la anorexia Hasta muy recientemente se pensaba que esta enfermedad, considerada de tipo psiquiátrico, era exclusiva de modelos, actrices y demás personas que viven de su imagen Sin embargo, según una investigación de Proceso, este trastorno se presenta ya en estratos sociales y laborales muy diversos, y comienzan a proliferar las clínicas especializadas para su tratamiento Los trastornos de la alimentación ?particularmente la anorexia y la bulimia? no son enfermedades de niñas "bien" ni de jóvenes presumidas preocupadas por su apariencia El peso y la talla no son los únicos criterios para el diagnóstico exhaustivo, ya que se trata de un padecimiento psiquiátrico La anorexia nervosa, por ejemplo, es la enfermedad de más alta mortalidad mundial dentro del campo de la salud mental Cobra la vida de 5% de las personas que la padecen "No es una epidemia, pero es alarmante el aumento de la incidencia y prevalencia de estos trastornos", afirma Armando Barriguete Meléndez, psiquiatra y psicoanalista miembro de la Academia para Trastornos de la Alimentación de Nueva York, consultante honorario del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán y de la Asociación Psicoanalítica Mexicana, y autor de innumerables artículos y textos sobre el tema, entre ellos Anorexia nervosa: desde sus orígenes a su tratamiento (Ed Luis Rojo de la Universidad de Valencia, 2002), catalogado como el mejor libro sobre el tema en España Más allá de su gravedad, dice, es un problema de salud que se pasa por alto de manera irresponsable y cruel: "Se piensa simplemente que en un país con hambre no vale la pena distraer recursos en niñas ricas que hacen berrinche y no quieren comer" Ofrece datos inquietantes sobre los informes de la prevalencia e incidencia de los trastornos de la alimentación en la población mexicana Según una encuesta del año 2000 (Unikel), levantada entre jóvenes de ambos sexos, se encontró que 09% de los hombres y 28% de las mujeres entrevistados presentaron algún riesgo clínico o subclínico de trastornos alimenticios De acuerdo con el estudio, la población de mujeres entre 16 y 19 años presentó mayores conductas de riesgo Otra encuesta realizada entre 1996 y 1997 (Holtz) indicó que entre mil 600 muchachas de bachillerato, 59% reconoció que se había sometido a dieta alguna vez, 7% aceptó haber vomitado "como parte de la dieta", 6% haber usado laxantes, 17% diuréticos y 27% pastillas Barriguete Meléndez comenta que es preocupante que todas estas conductas sean parte "normal" de la dieta Pero son los textos periodísticos, las historias publicadas en revistas dirigidas al sexo femenino y la publicidad lo que ha generado la idea de que estos padecimientos sólo son propios de dicha población Estudios como el de la especialista Gilda Gómez-Peresmitré (UNAM), dan cuenta del riesgo en que se encuentran otros grupos, como los niños De acuerdo con su estudio, de mil 214 niños encuestados entre los 9 y los 13 años, 47% reconoció que le "preocupaba mucho" su cuerpo; 75% de niñas y 65% de varones dijo que le "preocupaba mucho" estar gordo; según esa investigación, 66% de niñas y 39% de niños se encontraban "delgados o muy delgados", y 91% de niñas y 35% de niños tenían la expectativa de una figura ideal delgada y muy delgada Aclara la experta que en sus investigaciones ?realizadas en escuelas públicas y privadas? se ha detectado que niños en edad preescolar muestran actitudes negativas hacia la obesidad Estas actitudes, señala, determinan que se eleven considerablemente las probabilidades de desarrollar un trastorno de la alimentación en la adolescencia En Estados Unidos, relata, una investigación confirmó que varios niños elegían tarjetas con dibujos de personas discapacitadas antes que otras con ilustraciones de gente con sobrepeso Las desarrolladas, afirma, "son sociedades lipofóbicas"(que temen o rechazan el exceso de grasa), y éstas ?en particular la estadunidense? nos han contagiado los problemas relacionados con la insatisfacción con la imagen corporal Por ejemplo, las niñas mexicanas entienden por dieta saltarse una comida (generalmente la cena) o evitar alimentos de la dieta básica, como tortilla o arroz, por considerar que engordan Ahora, "a la problemática de desnutrición por pobreza se agrega la desnutrición por la vía de la imagen corporal", lamenta Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, doctora en psicología y especialista en detección de problemas de salud por la Universidad de Jerusalén, Gómez-Peresmitré explica que a los 11 años los niños cruzan la "edad pico" en lo que se refiere a la gestación de factores de riesgo de desarrollar un trastorno de la alimentación Si se observan factores de riesgo a esa edad, dice, "la probabilidad de que desa-rrollen el trastorno en la adolescencia aumenta 18 veces" Entre el hambre y el exceso En 1985, cuando se inauguró la primera clínica pública en Latinoamérica para tratar la anorexia (en el hospital Salvador Zubirán), la enfermedad se presentaba a partir de los 16 años A la fecha, advierte el doctor Barriguete, la edad de inicio ocurre desde los 10 años Hoy, el calificativo "gordo" tiene una connotación peyorativa, lo cual indica desconocimiento y poca tolerancia y entendimiento de las diferencias Esto se debe, explica, a que los niños padecen mayores tensiones propias del mundo moderno, "individualista y exigente" Las complicaciones del diálogo familiar y el exceso de información que producen los medios de comunicación les generan angustia, aunado a un severo conflicto mental en la persona y la familia de la persona que sufre el trastorno "En la actualidad, la adolescencia pasa y se queda más tiempo en el cuerpo, siendo parte de la crisis de esta época de la vida" Impresiona un relato del psiquiatra, formado en la Facultad de Medicina de la Universidad París-Nord, en Francia: Hace años, recibió a su paciente más joven Un niño, de año y medio, llegó en brazos de su madre Como ella, el infante era anorético Apenas formada su conciencia, el pequeño reclamaba atención a través del único medio posible: el rechazo al alimento La comida es, manifiesta Barriguete, "un canal de relación con uno mismo y con el otro" Otra población vulnerable frente a los trastornos de la alimentación son los migrantes Cuenta que en los años ochenta surgió un enfoque clínico que demostró que la cultura es determinante en los trastornos de la alimentación El entorno cultural exacerba o inhibe el riesgo frente a ellos, y en personalidades frágiles genera problemas Una investigación de Barriguete, realizada entre 1997 y 1999 en Michoacán, señaló que los purépechas mostraron menor preocupación por su figura y que ignoraban la existencia del prototipo delgado de belleza Sin embargo, los michoacanos que emigraban a Estados Unidos, lejos de sus tradiciones, se topaban con los prototipos de Occidente, adoradores de la apariencia Sin el cobijo de los suyos, los ritos y las fiestas, experimentaban la sensación de vacío La distancia y el cambio de entorno generan incertidumbre e inquietud, sostiene el experto Los migrantes se sienten solos y su alimentación cambia Además, en Estados Unidos, la comida se sirve en proporciones gigantescas "Todo eso provoca, pronto, padecimientos como obesidad y diabetes" Cuenta: Una pareja de origen purépecha emigró a Estados Unidos Dejó en Michoacán a una hija de 18 años, que meses después los alcanzó en compañía de un primo hermano Aunque la muchacha compartía con los varones el trabajo agrícola, fue aislada No cupo en un mundo de hombres Sola, alivió la depresión con abundante comida La aterró el exceso, evidente en su cuerpo, y aprendió a inducirse el vómito En ese caso, no funcionó el escudo cultural contra la bulimia "De manera violenta, la muchacha se vio inmersa en una sociedad occidental", explica Barriguete El error de considerar los trastornos de la alimentación como enfermedad de las clases media y alta se basa en considerar que la grave preocupación por la figura, que se cristaliza en un "trastorno de la imagen corporal", no es un problema de nivel socioeconómico, sino psiquiátrico También es cierto que en las sociedades rurales se distorsiona menos la imagen corporal, a pesar de que los medios electrónicos difunden los patrones físicos del "éxito" Además, en la pobreza comer bien es un lujo, un privilegio que se valora, mientras que en las sociedades occidentales existe, incluso, la nouvelle cuisine, que ofrece miniporciones de elaborada preparación y a precios elevados Aún así, ocurre Relata Barriguete el caso de una paciente suya: La muchacha era una de siete hermanos, un par de ellos alcohólicos Los padres trabajaban turnos agotadores para mantener su casa, en Ciudad Nezahualcóyotl El ánimo familiar fue violentándose frente a un refrigerador que se llenaba con dificultad con el total del ingreso familiar y se vaciaba casi al instante En algún momento, descubrieron a la culpable: "Lo peor no es que te tragues todo Encima, lo vomitas", le recriminaron a la niña Además de la bulimia, creció en ella un inmanejable sentimiento de culpa "Enfrentó un problema psicológico profundo" Familias alteradas Los trastornos de la alimentación son las enfermedades de mayor aumento en los últimos 30 años Han crecido más que ninguna otra enfermedad, incluyendo el sida y el cáncer, afirma Alfredo Zúñiga, director médico de Eating Disorders de México El psiquiatra y psicoterapeuta, miembro de la International Association of Eating Disorders Professionals (IAEDP) y de la Asociación Psiquiátrica Mexicana, estima que entre 2% y 5% de las mujeres entre los 12 y los 25 años tiene un trastorno de la alimentación que requiere de tratamiento No obstante, apunta que cada vez son más frecuentes en hombres Según los datos de Zúñiga, 68% de las mujeres y 31% de los hombres que cursan secundaria, preparatoria y estudios universitarios sigue algún tipo de dieta Aquellos que se someten a regímenes estrictos, asegura, aumentan 18 veces sus probabilidades de desarrollar un trastorno de la alimentación Advierte que éstos nunca se presentan solos: más de 90% de las personas que los padecen presenta, además, depresión o ansiedad En realidad, dice, "estas enfermedades no tratan de peso, talla, figura corporal o calorías, sino que cursan con alteraciones de la autoestima" Según la experiencia de Zúñiga, especialista en trastornos de la alimentación, psicoterapia de grupo y psicoterapia cognitivo-conductual, la mayoría de quienes padecen trastornos de la alimentación ha sufrido abuso físico, psicológico o sexual "No he tenido un solo paciente que provenga de una familia funcional" No obstante, alerta, son enfermedades curables, "si se detectan a tiempo y son controladas por un equipo multidisciplinario" El más cruel de los trastornos de la alimentación es la anorexia La sufren, sobre todo, las mujeres, en una proporción aproximada de nueve a uno Los hombres padecen más frecuentemente de bulimia o se convierten en comedores compulsivos, mal, en el que la proporción se reduce de siete a tres o seis a cuatro ?¿Cómo se explica eso? ?se le pregunta a Zúñiga ?Una teoría lo atribuye a que son más las presiones emocionales a las que está sujeta una mujer En la actualidad, además de que ha aumentado el número de enfermos y de que se ha reducido la edad en la que se adquiere, se complica la distinción entre los trastornos de la alimentación Hay menos anoréticos o bulímicos "puros" Ambas enfermedades se diferencian por "fines prácticos", puesto que los pacientes registran episodios de las dos Explica Zúñiga: "Hay días en que el comportamiento principal es no comer y días en que el enfermo incurre en los llamados ?atascones?" La anorexia pura consiste, simplemente, en dejar de comer La anorexia purgativa implica que lo poco que ingiere el enfermo le provoque culpa, que "compensa" sobrejercitándose, induciendo el vómito o tomando pastillas o laxantes La anorexia nervosa se relaciona con cambios hormonales importantes (de ahí que las adolescentes la padezcan a partir de esta edad), comenta Armando Barriguete Cuando se sufren crisis emocionales y físicas, "si todo se nos acaba, lo único que nos queda es el cuerpo", y a través de él y del alimento se descargan los sentimientos La distorsión de la figura El diagnóstico de la anorexia implica que el paciente se rehúse a mantener el considerado "peso sano" y que manifieste temor a engordar, aun cuando está por debajo de dicho peso Los anoréticos presentan un síntoma escalofriante: la distorsión en la percepción de la figura corporal Las muchachas que sufren el trastorno, cadavéricas o no, se sienten engañadas cuando se les habla de su delgadez En Avalon, un centro de tratamiento para trastornos de la alimentación, traumas y adicciones ?confía la psicóloga Janet Rojas? se acostumbra a realizar un ejercicio entre las pacientes para que cobren conciencia del estado de su cuerpo Se les pide que engrapen una cinta calculando el grosor de uno de sus muslos Hecho esto, se les indica que lo coloquen alrededor para que comparen su impresión con la realidad En todos los casos, la cinta resbala de la pierna Indica Barriguete que son predisponentes o factores de riesgo de la anorexia las crisis propias de la pubertad, la migración, los antecedentes de depresión, alcoholismo, drogadicción, obesidad, trastornos de la alimentación, abuso y violencia, y las ocupaciones, entre las que destacan aquellas que exigen mucho del físico (como es el caso de las actrices, bailarinas y atletas), las personalidades perfeccionistas y rígidas y la práctica obsesiva de dietas Son factores de protección la identificación de afectos y sensaciones, la autoestima, la capacidad reflexiva, la práctica deportiva, la lectura o las bellas artes Los daños Las complicaciones médicas de la anorexia nervosa incluyen la baja en la frecuencia cardiaca y presión arterial (lo que provoca fallas cardiacas), osteoporosis, debilidad y pérdida de músculo, deshidratación severa, desmayos, fatiga y debilidad general, resequedad de la piel, pérdida de la menstruación, del cabello, crecimiento de pelo delgado en cuerpo para mantener el calor, constipación crónica e infertilidad La bulimia está caracterizada por los atracones De hecho, la palabra bulimia significa "hambre de buey", ilustra el doctor Zúñiga Quienes padecen la enfermedad "pura" son los comedores compulsivos Los bulímicos son los que comen demasiado y luego presentan conductas compensatorias El diagnóstico de la bulimia exige el registro de atracones episódicos, recurrente conducta compensatoria inapropiada que busca bajar de peso, purgas episódicas, inducción del vómito, uso de laxantes, diuréticos, enemas, ayunos prolongados y ejercicio excesivo Se le asocian síntomas y signos físicos, como la erosión del esmalte dental, picadura de dientes, distensión abdominal, constipación, diarrea, cefaleas, fatiga, desbalances químicos y electrolíticos (que pueden causar frecuencia cardiaca irregular, fallas del corazón y la muerte), inflamación y ruptura del esófago, defecación crónica irregular y estreñimiento, debilidad, úlceras y pancreatitis El desorden del comedor compulsivo se caracteriza por la frecuencia de períodos impulsivos y sin control de ingesta de comida más allá de un punto de bienestar El enfermo no lleva a cabo conductas para compensar su forma de comer Puede hacer dietas repetitivas, aunque el peso corporal puede variar de bajo a normal o del sobrepeso moderado a la obesidad El enfermo se distingue por que comete atracones con recurrencia, come varias veces en poco tiempo o grandes cantidades en cierto período, experimenta falta de control al comer o lo hace más rápido de lo común, digiere grandes cantidades de alimento, aun sin hambre, mastica comida hasta sentirse molestamente lleno o experimenta culpa después de la comilona Las consecuencias del comer compulsivo son alta presión arterial, enfermedades del corazón que provocan niveles de colesterol y triglicéridos elevados, diabetes secundaria, hiper e hipoglucemia y enfermedades de la vejiga El tratamiento de los trastornos de la alimentación es complejo y largo Deben combinarse la psicoterapia individual y familiar, el suministro de medicamentos antidepresivos, el manejo nutricional, la participación en grupos de autoayuda, la vigilancia médica, evaluaciones psiquiátrica, psicológica, médica, endócrina y transcultural y, en los casos graves, la hospitalización Pero, alienta Barriguete, entre 70% y 80% de las personas con estos trastornos responde a un programa estructurado de tratamiento Los centros de ayuda No faltan las historias sobre adolescentes que aparecen en clínicas y hospitales pesando lo que sus huesos Se atienden cuando acecha la muerte, meses o años después de ocultar con ropa amplia el padecimiento íntimo En el sector público, apenas algunos hospitales atienden a pacientes con trastornos de la alimentación: el hospital de Nutrición, el Instituto Mexicano de Psiquiatría, el 20 de Noviembre, la clínica de la Facultad de Psicología, en la UNAM Varias fundaciones sin fines de lucro trabajan por la prevención y el tratamiento, entre las que destacan Fundación Ariwá, Fundación Internacional CBA y, de reciente creación, la Fundación Nacional para el Estudio y Tratamiento de las Adicciones, AC, que tiene dos programas independientes para trastornos de la alimentación y para adicciones Clínicas particulares y fundaciones ofrecen una alternativa, aunque algunas sólo atienden a quienes pueden pagar el costoso tratamiento Janet Rojas, psicóloga de Avalon, cuenta que ahí ha recibido a adolescentes, a mujeres maduras y ancianas, a pacientes crónicas y a enfermas que no cumplen con todos los criterios de los trastornos de la alimentación Aunque considera que éstos se han incrementado por la influencia de los medios de comunicación y la moda, comenta que desde el siglo X se sabe de muertes por anorexia, cuando al trastorno ni siquiera se le conocía por ese nombre Esta clínica ofrece tratamientos externos para trastornos de la alimentación o internos, que duran 42 días, para mujeres a partir de los 14 años En este lapso, se realizan evaluaciones nutricionales, médicas y psicológicas, terapias grupal, individual, familiar y equina, trabajos de imagen corporal y resolución de duelos Janet Rojas dice que ha visto demasiado en lo que se refiere a trastornos de la alimentación: pacientes de todas las edades, con recursos y sin ellos, flaquitas que ocultan la anorexia debajo de ropa holgada, niñas que se han hecho expertas vomitando en segundos o, frente a otros, en bolsas de plástico Ha recibido mujeres que ya no pueden caminar, otras que se duermen durante las terapias, víctimas de su debilidad, muchachas sin dientes que se alimentan con papillas, adultas jóvenes que usan pañales, personas que han padecido el trastorno por 20 años Todas las vivencias de estas pacientes la conmueven; una, repetida, la indigna: Varias estudiantes le contaron que en sus escuelas, las autoridades ordenaron que los baños se cerraran con llave durante la hora del recreo Endurecido, el vómito adquiere la consistencia del cemento y tapa las tuberías

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