México en el Mundial: Sueño frustrado

lunes, 17 de junio de 2002
Jeonju, Corea - La culpa fue de un sueño Del sueño del jueves ante Italia Aquel juego que hizo creer que este equipo mexicano estaba para las cosas grandes, quizá para las semifinales La culpa es del frenesí de los sueños ¡Qué duro es despertar! La selección mexicana de hoy no tiene nada que ver con la del jueves antes los italianos Fue improductiva, desordenada y pusilánime Todo lo contrario de aquella de recuerdo de Oita Fue lo opuesto de lo que muchos se imaginaron Pero ya estaba claro, México puede ganarle al mejor equipo un día y perder con el otro al amanecer siguiente ¿Por qué? Quizá por destino, quizá por condena, quizá por vocación histórica El de hoy en esta cancha fue un equipo sin ilusión, cero desbordes por las bandas, cero creatividad en la media cancha, cero disparos de media distancia, cero goles en el marcador Y muchos de sus hombres fueron exactamente lo que menos debían ser: espectadores de otra pérdida de Molino del Rey ante el peor de todos los rivales: Estados Unidos No hay peor rival que el vecino, que sabe todas las rutinas del rival Está claro que los buenos vecinos ya cambiaron de rol, ellos son los buenos, nosotros los vecinos Javier Aguirre atribuye la derrota, entre otras cosas, a un penalti no visto por el arbitro, quizá Lo menos enfermo posible es creer que los mexicanos perdieron por ellos mismos, porque Jesús Arellano nunca apareció en el juego, porque Gerardo Torrado nunca pudo ordenar sus ideas con el balón, porque Ramón Morales se perdió en la avanzada por el lado izquierdo, porque Cuauhtémoc Blanco nunca pudo tener el balón de frente a la portería y cuando lo tuvo nunca se atrevió a hacer una jugada personal de genio, porque Braulio Luna prefirió extraviarse del partido ante la apretada marcación rival, porque un equipo que no tiene el dominio sobre la pelota en jugadas hacia adelante nunca puede hacerse del marcador En efecto, de primera intención se puede decir que México tuvo más tiempo el balón en los pies Pero eso, y hay que decirlo de una vez, es un dato erróneo para ver el futbol Esa estadística puede ser útil en el futbol americano, pero en el soccer es una falacia Si México tuvo más tiempo el esférico fue precisamente porque no supo qué hacer con él Cuando no se lo pasaba de un lado a otro --casi siempre en busca de un avance de diez metros--, prefería regresarlo, regresarlo, regresarlo hasta las manos del arquero Pérez Pero lo más condenable no fue la falta de técnica sobre los recursos del juego, sino la falta de carácter, de coraje para defender la noche del jueves ante Italia y la supremacía del Grupo G Aguirre debió presentar a sus seleccionados el partido de la noche anterior en el que unos irlandeses de historia pusieron en entredicho la vanguardia española, únicamente con tenacidad Pero el equipo de Aguirre, que puede ser muy bueno pero no puede meter los goles que fallen sus jugadores, ha preferido lo de siempre, simular que las cosas no importan, que da lo mismo ganar o perder en segunda ronda puesto que el futbol mexicano va "creciendo cada vez más", como dice Torrado, y el resultado es lo de menos "Esto se juega a goles y ellos los han anotado, pero no han sido mejores que nosotros", dice un enojado Cuauhtémoc Blanco para quien está claro que las cosas en equipo no interesan "Este no es un fracaso en mi vida", contrapone Torrado, "es sólo una experiencia que no se dio, nada más" "Solo estoy triste porque perdimos el partido, eso es todo", se defiende Jesús Arellano, un testigo, un espectador con derecho de cancha en todo el juego, débil, pusilánime, alejado lo más posible del balón y de las jugadas de su equipo, un forastero sin nacionalidad en la cancha Dice Johan Rodríguez --más temperamental en el juego que eficiente-- que el equipo verde salió con todo para ganar, "pero las cosas se nos complicaron y ahora a aprender de esto" Digamos que es distinto, pero lo de siempre: los mismos discursos, las mismas justificaciones, el mismo estado de ánimo, tan pasmoso, tan vergonzante, casi --Johan, después de todo, el beisbol tiene razón: después del gran hit viene el gran ponche --se le comenta-- --Esto es futbol, el beisbol no tiene nada qué ver en esto --Eso se sabe, pero es una manera de decir que nada cambia, ni después de Italia --Eso es historia y esto también ya es historia Pero no hay mas que ponerse a las ordenes del Señor --- Para cuando se dará el siguiente paso-- se le pregunta al veterano y fuera de forma Luis Hernandez --- Sólo Dios sabe para cuándo se dará, sólo Dios los sabe Lo que ha pasado hoy aquí, lejos de toda categoría, es la consumación de un ciclo mundialista improvisado, hecho al descuido, cuya realidad se fue olvidando de poco, sobre todo después de los triunfos ante Croacia y Ecuador y el empate ante Italia en este mundial ¿Por qué un equipo tan desatinado debía llegar más lejos en una Copa del Mundo a la que estuvo a punto de no calificar?

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