Los desechables de Echeverría (Parte II)

martes, 2 de julio de 2002
Washington, DC -El caso del guerrillero Pedro Orozco Guzmán es ilustrativo de la política del gobierno de Echeverría para desechar a miembros de los grupos armados del país De los hechos se ocupan los documentos secretos A-81, A-91 y A-92 que, entre noviembre y diciembre de 1973, envió el cónsul estadunidense en Guadalajara, M J Ortwein a Washington Orozco era uno de los líderes del Frente Estudiantil Revolucionario (FER), que tenía su principal área de influencia en Guadalajara Este guerrillero participó en el secuestro (mayo de 1973) del cónsul general de Estados Unidos en Guadalajara, Terrance G Leonhardy, antecesor de Ortwein También estuvo involucrado en el secuestro de Anthony Duncan Williams, cónsul honorario de Gran Bretaña, y en el plagio y asesinato del empresario tapatío Fernando Aranguren Castiello Orozco fue herido el 24 de diciembre de 1973 durante un tiroteo con la policía de Jalisco en las calles de Guadalajara Logró escapar y sus compañeros lo llevaron a una clínica privada El doctor que lo atendió dio parte a la policía Lo trasladaron a un hospital militar bajo arresto Fue interrogado y dio a la policía información muy valiosa que sirvió para que las autoridades hicieran un total de otros siete arrestos e irrumpieran en las casas de otros terroristas, dice el documento A-92 El agente López Castro señaló en su conversación con el cónsul Ortwein que Orozco estaba mejorando en el hospital, pero después de que él dio la información que las autoridades querían, se volvió ?desechable? Las autoridades mexicanas sólo informaron a la prensa que Orozco había muerto en el hospital debido a las heridas que sufrió durante el tiroteo Otros cuatro guerrilleros arrestados fueron llevados a la Policía Judicial Federal, la cual está trabajando ahora inconstitucionalmente, expresó el jefe de la Unidad del Servicio Secreto de México en Guadalajara, Trinidad López Castro, en una conversación privada con Ortwein enviada a Washington en el Airgram número A-92 de fecha 28 de diciembre de 1973 Respecto de los restantes tres guerrilleros detenidos, López Castro conjeturó ante Ortwein: Quizá fueron llevados a la Ciudad de México o quizá ?ya han sido liquidados? López Castro añadió que el Ejército estaba cooperando, pero de manera encubierta Y señaló que un capitán, dos tenientes y un subteniente de la XV Zona Militar están laborando como policías en traje de paisanos En el documento A-81, del 27 de noviembre de 1973, Ortwein describe otra conversación con López Castro, con motivo de cinco bombas que explotaron en Guadalajara el día 26 Nuestro informante (fuente protegida) dijo que, justo unos días antes, un hombre que fue arrestado en Guadalajara en conexión con las bombas () murió en la cárcel en la Ciudad de México () Cuando le preguntamos si el hombre murió de muerte natural, el informante sólo dijo: ?Bueno, él murió en la cárcel Según el documento, López Castro refirió que ésta era la tercera persona involucrada en actividades terroristas en Guadalajara que había muerto en la cárcel Agregó que el gobierno mexicano, a nivel federal, ha decidido ?prescindir? de cualquiera que esté involucrado en la violencia y los secuestros Además, la policía tiene instrucciones de tirar a matar a cualquiera que sea atrapado en el acto de poner bombas o de tratar de secuestrar a alguien En ese mismo informe, el cónsul Ortwein manifiesta que un prominente ingeniero mexicano que tiene estrechas relaciones con el alcalde de Guadalajara (Guillermo Cosío Vidaurri) también le proporcionó información coincidente sobre la política del gobierno de Echeverría para eliminar guerrilleros Me llamó en la mañana del 27 de noviembre, y durante el curso de nuestra conversación salió el tema de la violencia en la ciudad (de Guadalajara) Él me dijo que las autoridades mexicanas conocen quiénes son estos ?criminales? y que cuando el gobierno decida acabarlos los recogerán Agregó: ?Puedo asegurarle que ninguno será llevado a Corte; ellos contraerán una enfermedad fatal en la prisión? Él continuó diciendo que esto les había sucedido a unos cuantos (guerrilleros) recientemente Ortwein concluye: Esto confirma la información de nuestro informante respecto del tratamiento acordado para los terroristas en la prisión (Proceso/ 2002)

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