Desenmascarar a los corruptos

viernes, 5 de julio de 2002
México, D F (apro)- Si algún vicio ha lastimado a la sociedad mexicana, ha sido la brutal corrupción desde el poder público, cuyo combate debe ser respaldado para impedir que, como en los gobiernos priistas, la impunidad la siga alentando Las acciones del gobierno de Vicente Fox contra personajes del priato, que abusaron de sus cargos para el desvío de recursos públicos --y aun para reprimir manifestaciones legítimas, como es el caso de Luis Echeverría--, deben concitar un vigoroso apoyo ciudadano, pero también poner bajo escrutinio el procedimiento, para evitar que el espectáculo se anteponga a la legalidad Ese desapego a la ley, que en buena parte de los mexicanos es también uno de nuestros monumentales defectos, ha sido y sigue siendo una de las tentaciones que origina la impotencia para sancionar conductas abusivas, o para proceder solamente contra una facción y dejar impune a otra, que le es afín a la autoridad Es plausible que se persiga legalmente a individuos como Rogelio Montemayor, exdirector de Pemex acusado de desviar más de mil millones de pesos a la campaña presidencial priista mediante el sindicato petrolero, o a Oscar Terroba, exdirector de Banrural acusado de usar en su provecho las aeronaves de la institución, y otros más del elenco que trafican con su cargo Es correcto que Echeverría será, por fin, sometido al castigo por crímenes que todos sabemos que cometió, y a personajes que lo auxiliaron en su escalada de muerte Sí, que se les aplique la ley y las sanciones que contempla, así sean mínimas Pero también es procedente exigirle a Fox que se lance de igual manera contra los criminales que se beneficiaron del rescate bancario que instrumentó Ernesto Zedillo por la herencia negra de Carlos Salinas, cuyo costo ha hipotecado el futuro de al menos tres generaciones Si de combatir la corrupción se trata, y por supuesto la impunidad, es preciso que se proceda contra los empresarios y banqueros que, pudiendo pagar sus abultados adeudos, siguen paseándose por el país, mientras el costo por aproximadamente cien mil millones de dólares del rescate bancario es pagado por la población, primero mediante el Fobaproa y ahora el IPAB La identidad de quienes abusaron arteramente del colapso financiero de 1994 es más que conocida, muchos de ellos vinculados al PRI o, de plano, miembros de este partido, como Roberto Madrazo, quien astutamente ha apostado al olvido por el despilfarro de los 72 millones de pesos en su campaña, 13 millones de los cuales no pagó a Banca Unión El costo para la nación por el rescate bancario --no suficientemente calibrado por los ciudadanos por su complejidad-- ha sido deliberadamente ocultado por el gobierno de Fox, debido a que entre los deudores se cuentan muchos de los que habrán respaldado su campaña Así como Madrazo, presidente del PRI y quien ha provisto a Fox de información para liquidar políticamente a sus adversarios en su propio partido, existen personajes con cuentas pendientes en el escandaloso rescate bancario, como Carlos Medina Plascencia, el derrotado aspirante a la presidencia del PAN y quien, en un gesto de vanidad, aceptó el encargo que le ofreció su jefe, Diego Fernández de Cevallos Es de prever que Fox no hará nada para aliviar la carga que para la sociedad implica el Fobaproa-IPAB, porque él mismo y su familia se han beneficiado, como tampoco hará nada respecto ?más que poner obstáculos-- del esclarecimiento de los fondos de su campaña provenientes del extranjero mediante Lino Korrodi, que ya solicitó un amparo El combate a la corrupción debe ser parejo y, si verdaderamente Fox quiere trascender como jefe de las instituciones del país, debe proceder también contra los delincuentes de cuello blanco, así sean de su propio partido y aun de su propia familia Lo demás, será la aplicación facciosa de la ley: impunidad para los amigos de Fox Comentarios: delgado@procesocommx