Culpan a Creel por el fracaso del proyecto aeroportuario en Texcoco

viernes, 2 de agosto de 2002
México, D F (apro)- El fracaso del proyecto del nuevo aeropuerto de la ciudad de México tiene nombre y apellidos: la falta de oficio político del secretario de Gobernación, Santiago Creel Miranda, asegura el presidente de la Comisión de Transportes de la Cámara de Diputados, Juan Manuel Duarte Dávila Creel Miranda, afirma, "debió haber medido el asunto y tener información, para eso está la Dirección de Seguridad Nacional Debió leer antes y avanzar por el acuerdo con los ejidatarios de Atenco e incorporarlos al proyecto" Señala que el trabajo político se quiso hacer después, cuando "el asunto ya estaba tan grave que era inaplicable" Luego, con la anulación de los decretos expropiatorios, hubo un retroceso en el estado de derecho "La problemática no es el caso Texcoco, ni si hay aeropuerto o no, sino lo que demuestran: falta de voluntad política y la negociación de la ley, digan lo que digan Ni siquiera esperaron la determinación de la Corte Dijeron: ?hay una oposición real y contra esa oposición mi trabajo político es dar dos pasos para atrás?" Serio, el diputado sostiene que con el caso del aeropuerto quedó demostrado que el país no avanza por la falta de reformas, sino por la falta de voluntad política del Ejecutivo "Se nos dice que México no crece al 7 por ciento porque no hay reforma fiscal, reforma energética, reforma del Estado y reforma en telecomunicaciones Pero tenemos el ejemplo clarísimo de cómo el proyecto más importante del gobierno, aun teniendo la Ley de Expropiación y la Ley Aeroportuaria para hacerlo, no lo realiza cuando está ante un desgaste político", señala Se pregunta: "¿Para qué, entonces, se buscan afanosamente las reformas estructurales ¿Para no aplicarlas? ¿O las van a tener para preguntar a la sociedad en donde las van a aplicar? De nada sirve" Duarte Dávila considera que el problema no es de legalidad, aunque al Congreso se le haya querido culpar de la falta de reformas Asegura que las autoridades gubernamentales convencieron a las cámaras de Diputados y de Senadores de que el mejor lugar era Texcoco Inclusive, en la comparecencia de finales de julio les dijeron que todo estaba bien, desde el punto legal, y que estaban en una negociación Dijeron que no habría sanciones o violencia contra los ejidatarios, pero que el Estado de derecho prevalecería Por tanto, dice, lo que se necesita son, en efecto, reformas estructurales, pero también voluntad política "Sin ella no se resuelven ni se aplican las leyes La Constitución delega en el Ejecutivo, y nada más en él, la ejecución de la ley" El gobierno del presidente Fox hizo una excepción a la ley y fue algo muy grave, sostiene "Si empezamos a generar la cultura de excepción, nunca llegaremos al Estado de derecho En este caso, el Ejecutivo no negoció con un poder determinado, con una democracia delegada, con el pueblo mexicano, sino con un grupo de interés Todo mundo sabe que el gobierno puede expropiar nuestra casa si hay interés público Todo mundo sabe las reglas del juego Hacer cultura de excepción por el desgaste, por gobernabilidad, por democracia o por lo que sea, conlleva un sofisma Es cierto: hay democracia cuando hay diálogo y no debe haber violencia Pero también la no aplicación de la ley es antidemocracia", explica Tendría que haber excepciones para todos, afirma "Cualquiera que tenga orden de aprehensión, que junte a dos mil gentes y no se le aplicará La excepción sería por volumen Y si el gobierno quiere una reforma estructural en Pemex, bastará con que el sindicato se oponga para que no se haga Si Pemex y el sindicato van a negociar con la fuerza, entonces será suficiente que se junte mucha gente para que no haya reforma Eso no puede ser", sostiene La peor expropiación, dice, es la no negociada Entonces, continúa, el secretario de Gobernación tenía que haber hecho un trabajo político previo para después llegar a las expropiaciones "Esa es la política", precisa el legislador Plantea dos escenarios: "Si hubiera habido una sentencia favorable a los ejidatarios, el Estado de derecho prevalecería, no habría ningún problema Pero si hubiera habido una sentencia en contra, no hubiera prevalecido, porque no la hubieran acatado" Esta es la situación: "O nos gustan o no las leyes y las cambiamos, o el estado de excepción, lo legislamos" Se cuestiona sobre lo que pasaría si el gobierno quiere hacer una carretera, meter vías ferroviarias, construir un aeropuerto, generar puertos, hacer vialidades en las grandes ciudades, y por la simple oposición no se hacen "¿Dónde va a quedar el interés público?", agrega --¿No fue el dilema del gobierno aplicar la ley o mancharse las manos de sangre? --No estoy diciendo eso Aquí el problema fue el trabajo político La ley no se aplica con el garrote El Estado de derecho no es coercitivo, es de educación del gobernado y del gobernante Aquí lo que demostraron fue una falta de educación cívica, de cultura política, que debió haber sido un trabajo previo "Yo no creo que sea un problema de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, su trabajo técnico fue el mejor; fue el trabajo político Para vencer se necesita convencer Y en este caso no hubo convencimiento" Además, señala, "mandamos una mala señal a los inversionistas y a los mexicanos Los de Atenco están felices, pero quién sabe en otros lados" Dice que tampoco se sabe si ya acabó la lucha social, porque "son mechas que se prenden Pueden decir: ?si hubo excepción, y ya me diste la razón, pues mañana pido otra cosa Hay motivos para hacerlo, pues nuestra sociedad carece de muchas cosas, tenemos un pueblo verdaderamente en la miseria extrema" Sin embargo, sostiene, "tenemos que hacer cosas para evolucionar, y alguien se tiene que atrever Y eso es ejercer el poder Tiene costos, desgraciadamente No se puede vivir nada más de lo bonito y de la parafernalia del poder, sin entender que todo eso tiene un costo" El diputado Duarte Dávila clausuró el foro de consulta pública de la Reforma Estructural del Transporte Ferroviario En sus sesiones afloró el temor de que proyectos tan importantes como el tren suburbano, que correría del Estado de México al Distrito Federal, y el ferrocarril del Istmo, que llevaría del Océano Pacífico al Golfo, no se lleven a cabo por conflictos sociales, por lo que se demandó un trabajo político previo El tren suburbano, que iría del Estado de México al Distrito Federal, se encuentra en la última etapa de acordar un convenio de coordinación que debe ser firmado por los gobiernos mexiquense, de la capital del país y el federal Prácticamente ya se concluyó su diseño, su esquema financiero y la participación de las autoridades Se prevé que la inversión sea 40 por ciento privada y 60 por ciento de los tres gobiernos El problema social latente son las familias que por años han vivido en los vagones de tren abandonados a lo largo de los más 100 kilómetros de vía construida para el paso del ferrocarril, y que deben abandonar Así mismo, los derechos de vía por los caminos nuevos que tendrá el tren suburbano y que están ocupados por campesinos Otro problema será la construcción de las estaciones en lugares ya poblados En cuanto al ferrocarril del Istmo de Tehuantepec, que corre entre el océano Pacífico y el Golfo de México, el gobierno federal se hizo cargo de la inversión y del proyecto de modernización, el cual consiste en cambiar los rieles viejos por unos de mayor calibre y resistencia; cambiar balastras y durmientes; rectificar curvas y pendientes, y fortalecer puentes estructurales Según la SCT, se está haciendo lo necesario para garantizar que sea un ferrocarril seguro, rápido y confiable Hasta el momento, sostuvo, se han cumplido con todas las expectativas y todos los compromisos Las comunidades aledañas al ferrocarril del Istmo mantienen su desconfianza en el proyecto, ya que temen que les invadan o expropien sus terrenos, y que empresas nacionales o extranjeras se hagan cargo del ferrocarril 02/08/02

Comentarios