EU: ¿Superpotencia para rato?

martes, 10 de septiembre de 2002
Parece ya un lugar común hablar de Estados Unidos como la potencia única y hegemónica del momento Sin embargo, pocas veces como en esta última semana se ha plasmado con tanta nitidez el papel dominante que Washington juega a nivel mundial, desde el fin del bipolarismo Por una parte la administración de George W Bush discute si atacar a Irak sola o acompañada y, por la otra, se abstiene de participar en la llamada Cumbre de la Tierra, en Johannesburgo, porque no está dispuesta a contraer ningún compromiso que afecte sus intereses En ambos casos, muchos países y cientos de millones de vidas humanas están en juego Si se ataca a Irak, Medio Oriente y buena parte de Asia Central podrían incendiarse Focos de ignición ya hay muchos encendidos y no parece que los guerreros de Washington piensen en apagar unos antes de encender otros Por lo que toca al desarrollo sustentable de la Tierra, es decir, la armonía entre mercado y medio ambiente, los paladines del "big business" no están dispuestos a ceder un ápice Aunque representen al país más contaminante y depredador del planeta, ya lo dijo George W el año pasado, al negarse a firmar el Protocolo de Kyoto: "Estados Unidos no va a hacer nada que afecte su modo de vida" Aunque afecte el de otros; y háganle como quieran Para muchas naciones y sobre todo para América Latina, esta actitud soberbia, intervencionista y avasalladora no es nueva, por lo que, probablemente, ni siquiera noten la diferencia Pero lo novedoso es que, derrumbados los otros contrapesos, este mismo modelo se está extendiendo a nivel mundial Tanto, que los expertos en el tema se afanan en definir si se trata de un nuevo "imperio global", una "superpotencia" o una "hiperpotencia" Nadie, en todo caso, cuestiona que sea la única, absoluta y todopoderosa potencia de la actual coyuntura histórica y que su dominio se avizora para largo Cuando mucho ?y es lo que se ha ventilado en los últimos días? el planteamiento es si a pesar de su poder, el imperio debe buscar consensos para sus acciones en el exterior o actuar, con la preeminencia de su fuerza, en forma unilateral Esto y no una simple pugna entre "halcones" y "palomas" en el gabinete de Bush es lo que está en juego Es decir, si Estados Unidos, con ese poder indiscutible que ahora tiene, habrá de convertirse en un verdadero líder mundial o en un vulgar tirano que abusa de su fuerza, sólo que ahora a nivel global Sobre este dilema, los profesores Stephen G Brooks y William C Wohlforth, del Departamento de Gobierno del Dartmouth College, publican un interesante artículo en la edición julio/agosto de la revista Foreign Affairs Titulado "La primacía (norte) americana en perspectiva", el texto resulta particularmente ilustrativo, porque no se basa en certitudes morales, políticas o ideológicas sino expone el conjunto de variables objetivas que colocan a una nación en una posición de poder y en este caso, a Estados Unidos, de poder absoluto El planteamiento de una única superpotencia y de un mundo unipolar, recuerdan los académicos, lleva ya años y no ha logrado un consenso ni siquiera dentro de la propia Unión Americana, aunque en los hechos se caminara aceleradamente hacia allá Pero, si a nivel teórico no se ha llegado a conclusiones acordes, los atentados del 11 de septiembre y la respuesta que la administración Bush les ha dado hasta ahora, sólo han servido para reforzar la evidencia de que Washington detenta una posición de poder única "Si la primacía que tiene Estados Unidos hoy no significa unipolaridad, entonces ninguna otra cosa lo será jamás", señalan Brooks y Wohlforth Los argumentos: en el ámbito militar, EU va a gastar en 2003 más que sus 15 o 20 seguidores más cercanos combinados Tiene una apabullante superioridad nuclear, la fuerza aérea más poderosa del mundo y la única marina de guerra que puede calificarse como tal Y su superioridad militar es todavía más evidente en calidad que en cantidad Encabeza el uso de la tecnología más avanzada en comunicaciones e información sobre los frentes de batalla y puede destruir objetivos a larga distancia con extraordinaria precisión En investigación y desarrollo gasta tres veces más que las seis potencias militares que le siguen y la brecha en esta materia, lejos de aminorar, se ensancha "Ningún Estado en la historia moderna de la política internacional ha llegado tan cerca del predominio militar que estas cifras sugieren y Estados Unidos lo está logrando con sólo un 35% de su PIB", subrayan los investigadores En cuanto a su dominio económico ?comparado con las otras naciones ricas o con todo el resto del mundo combinado? éste sobrepasa el de cualquier gran potencia en la historia moderna, exceptuando la propia situación de Estados Unidos en la postguerra (1945) Actualmente su economía es dos veces más grande que la de Japón, su más cercano competidor, y el sólo estado de California representa la quinta economía más grande del mundo, por encima de Francia Es el destino preferido por la fuerza de trabajo más calificada del mundo y lo mismo se puede decir de las empresas extranjeras En 1999 atrajo un tercio de la inversión foránea directa de todo el mundo Las dos variable anteriores sin duda descansan en la posición líder de EU, también a nivel tecnológico Las estadísticas de todo el decenio de los noventa permiten calcular que los norteamericanos gastaron en investigación y desarrollo casi la misma cantidad que los siete otros países más ricos combinados Cierto es que la larga expansión económica de los noventa se ha frenado, dice el texto, pero se requeriría de muchos factores negativos combinados y un buen tiempo, para hacer retroceder a la economía estadunidense a sus niveles de 1991 Más allá de estos datos en sí ya apabullantes, lo que verdaderamente coloca a Estados Unidos en su posición de superpotencia, es el dominio de todas estas áreas de manera simultánea En la Era Moderna, ninguna de las potencias precedentes acumuló poder territorial, comercial, naval, militar, tecnológico, cultural, etc al mismo tiempo; siempre era una u otra cosa, pero no todo al mismo tiempo, subrayan Brooks y Wohlforth E inevitable surge la siguiente pregunta: ¿puede esto durar? Según la mayoría de los teóricos los grandes poderes siempre llevan intrínseca su propia derrota, al concitar la formación de poderes contrarios Pero estos, naturalmente, necesitan ser superiores y no es el caso, según los analistas del Dartmaouth College "Bordeado en el este y el oeste por océanos y en el sur y el norte por vecinos débiles y amistosos, Estados Unidos es menos vulnerable y menos amenazante, a la vez, que otros aspirantes hegemónicos" No es el caso de sus eventuales competidores ?China, Rusia, Japón o Alemania? que al incrementar su poderío se convertirían inmediatamente en una amenaza para sus vecinos y la lógica política adelanta que a los Estados les preocupa más la seguridad regional que un equilibrio global Pero además de su conveniente posición geográfica, la Unión Americana tiene otras ventajas prácticas sobre anteriores imperios Mantiene el poder sobre un gobierno unificado, lo que le permite tomar decisiones rápidas y eficientes, sin necesidad de reunir y coordinar capacidades militares dispersas Es grande y rico, lo que no ocurre con sus potenciales competidores, que son lo uno o lo otro, y además varios de ellos han sido sus aliados por decenios y se han beneficiado de esta posición, por lo que cualquier movimiento en contrario les implicaría romper el status quo y correr altísimos riesgos con muy bajas probabilidades de éxito Y la pregunta clave sería: ¿para qué? En el afán por encontrar algún tipo de balance, algunos apuntan hacia la Unión Europea Pero esta posibilidad también la desestiman los colaboradores de Foreign Affairs, por lo menos en el corto plazo Ciertamente, aceptan, si la UE pudiera conjuntar todo su potencial militar y económico y actuar como una sola entidad, constituiría otro polo de poder Pero apenas está en condiciones de poner en marcha una fuerza conjunta (60,000 efectivos) de reacción rápida para operaciones menores de tipo humanitario, construir una infraestructura militar internacionalmente competitiva le tomaría por lo menos un decenio y la obligaría a desviar recursos de necesidades más apremiantes y, aparte, primero tendría que romper con la OTAN Este improbable desarrollo, se da además en momentos en que la UE todavía está en proceso de incorporar nuevos miembros; otros se niegan a integrarse o a participar plenamente en las decisiones comunitarias, por motivos de soberanía; no existe una paridad económica, política, social, legal o cultural entre todos ellos y, mucho menos, un órgano de decisión que pueda actuar rápida y eficazmente en su nombre, ya no digamos en el terreno militar, sino en cuestiones económicas, tecnológicas, ecológicas, de población o de cualquier otra índole que tengan repercusión a nivel internacional En este marco, constituir un contrapoder para Estados Unidos, parece más un buen deseo que una realidad Las posibilidades de Rusia y China como posibles retadoras, también se ven remotas Ambas tienen, sin duda, enormes territorios, pero muchos vecinos recelosos, que objetarían cualquier escalada militar Por lo demás, Rusia pasa por uno de sus peores momentos económicos y está no sólo imposibilitada de renovar su infraestructura bélica, sino inclusive de mantener la que tiene, que se deteriora a pasos agigantados China, a pesar de contar con una quinta parte de la población mundial y un crecimiento económico asombroso, mantiene todavía un planta productiva primaria y tendría que multiplicar por lo menos veinte veces sus gastos en desarrollo tecnológico, para alcanzar en 2020 un tercio de las capacidades de Estados Unidos No siquiera juntas se observa que estén en camino de construir un contrapeso al poderío norteamericano Pese a los coqueteos e inclusive acuerdos de amistad que ambas han firmado, la brecha histórica entre Rusia y China sigue siendo demasiado grande y, por lo demás, ambas naciones se han acercado por su cuenta a Estados Unidos, en busca de beneficios económicos más inmediatos y tangibles Lo otro sería más bien un recurso estratégico para evitar demasiada injerencia de los norteamericanos en sus asuntos internos y, quizás, frenar ciertas iniciativas internacionales, siempre que el costo político no les resulte demasiado alto Pintado así, el poderío norteamericano no tendrá contrapeso en mucho tiempo Lo que en opinión de los autores Brooks y Wohlforth no significa que Washington debería actuar sin contención alguna y sin generosidad Su sola preeminencia crea ya demasiada animadversión y aunque nadie esté en posición de confrontarla en términos de igualdad, si crea situaciones de violencia, de destrucción y de malestar como los atentados de hace un año Siempre será mejor para todos, piensan, ejercer un liderazgo constructivo, que erigirse en el "bravucón global" Hasta ahora, evidentemente, el núcleo duro de la administración Bush no lo ha entendido así Al contrario, en los últimos días ha dado muestras de querer aprovechar la coyuntura, toda, para sus propios fines e intereses De momento, es probable que lo logre Consolidará su poder; pero, para todos, el mundo será un lugar peor donde vivir