Análisis político: Dos pájaros de un tiro

martes, 17 de septiembre de 2002
México, D F (apro)- La incapacidad de negociar y de gobernar que caracteriza al foxismo, paralizado por la contradicción de sus promesas de cambio y sus complicidades y compromisos del pasado y del presente, amenaza con pasar de la escaramuza a la crisis política El llamado "Pemexgate", convertido en moneda de cambio de las irregularidades electorales de la campaña de Fox, sacudió la semana pasada al país, cuando el encargado de la política interna, Santiago Creel, se quedó sin interlocutores durante su comparecencia en la Cámara de Diputados, al abandonar el recinto la bancada tricolor, todo porque la Procuraduría General de la República (PGR) solicitó el desafuero de los legisladores priistas y dirigentes petroleros Carlos Romero Deschamps y Ricardo Aldana, implicados en el presunto desvío de mil 580 millones de pesos Mientras tanto, y no obstante los aparentes acuerdos de la dirigencia tricolor y el presidente Fox para sacar adelante las reformas privatizadoras en el sector energético, el priismo organizó una andanada de protestas y adhesiones partidistas para defender a los líderes petroleros quienes por su parte, amenazaron con llevar a la huelga a la paraestatal en las negociaciones salariales en puerta La incesante confusión entre los problemas judiciales y políticos está cobrando, pues, claras dimensiones sindicales, por más que el secretario de Gobernación trató de hacer los acotamientos pertinentes en una entrevista por televisión, disminuido por cierto en su autoridad moral porque lo político y lo judicial están igualmente mezclados en las cuentas oscuras de los "Amigos de Fox" Adicionalmente, en un juego de amenazas y contraamenazas, la Secretaría de la Contraloría y el área jurídica de Pemex dieron a conocer, en la revista "Proceso" de esta semana, que en el territorio nacional existe una gigantesca red ?formada por funcionarios de la paraestatal, dueños de las gasolineras y trabajadores de Pemex? dedicada a robar y adulterar gasolina y diesel, en una operación que está causando serios daños a los motores de los vehículos, por la violación de las normas de calidad en la elaboración de los combustibles Así mismo, "El Universal" del lunes 16 reportó que la Auditoría Superior de la Federación detectó que Pemex pagó de manera ilegal una indemnización de 146 millones de dólares y cometió irregularidades por otros 64 millones de pesos Según el órgano de fiscalización, la empresa "pagó sobreprecios de hasta 400 por ciento; no se cobraron penalizaciones a contratistas; se ?perdieron? recursos por no haberlos cobrado a tiempo; la comprobación de viáticos se hizo de manera irregular; se compró material de más", y hubo varios procesos de licitación "viciados" Desde hace décadas, los ciudadanos sabemos que la corrupción de Pemex y su sindicato difícilmente podrían encontrar un parangón en los negocios públicos o privados de cualquier parte del mundo, y comprendemos que allí se requiere una titánica labor de limpieza, pero no como la realizada en el pasado reciente con los casos de Jorge Díaz Serrano y de "La Quina", pues ya quedó demostrado que los mecanismos de corrupción en esa empresa paraestatal sólo sustituyen a un corrupto por otro Así pues, ante las filtraciones gubernamentales de lo que ocurre en Petróleos Mexicanos, se impone la siguiente reflexión: o bien el gobierno foxista está filtrando información de manera reactiva para negociar sus propias cuentas pendientes con la justicia, o se trata de una campaña de desprestigio de mayor alcance para justificar ante la opinión pública su principal encomienda: privatizar todas las actividades y recursos relacionados con el petróleo, además de la electricidad No es para nada remoto que sus propósitos sean ambos, inaceptables, no sólo para sus adversarios políticos y los poderosos sindicatos del sector, sino para la mayoría de la población, que reclama la aplicación indiscriminada de la justicia y la preservación soberana de sus principales fuentes de riqueza El mayor peligro es que la prolongación de esta política ambigua y esos propósitos ocultos derive, a fin de cuentas, en una movilización social de grandes proporciones y, como todas ellas, de impredecibles consecuencias