Los ambulantes parados
Leo el artículo de Raúl Monge en el PROCESO de 29 de diciembre, número 1365 Confieso que me aterra lo que allí se dice, una especie de lamentación sin esperanzas Que, además, genera conflictos entre Dolores Padierna, a quien admiro sin reservas y Marcelo Ebrard, que se está jugando el porvenir político en una tarea más que difícil Es hombre inteligente metido en un problema que no es tan claro que lo pueda remediar
El problema no es de remedios, sin embargo Detrás del auge de eso que se llama sin demasiadas razones el "ambulantaje": son menos ambulates que fijos, lo que está presente es el drama de un pueblo sin empleo Las políticas neoliberales, la globalización negativa (que también hay la que puede ser positiva y real), han lanzado a la economía informal a quienes antes tenían empleo, quizá no demasiado generoso, pero que permitía un cierto salario, seguridad social y una capacidad de compra que hoy se ha perdido
Una de las cosas que no puedo entender es la política de despidos que de una manera impresionante se está siguiendo en México En primer lugar por el Gobierno federal que entre supuestos convenios de retiro voluntario y despidos de personal de confianza, ha incrementado de manera notable el índice de desempleo (salvo para el INEGI) En segundo término, por muchas de las empresas multinacionales (por ejemplo, en la industria automotriz y en el mundo bancario pero también en la banca de desarrollo) que consideran que su salud económica depende de tener un costo mucho menor en el empleo Claro está que a cambio de la reconversión industrial que sustituye hombres por máquinas
No olvido que un capitalista fundamental, Henry Ford, afirmaba que aumentaba el salario de sus trabajadores para que le pudieran comprar automóviles Nadie puede dudar del éxito de su fórmula
Hace algunos años, en una grata cena organizada por Manuel Arango, a la que generosamente me invitó, charlábamos con Jeremy Rifkin, autor de "El fin del empleo", obra que fue un best seller y en la que se hacía presente el tema de las nuevas tecnologías contra los puestos de trabajo Rifkin, inclusive, mencionaba que se trataba de una nueva era En mi turno le pregunté si esa política no era absolutamente negativa con respecto al mercado, que se alimenta en lo fundamental de salarios Me dijo, con una sinceridad admirable, que no tenía respuesta
Por supuesto que la realidad muestra, con exceso de dramatismo, que hay respuestas Una de ellas es el llamado comercio informal Otra, la delincuencia Quizá la tercera sea la revolución, menos visible en estos tiempos pero que no puede dejar de considerarse ya que el capitalismo dominante no parece que deje otras alternativas Y hay que leer a Joseph Stiglitz para entender que las fórmulas impuestas por el venerable Fondo Monetario Internacional, que seguimos al pie de la letra, no conducen más que al desastre
El socialismo soviético, discutible, pero con cuestiones positivas (seguridad social, empleo, habitación, etc), terminó su vida al caer el Muro de Berlín Pero fueron muchos los años, desde 1917 a 1989, en que se planteó como una alternativa viable A su vez el capitalismo ya no da más de sí En los pocos años de control mundial que ha ejercido, a lo único que sabe hacer es conducir a la guerra como alternativa económica Por lo menos, el Imperio romano, su viejo antecedente, divulgaba la cultura y el arte
El empleo informal, sin embargo, no lo es tanto Detrás de él se presentan dos fenómenos que no pueden pasar desapercibidos En primer lugar, su condición de conducto para la venta de productos del contrabando y de la delincuencia organizada, sin olvidar la falsificación de mercancías, particularmente en el mundo de la reproducción musical En segundo lugar, una realidad de contratos de trabajo disimulados con supuestas compraventas que el vendedor final celebraría con el productor y que lo convierten, aparentemente, en un microempresario
Nadie puede creer que los vendedores que ocupan el Centro Histórico no sean otra cosa que empleados de las grandes empresas que producen, (o roban), o distribuyen al mayoreo mercancía de todo tipo: juguetes, artículos de escribir, pañuelos de papel, productos electrónicos y muchas cosas más En realidad, son trabajadores a comisión a cambio del disfraz de un contrato de compraventa, que viven en la calle, y no precisamente ejerciendo el comercio ambulante sino con puestos bien fijos y pagados, pero sin derechos laborales y de seguridad social
Es obvio, como lo expresa Raúl Monge, que ese mundo está infectado, además, de ambiciones políticas que hoy se manifiestan en las siglas del PRI y, lamentablemente, del PRD El liderazgo del comercio llamado "informal" tiene, sin la menor duda, un valor
El problema es la búsqueda de soluciones Por lo visto, ni siquiera es fácil la fórmula represiva Es lógico que la reclame Dolores Padierna y que, en la misma medida, la evada Marcelo Ebrard Los dos tienen razón Y es que el problema no es de conducta sino de necesidad No se puede castigar a quien no tiene otro recurso para sobrevivir Y si el Centro Histórico exige limpieza humana, habrá que invitar a los señores empresarios a que no se limiten a comprar edificios y a ponerlos guapos sino que empiecen a crear los empleos que harán innecesaria la economía informal Que es tan formal, aunque escondida, como la más formal de todas