Sus brutalidades, su desmemoria, sus miedos
Miguel Nazar Haro mantiene bajo estrecha vigilancia a cuanta persona acude al Archivo General de la Nación (AGN) en busca de evidencias sobre su actuación como policía político, en especial en dos momentos trágicos de la historia reciente de México: la guerra sucia y el movimiento estudiantil del 68
Según datos obtenidos por el reportero, personal a su servicio coteja de manera regular el libro de registros, con la intención de identificar a las personas que hurgan en los archivos de las extintas Dirección Federal de Seguridad (DFS) y de la Dirección de Investigaciones Políticas y Sociales (DIPS), así como en los de la Secretaría de la Defensa Nacional
Sin el blindaje institucional que lo protegió durante las últimas tres décadas y con sus principales socios muertos o en la cárcel, Nazar Haro será citado en cualquier momento a comparecer —en calidad de indiciado— ante la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado, con el fin de responder a los cargos que le imputan algunas de sus víctimas, entre ellas Rodolfo Echeverría Martínez, Luis Cervantes Cabeza de Vaca, Federico Emery y Marco Rascón Córdova
Los dos primeros formaron parte del Consejo General de Huelga en el movimiento estudiantil del 68 Emery fundó en los sesenta un movimiento nacional de corte marxista leninista y tuvo una actuación marginal en el 68, y Rascón estuvo vinculado con el grupo izquierdista “Diego Luicero” en Chihuahua, que en 1972 intervino en varios asaltos bancarios
Acumuladas dentro de la averiguación previa PGR/FEMOSPP/044/2002, las cuatro denuncias formuladas hasta ahora contra el exdirector de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) y creador de la Brigada Blanca, lo señalan como presunto responsable de los delitos de homicidio, privación ilegal de la libertad, contra la administración de la justicia, abuso de autoridad, lesiones y lo que resulte
En la Procuraduría General de la República (PGR) sigue vigente otra indagatoria contra Nazar por la detención y desaparición de Jesús Piedra Ibarra, hijo de la fundadora del Comité Eureka, Rosario Ibarra de Piedra, y quien fue integrante del Comité Estudiantil Revolucionario de la Liga 23 de Septiembre
Por éste y otros hechos, el experto en actividades de contrainsurgencia —con entrenamiento en Panamá y Estados Unidos— compareció en 1992 como testigo ante la CNDH, cuando Jorge Carpizo emprendió —sin éxito— el tercer intento formal por encontrar la verdad jurídica e histórica de esos oscuros episodios Proceso (número 1312) dio a conocer el contenido de su confesional en diciembre de 2001
En esa ocasión, declaró que no recordaba “nada de las presuntas desapariciones de personas que ocurrieron en ese entonces, salvo que muchos de ellos, al no ser identificados, y reclamados, debieron ir a parar, seguramente, a una fosa común”
También negó haber incurrido en excesos y responsabilizó a José Salomón Tanuz, un excomandante del Servicio Secreto y de la DFS ya fallecido, de hacerse pasar por él durante las detenciones e interrogatorios
Protegido de Javier García Paniagua y Fernando Gutiérrez Barrios, también fallecidos, Nazar recomendó a los visitadores que lo interrogaron que si querían resolver de veras el asunto de los desaparecidos, entrevistaran a los militares Mario Arturo Acosta Chaparro y Francisco Quirós Hermosillo, así como revisar los archivos del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), en los cuales —dijo— se encuentran los informes de las actividades de la DFS
Ambos generales fueron sentenciados por los tribunales castrenses el 2 de noviembre último a 15 y 16 años de prisión, respectivamente, por delitos contra la salud y cohecho Está pendiente aún la resolución por homicidio calificado en agravio de 143 guerrilleros durante la guerra sucia
En descargo de culpa, Nazar argumentó que debido a que en el combate a las guerrillas urbana y rural intervenían diversas corporaciones, incluido el Ejército, “no existía control sobre la realización de dichos operativos”, especialmente cuando se efectuaban fuera del Distrito Federal”
“No se sabía dónde quedaba la bolita”, dijo irónico
Dos años antes, en agosto de 1999, Nazar había comparecido como testigo en el caso de la investigación del asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, luego de que un supuesto exmiembro del Ejército, Marco Enrique Torres García, aseguró ante el Ministerio Público Federal que el jerarca de la Iglesia católica asesinado el 24 de mayo de 1993 en el aeropuerto Miguel Hidalgo de la ciudad de Guadalajara, Jalisco, fue acribillado por exintegrantes de la Brigada Blanca
En ese entonces, Nazar aportó otras piezas al rompecabezas de la guerra secreta que el gobierno federal libró contra grupos insurgentes y supuestos simpatizantes de ellos en los años setenta
Por primera vez, confesó que él fundó la Brigada Blanca con 250 elementos, los cuales, puntualizó, “fueron entrenados para la lucha antiguerrillera en el Campo Militar Número Uno”
No necesitaba decirlo, para que en realidad se supiera A finales de los años setenta, eran reiteradas las negativas gubernamentales sobre la existencia de la Brigada Blanca Sin embargo, en enero de 1980, Proceso ofreció pruebas irrefutables de que no sólo existía, sino que operaba con base precisamente en el Campo Militar Número Uno
Luego de detallar que ingresó a la DFS por recomendación de los padres de quien era candidato electo a la Presidencia, Gustavo Díaz Ordaz, en agradecimiento a los servicios de seguridad prestados, Nazar habló de su participación en el movimiento estudiantil del 68
Expresó que la DFS se encargó únicamente de vigilar y elaborar partes informativos de las acciones estudiantiles, los cuales, asentó, hacían llegar todos los días al presidente de la República Su trabajo consistió también en indagar los sitios donde se elaboraban las bombas molotov y rastrear las direcciones de las casas que los estudiantes utilizaban como guaridas, así como investigar los nombres de las autoridades que les prestaban ayuda o financiaban sus actividades
En relación con los sucesos del 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas, comentó que ignoraba “lo que iba a suceder”, que él estuvo en esa ocasión en el lugar de los hechos, acompañado por un grupo de agentes, tres de los cuales, por cierto, aclaró, resultaron heridos en la balacera
Desde 1978, altas autoridades gubernamentales habían sido puestas en sobreaviso de los recurrentes excesos cometidos por Nazar y sus hombres, pero nunca le pusieron freno
Su carrera policiaca fue de claroscuros: involucrado por la justicia estadunidense en el robo de vehículos a gran escala, se vio obligado a renunciar a la dirección de la DFS el 13 de enero de 1982, el último año del sexenio del presidente José López Portillo
Protegido por la CIA y el FBI debido a que lo consideraban un “contacto esencial en la seguridad de Estados Unidos”, Nazar no pudo sustraerse a la acción de la justicia estadunidense El 23 de abril de 1982, tres meses después de haber dejado la DFS, viajó a ese país y fue detenido en la ciudad de Los Ángeles, donde permaneció 27 horas bajo arresto Recuperó la libertad luego de pagar una fianza en efectivo de 200 mil dólares, dinero que perdió al volver a México y no presentarse a la audiencia judicial del caso
Imposibilitado legalmente desde entonces para pisar suelo estadunidense, hizo del territorio mexicano su propia cárcel cuando su nombre apareció en la lista de fugitivos de la justicia de Estados Unidos, al lado de otros excomandantes de la DFS acusados de formar parte de una banda internacional dedicada al robo de vehículos
Sin embargo, su mala fama pública dentro y fuera de México no impidió su pronto regreso a las filas policiacas en los albores del sexenio de Carlos Salinas de Gortari Con su protector, Javier García Paniagua, al frente de la Secretaría de Protección y Vialidad del Departamento del Distrito Federal, encontró cobijo en la corporación, en un área expresamente creada para él: la Dirección de Servicios de Inteligencia
Su rehabilitación pública encontró fuertes resistencias, incluida una denuncia penal en la PGR, promovida entonces por Teresa Jardí, en la que se le acusaba de los delitos de tortura, privación ilegal de la libertad y desaparición forzada Como otras muchas, la querella nunca prosperó
Pero la presión pública, así como nuevos casos de tortura cometidos por los hombres bajo su responsabilidad, acabaron finalmente con la carrera del sagaz policía, anticomunista confeso, que tomó varios cursos sobre actividades antiguerrilleras en la Escuela de las Américas de Panamá, catalogada por organismos defensores de derechos humanos nacionales e internacionales como “escuela de asesinos”
En febrero de 1989, Nazar presentó su renuncia irrevocable para no manchar más el nombre de México, argumentó Desde entonces se dedica a prestar diversos servicios de seguridad privada por su cuenta o en las empresas de sus hijos, Miguel, José Luis y María Antonieta Nazar Daw
Nazar Haro fungió también como mediador en secuestros de importantes personajes de la política y de la iniciativa privada Por ejemplo, participó en la liberación de José Guadalupe Zuno Hernández, Jaime Castrejón Diez y Brianda Domecq Junto con Luis de la Barreda padre, otro excomandante de la DFS, Nazar actuó, en diciembre de 1997, como mediador en el secuestro de su expatrón en la DFS y secretario de Gobernación, Fernando Gutiérrez Barrios
Fiel con sus amistades, un año antes, en noviembre de 1996, declaró como testigo de descargo en el juicio contra Raúl Salinas de Gortari, acusado por la PGR de la presunta autoría intelectual en el homicidio de José Francisco Ruiz Massieu
En marzo de 1997, en una de sus últimas entrevistas, aseguró a Proceso “no tengo ni la mentalidad ni la fuerza” para ser torturador
(Extractos del reportaje publicado en Proceso 1366/ 04 enero de 2003)