Los orígenes del pleito La Habana-Castañeda (Segunda parte)

miércoles, 8 de enero de 2003 · 01:00
Contactos en La Habana En 1995, Jorge G Castañeda viajó tres veces a La Habana para investigar la vida del Che con miras a escribir el libro La vida en rojo La primera visita fue en enero de 1995, la segunda en agosto de ese mismo año y la tercera en enero de 1996 Desde la primera, intentó explicar a las autoridades cubanas su propuesta de investigación Habló con Abel Prieto, entonces presidente de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y miembro influyente del Buró Político del PC; con Alfredo Guevara, amigo de Fidel Castro y director del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC), y con Aleida March, segunda esposa del Che, que guarda celosamente los archivos personales del mítico guerrillero Después, Piñeiro bloqueó los intentos de Castañeda de acceder a los archivos oficiales cubanos y entrevistar a personajes clave en la vida del guerrillero: si al principio la mayoría de ellos se mostraron dispuestos a recibir a Castañeda y ofrecerle sus testimonios, después cancelaron las citas, dieron largas o simplemente no le respondían las llamadas Así, no pudo entrevistar a Ramiro Valdés, brazo derecho del Che, ni a Harry Villegas, sobreviviente de la incursión en Bolivia, ni al propio Piñeiro, operador desde La Habana de las misiones internacionalistas del guerrillero argentino; ni a la esposa del Che, Aleida Guevara, quien no lo volvió a recibir, ni mucho menos al presidente Fidel Castro En vano fueron las gestiones que la embajada de México en Cuba hizo en favor de Castañeda La mayoría de los entrevistados ya estaban alejados del poder en Cuba Algunos, empero, habían estado muy cerca del Che o tenían información importante sobre su actuación como funcionario o como guerrillero Fueron los casos de Alberto Castellanos, escolta del Che; de Ulises Estrada, encargado de África en el aparato cubano; de Óscar Fernández Mell, colaborador del argentino en El Congo; o de Hilda Guevara, su hija mayor A través de un propio, Castañeda envió un mensaje a Piñeiro: propuso un encuentro para saldar las diferencias y la garantía de incluir fielmente en su libro la versión oficial cubana sobre diferentes aspectos de la vida del Che “No tengo nada que hablar con él”, fue la respuesta de Piñeiro Durante una nueva conversación con el reportero, el comandante Piñeiro aseguró que el “ambiente negativo” que en Cuba sufría Castañeda “se lo buscó él mismo con sus escritos” Piñeiro comentó que Castañeda intentaba utilizar al embajador mexicano en Cuba, Claude Heller, y a la propia Cancillería mexicana para “manipular la imagen del Che” y “golpear a la revolución” con su libro Confió al reportero que Castañeda había llegado incluso a escribirle una carta a Fidel Castro, cuyo contenido, aseguró, “es absurdo e irrespetuoso” El 9 de octubre de 1996, el diario Granma se refirió a los que “desde fuera” escriben sobre el Che Sin mencionarlo por su nombre, el diario hizo una clara alusión a Castañeda: “Llueven libros sobre -en realidad contra- el formidable revolucionario Unos dan por desarmada la utopía, cuando en realidad son ellos los que sufren el desarme moral, y los hechos no demoran mucho en demostrar que la injusticia prevalece y que la rebeldía late entre los que no aceptan la condena impuesta” En la prensa cubana, los personajes cercanos al Che -incluido el propio Piñeiro- atacaron a Castañeda y a su libro: “mal intencionado”, “irrespetuoso”, “mentiroso” e “indigno”, fueron algunos de los calificativos Desde entonces, Castañeda fue considerado por los funcionarios cubanos como una persona “no grata” (Editado de Proceso 1278/ 30 de abril de 2001)

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