Total, es puro cartílago

domingo, 12 de octubre de 2003
Calificado por el exprocurador Jorge Madrazo como "un verdadero psicópata con trastornos muy graves en su personalidad", Daniel Arizmendi, "El mochaorejas", habla en la edición de este domingo 12 de octubre de Proceso sobre la hiperactividad y esa necesidad de la adrenalina que lo llevó de los primeros escalones del delito al secuestro y al asesinato En entrevista exclusiva con el semanario, Arizmendi relata que comenzó con robos a mano amada, "de esos que agarra uno al transeúnte y le quieta el reloj, la medalla, alguna chamarra buena" Luego, pasó al robo de autos, negocio que pronto dejó de atraerlo, además de que dejó de ser "redituable" Para secuestrar, dice Arizmendi a Proceso, se requiere también de investigación de los bienes de las víctimas potenciales"No se puede pedir más de lo que la gente tiene porque nunca va a dar resultado" Sobre su estancia en la cárcel, Arizmendi considera que La Palma, donde él se encuentra recluido, no es una cárcel normal "Es terrible estar aquí, no lo dejan a uno hacer nada, la mayor parte del tiempo está uno ahí, nada más encerrado, sin convivir con la población" Y agrega: "estoy aceptando todos los cargos, no espero algo bueno de las sentencias que me dictan Con decirle que cuando me ha llegado una sentencia de 40 a 43 años y me preguntan si voy a apelar, les digo que sí, que quiero que me ponga 50, ¿cómo está eso de que me quieren dar menos? Y les da risa" Arizmendi, quien desde 1998 se encuentra preso para pagar los delitos por 24 secuestros, reincide en considera la adrenalina como el motor principal de sus delitos "Algunos prefieren aventarse en paracaídas Para mí, delinquir era como aventarme en paracaídas, con el corazón bombeando fuerte y todo el cuerpo avivado Es la adrenalina Hasta le compuse un poema", revela a Proceso en su edición de este domingo 12 de octubre

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