País de ensueño

jueves, 16 de octubre de 2003
Tokio, 15 de octubre (apro) - Como ha sido su costumbre en los viajes al extranjero, el presidente Vicente Fox llegó a Japón con la idea de ofrecer a un país que vende, pero, sobre todo, que compra Sí, que compra de todo: autos, tecnología, ropa, etcétera, y que, además ofrece mano de obra calificada para atender la generación de nuevas mercancías en el mercado globalizado Desde hace treinta o cuarenta años, México ha jugado un papel secundario en el comercio internacional En la década de los 60 y 70, cuando prevalecía el modelo de sustitución de importaciones como la ruta a seguir por los países marginados para consolidar su desarrollo, el principal atractivo que ofrecía era la materia prima Años después fue la mano de obra para la manufactura de esta materia prima, y hoy es la misma mano de obra, pero calificada y dispuesta a consumir las nuevas mercancías del mercado globalizado En todos estos años México no ha cambiado su propuesta de participación en el comercio internacional Siempre dependiente del adelanto técnico, científico y de organización de otros países, su principal atractivo es y ha sido su población mayoritariamente joven que, por definición, es atractiva para el consumo y la expoliación Con esta carta llegó el presidente Fox a Japón en visita de Estado --acto que no se repetía desde el presidente Miguel de la Madrid--, para reunirse con los grandes empresarios nipones que ya manifestaron abiertamente que apoyan decididamente la concreción de un tratado de libre comercio con México, con el fin de aprovechar el mercado potencial que representan los 37 tratados comerciales con los que ya cuenta, principalmente los firmados con Estados Unidos y Canadá, que juntos representan el mercado más grande del mundo Japón es uno de los países que mayor impacto han resentido con el dominio económico y comercial de Estados Unidos y China en la última década Desde que el Plan Marshal fue implantado en la isla como parte de la formula para recuperar la economía tras la derrota en la Segunda Guerra Mundial, el destino económico de los japoneses está íntimamente ligado al de los estadunidenses Así, todo lo que sucede en la economía de Estados Unidos tiene un reflejo de inmediato en la economía del yen; pero con la globalización de los mercados financieros los japoneses ya no sólo resienten los embates de la crisis en Wall Street, sino también el crecimiento económico de China que lo ha desplazado de la competencia internacional, al igual que a muchos otros países del Pacífico Al igual que México, Japón ha resentido estos dos embates Por una parte la depresión económica de Estados Unidos ha afectado la expansión antes galopante de su economía, y por la otra, la llegada de China al mercado globalizado la ha desplazado en la exportación de sus productos en muchos países En el caso de México, por ejemplo, a pesar de tener 115 años de comercio, hasta el momento las empresas japonesas sólo han generado cinco mil 414 millones de pesos y 33 mil empleos En contrapartida, las mercancías chinas han impactado de manera legal e ilegal hasta en la elaboración de artesanías y de imágenes religiosas como las de Juan Diego y la Virgen de Guadalupe, que debajo de sus pies traen la leyenda de "made in China" Los japoneses quieren recobrar terreno ante China y Estados Unidos, y para ello necesitan de la aprobación de un tratado de libre comercio que los favorezca Su interés por proteger a sus escasos productos agrícolas y vacunos es lo que detuvo las pláticas que, se preveía, tendrían su final en noviembre próximo México, por su parte, no protege ningún renglón de su economía y ha dado mano abierta para que los empresarios japoneses aprovechen lo que queda de la mano de obra calificada y de la materia prima que les interesa, como es el petróleo En esta visita de Estado tanto el presidente Fox como los propios empresarios nipones están dispuestos a que los dos gobiernos firmen cuanto antes el acuerdo de libre comercio Hasta el momento se han realizado nueve rondas de negociaciones en un año de pláticas y no se tiene prevista una fecha para la firma del acuerdo final La urgencia podría provocar para México nuevos errores que habrían de pagar los campesinos, como fue el caso del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y Canadá cuando se abrió el capitulo agrícola, dejando en el desamparo la producción de maíz, principalmente Por eso habría que pensar en proteger a los productores mexicanos y dar, por fin, un salto cualitativo en las relaciones comerciales con las potencias mundiales; dejar de ser un mero suministrador de materias primas y mano de obra barata, como ha sido su papel durante muchos años

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