Fracasa acuerdo comercial con Japón

viernes, 17 de octubre de 2003
* El capítulo agropecuario y agrícola no pudo ser superado Tokio, 16 de octubre (apro) - Lo que en unas horas era algarabía en el equipo mexicano, al caer la noche se derrumbó, pues el sueño de firmar el acuerdo de libre comercio con Japón antes de concluir los tres días de visita de Estado, fracasó A pesar de ello, el presidente Vicente Fox dijo que sólo se suspendían las negociaciones, pero no quiso manejar tiempos para la reanudación de las pláticas y, mucho menos, fechas para la firma del Acuerdo de Asociación Económica Por la mañana en la sede de la residencia oficial el primer ministro de Japón, Junichiro Koizumi, tendió la trampa en la que cayó el mandatario mexicano al declarar a la prensa de ambos países que las negociaciones tenían un avance de 90 por ciento y que sólo faltaba lo "elemental" Koizumi, necesitado de tantos positivos para sus aspiraciones de reelección en noviembre próximo, luego de que disolvió el congreso legislativo, o dieta, hace unas semanas, daba por un hecho, alrededor de las once de la mañana, que estaba próxima la firma del tratado comercial y, con aliento esperanzador, anunciaba que la visita del presidente Fox sería "histórica" A ello, el presidente Fox contestó que había girado instrucciones a su equipo negociador, encabezado por los secretarios de Economía y de Relaciones Exteriores –Fernando Canales y Luis Ernesto Derbez--, para que hicieran un esfuerzo y superar el escollo que representa el capitulo de libre exportación de carnes y productos agropecuarios hacia Japón Los japoneses jugaban entonces con el tiempo y con las esperanzas del equipo foxista porque desde el principio de las negociaciones iniciadas en noviembre de 2002, manifestaron su resistencia a permitir el ingreso libre de productos agrícolas mexicanos como la naranja, melones y otras frutas cuyo costo alcanza hasta cien dólares la pieza La intención era dejar a un lado este capitulo y mantener el alto impuesto o arancel de importación a las frutas, legumbres, y carnes de cerdo y res provenientes de México Carnitas michoacanas En el piso 33 del hotel New Otani --donde se hospedaba la prensa mexicana-- los equipos negociadores de los dos países se reunieron hasta pasado el mediodía, y cerca de las dos de la tarde los japoneses se retiraron dejando a los mexicanos sentados en la mesa, sin saber cómo salir al paso de las falsas expectativas creadas horas antes Para entonces, en conferencia de prensa con los medios japoneses y algunos corresponsales extranjeros, el presidente Fox insistía en que era muy pequeño el tramo por recorrer para alcanzar el acuerdo de libre comercio y alentaba a los japoneses a firmar el convenio comercial "Hoy, a la una de la tarde, dimos instrucción de poner toda la voluntad de utilizar toda la flexibilidad y de poner el mejor talento para que el día de hoy o antes de que el presidente Fox se vaya de Japón, esto esté resuelto", aseguró a la prensa japonesa, a la que alentaba a comer carnitas estilo Michocán: "Cómanlos… puerco preparado a la naranja; es riquísimo" Además, rechazaba que dicho acuerdo pudiera ser utilizado por Japón para entrar "por la puerta trasera" al mercado de Estados Unidos "No se trata, de ninguna manera, de entrar por la puerta de atrás hacia el mercado de Estados Unidos, México tiene acuerdos comerciales con 32 países y en ningún caso se ha tratado de que sirva para ese propósito", insistió Explicó entonces que para México los productos agropecuarios significaban una gran partida de la economía, mientras que para Japón tenía menos importancia "Esperamos de todo acuerdo que sirva para abrir mercados, reducir aranceles y obstáculos Es la razón de un acuerdo de libre comercio", aclaró La esperanza mexicana, incluso, se manifestó una hora después en un comunicado de prensa en que informaban que tanto el presidente Fox como el primer ministro Koizumi, anunciaban en conferencia conjunta la "inminente firma de un Acuerdo de Asociación Económica entre ambos países" Sin embargo, cuatro horas después, en uno de los majestuosos salones del Palacio de Akasaka, donde fue hospedado por la familia real, el presidente Fox tuvo que reconocer que las negociaciones no habían prosperado como lo esperaban Acompañado por los secretarios Derbez y Canales, quienes apenas aguantaban la desvelada de las negociaciones, el mandatario mexicano todavía trató de matizar el fracaso; aseguraba que los avances eran del 98 por ciento, pero casi de inmediato, admitió que el dos por ciento era de carácter "estratégico" Se trataba del capitulo agropecuario y de carne que nunca había sido superado Ante la prensa mexicana justificó que valía la pena esperar más tiempo para alcanzar un tratado favorable para los productores mexicanos y que se trataba de hacer algo bien hecho "No hay ruptura, no tuvo que ver con temores, sino de tener un acuerdo de libre comercio que favorezca a la economía y al país entero", sostuvo tras reconocer que "hay poco o nada que perder" en un acuerdo de libre comercio con Japón Ya anochecía y el panorama que de inicio era optimista, se había transformado en tristeza y cansancio "Queremos cosas bien hechas (…) No importa una fecha determinada, sino alcanzar un buen acuerdo, sólo entonces lo vamos a firmar", acotó No obstante, dejó abierto el tiempo de la negociación y de la firma, incluso hasta después de su gestión "He señalado yo por ahí que ha habido acuerdos de libre comercio que toman dos años, que toman tres años, otros que toman un año, otros que toman año y medio Y aquí lo que hay que hacer es ir trabajando para llegar al punto donde tengamos un acuerdo", concluyó

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