Nuevo IFE, se impone la partidocracia

viernes, 17 de octubre de 2003
México, D F, 16 de octubre (apro)- El último minuto del 31 de octubre se vence el plazo que la Constitución y la ley establecen para integrar el órgano garante de los procesos y las prácticas electorales, el Consejo General del Instituto Federal Electoral (IFE), y sabremos entonces si México avanza en el sentido de la edificación democrática o, tal como se ve, marchamos en retroceso Quedan, entonces, un par de semanas para que la Cámara de Diputados tome una determinación que, en más de un sentido, implicará el futuro de las prácticas electorales y democráticas Y a partir de ello sabremos los ciudadanos a qué atenernos: si a los procesos abiertos y transparentes o a la partidocracia que todo lo aplasta Esta decisión no es sólo de los grupos parlamentarios en la Cámara de Diputados, a los que constitucionalmente está reservada la designación de los consejeros electorales, sino también de los propios interesados en ser nombrados y a los ciudadanos en general, que a final de cuentas son a quienes impactarán las determinaciones que tomen los nuevos servidores públicos A juzgar por lo que ha venido ocurriendo en este proceso, la sociedad mexicana es la que más pierde Y no sólo porque, contrario a su discurso en favor de la sociedad, los partidos políticos tienen secuestrado el proceso de designación de los nuevos consejeros a través de sus grupos parlamentarios en la Cámara de Diputados Esto arroja un efecto mucho más grave: los ciudadanos que, legítimamente, pretenden ser nombrados y aun ser reelectos no se atreven a decirlo públicamente ¿Qué clase de democracia es esa en la que se escamotea un proceso de auscultación pública y se opta por la opacidad o aun la oscuridad, sobre todo de parte de quienes se creen con méritos para ocupar un cargo en un órgano garante de procesos limpios y transparentes? De los partidos políticos en México ya no nos extraña nada: son capaces de hacer las peores "marranadas", en términos de Vicente Fox, para conseguir sus objetivos, como es el caso de la asociación delictuosa en el llamado caso Pemex y en los “Amigos de Fox”, y se mantienen impunes Del Partido de la Revolución Democrática (PRD) no se puede esperar nada que no sea furiosas riñas por sus cotitos de poder y del resto de los partidos, sólo migajas El problema es que sean los ciudadanos, sobre todo los ciudadanos que pretenden integrar un órgano que, pese a los escándalos, mantiene una credibilidad que deberían procurar todas las instituciones en la República, cualidad inherente a la democracia A dos semanas de que se tome la decisión de renovar el Consejo General del IFE prevalece un hermetismo y, en el mejor de los casos, una densa cortina de humo que oculta los cochupos entre los partidos que tienen secuestrado un proceso que le corresponde, en términos democráticos, a la sociedad Y quienes aspiran a integrar el órgano que representa a la ciudadanía actúan de manera análoga Es válido, entonces, achacar el interés de ser consejero electoral al jugoso salario del nivel de ministro de la Suprema Corte de Justicia, de casi 200 mil pesos mensuales, y las numerosas prestaciones Es válido, entonces, decir que lo que anima a los prospectos es la garantía de tener empleo seguro por siete años, con posibilidades de reelección, como es el caso de varios de los que, desde 1996, cobran como consejeros electorales Esa no es democracia Es chamba Es hora de que quienes aspiren a ser consejeros electorales le digan a la sociedad, que es la mandante, para qué quieren serlo, qué entienden por democracia, qué entienden por imparcialidad, independencia, legalidad, objetividad y certeza, que son los principios rectores del IFE en su función estatal, y qué entienden también, aunque la Constitución no lo establece como requisito, por equidad Para qué quieren ser consejeros electorales, si para robustecer la convivencia entre los mexicanos o sólo para asegurar su nivel de vida Si como hasta ahora prevalece el silencio, sobre todo --insisto-- de los que ansían ser consejeros electorales, mal mensaje se envía a los ciudadanos Porque será en función de los acuerdos que logren en la oscuridad con los partidos políticos, que se coloquen como consejeros y se deberán a ellos no a los ciudadanos Se impondrán cuotas facciosas, grupúsculos con compromisos, partidos revestidos de ciudadanos Mafias Mafias que, además, se extenderán a toda la estructura operativa, mediante personeros, y a los estados por el efecto “cascada” en el nombramiento de los consejos estatales y distritales Será un ejército con compromisos Y con esa certeza, los partidos serán capaces de todo, como ya se ha visto, con tal de conquistar y retener el poder: la impunidad como forma de gobierno, tal como lo convalidó el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, en un fallo que hizo autoridad delegacional en Miguel Hidalgo a un delincuente Qué malas noticias para los mexicanos Comentarios: delgado@procesocommx

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