Debe OEA apegarse a normas internacionales: AI

sábado, 25 de octubre de 2003
México, D F, 24 de octubre (apro)- Tras advertir que la seguridad auténtica sólo se logra con el respeto a los derechos humanos, Amnistía Internacional (AI), junto con la Coalición Internacional de Organizaciones no Gubernamentales de Derechos Humanos en las Américas, hizo un llamado a los Estados americanos, participantes en la Conferencia Especial sobre Seguridad Hemisférica, a comprometerse con el respeto a los estándares y normas del derecho internacional La conferencia, destacó AI, debe ponderar el principio del estado de derecho, en las tareas de defensa, seguridad interna y de atención específica a los problemas sobre las libertades y derechos fundamentales de las personas "Los Estados americanos no deben olvidar que la razón de ser de la seguridad es el pleno disfrute de todos los derechos fundamentales", subrayó Entre el 27 y 28 de octubre se llevará a efecto, en la Ciudad de México, la Conferencia Especial sobre Seguridad en que participarán los Estados miembros de la OEA Este evento tiene entre sus antecedentes principales y más próximos a la "Declaración de Bridgetown", aprobada durante la Asamblea General de la OEA celebrada en 2002 en Barbados, y que propone desarrollar un enfoque multidimensional de la seguridad, que abarque no sólo aspectos tradicionalmente relacionados con esta problemática, sino también con los campos económicos, sociales, de salud y ambientales En los hechos, AI confía que la conferencia asuma a plenitud la idea de seguridad humana, la misma que supone la posibilidad de satisfacción efectiva de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de todas las personas "Lamentablemente, tiende a olvidarse que los Estados no estarán nunca seguros si sus ciudadanos no lo están", subrayó AI El caso Bolivia Las situaciones de conflicto social que afectan la seguridad, tanto de los gobiernos como de las sociedades en su conjunto, suelen estar precedidas de severas violaciones y desconocimiento de los derechos humanos Los recientes acontecimientos en Bolivia son una evidencia de ello, precisó "Es necesario evitar el reduccionismo peligroso, de asumir que todo problema social de envergadura conlleva un problema de seguridad, y que por ende amerita respuestas sustancialmente militares y/o policiales" "Con frecuencia, los derechos humanos han sido pisoteados por los gobiernos de la región en nombre de la seguridad nacional o la seguridad pública, como se ha visto en los campos de detención de Guantánamo, las favelas de Sao Paolo o los teatros del conflicto colombiano", dijo AI Según el organismo defensor de los derechos humanos, el concepto limitado de seguridad se ha aplicado para restringir el ámbito protectivo de la normativa internacional, e incluso para cuestionar su vigencia en situaciones de crisis En este contexto, agregó AI, el trabajo de los ombudsman en la región se ha vuelto todavía más riesgoso, ya que se les califica de defensores de terroristas y criminales, o se les presenta como una amenaza para la seguridad del Estado "Las fuerzas militares y policiales deben ceñirse, respectivamente, a objetivos de defensa externa y a la prevención y sanción del delito en lo interno, siempre subordinándose a las autoridades civiles legítimamente constituidas", dijo AI Comercio de armas Así mismo, los Estados deben avanzar en la regulación eficaz del comercio y control de armas, a través de leyes y políticas nacionales e instrumentos internacionales En el marco del respeto a las normas internacionales de derechos humanos, los Estados deben priorizar el fortalecimiento del papel regional desempeñado por, entre otras, la Organización Panamericana de la Salud, la Comisión Interamericana de Mujeres, la Agencia Interamericana para la Cooperación y el Desarrollo, el Instituto Interamericano del Niño, y la Comisión y Corte Interamericanas de Derechos Humanos "Los Estados americanos deben mostrar voluntad política para impulsar la construcción colectiva de una verdadera seguridad hemisférica, recabando las opiniones y el monitoreo de las diversas entidades de la sociedad civil, e igualmente fortaleciendo el papel de los organismos de promoción y supervisión de los derechos humanos en América", puntualizó Amnistía Internacional

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