Busca Bush minimizar atentados suicidas en Irak

martes, 28 de octubre de 2003
* Los ataques dejaron un saldo de 40 muertos y 200 heridos * La ola de violencia obliga a la salida de organismos internacionales Washington, 27 de octubre (apro) - Ante la incapacidad de su gobierno para contener el sentimiento anti-estadunidense en Irak, que se traduce en muerte y destrucción, el presidente George W Bush minimizó los ataques terroristas-suicidas que se realizaron en Bagdad y que dejaron un saldo de poco más de 30 muertos y más de 200 heridos El mandatario estadunidense aseguró que los atentados y la violencia que rodea a sus tropas invasoras que se encuentran en Irak, son resultado de los avances que se alcanzan en ese país en la etapa post-Saddam Hussein "Mientras más progresos logramos más desesperados se hacen esos asesinos", dijo Bush en la Oficina Oval de la Casa Blanca durante una reunión con Paul Bremer, el administrador que impuso en Irak para supervisar la “transición democrática” en ese país La creciente ola de violencia en Bagdad causó el retiro inmediato de representantes de ONG y organismos internacionales, como la Cruz Roja, Médicos sin Fronteras, Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y de Naciones Unidas; que se encontraban en esa ciudad iraquí para detallar los programas del restablecimiento social, económico, político y democrático de la nación persa Los ataques suicidas que se dieron esta semana en Bagdad, fueron caracterizados de inmediato como "la frustración" del pueblo de Irak por la presencia de las tropas estadunidenses y la falta de un gobierno propio que no esté influenciado por las políticas y caprichos de Washington La situación de la era de la post-guerra es cada vez más complicada para el presidente Bush, porque además de los ataques terroristas y la creciente pérdida de vidas de civiles, sus más de 130 mil soldados estacionados en Irak siguen estando bajo el fuego de la ira de la población civil del país árabe, que no esté acostumbrada a ser mandada ni supervisada por soldados extranjeros La frustración de Bush se pudo palpar en su intento por evadir la realidad en Irak, al asegurar que la violencia terrorista es la demostración de que están desesperadas las células remanentes del exrégimen de Hussein, a quienes le achaca los atentados "Han sido muy difíciles las últimas 24 horas, no sabemos si esta lucha es por el inicio del Ramadán o algo que busca continuidad Lo que sí sé es que nuestras autoridades militares están trabajando para tener todo bajo control", declaró por su parte Colin Powell, el secretario de Estado norteamericano La inestabilidad que pone en evidencia los errores del Pentágono para controlar a Irak, una nación que parece vivir en una profunda anarquía, obligó a Bush a convocar a una sesión de emergencia con sus hombres a cargo de Bagdad, por lo que a la mansión presidencial acudieron Bremer, el general John Abizaid, jefe del Comando Central, y Donald Rumsfeld, secretario de Defensa Los aliados de Hussein "se resisten a vivir en una sociedad libre, odian la libertad, aman el terrorismo y sus intentos por provocar caos y miedo", enfatizó Bush, quien también pretendió garantizar a los estadunidenses que su gobierno no se dejará intimidar por la violencia y concretará sus programas de estabilidad en Irak Powell insistió en que los estadunidenses, y la coalición de países que los apoya, continuarán con las labores de reconstrucción y que se hará todo los posible para restablecer la inestabilidad "También están ocurriendo buenas cosas, algunos días vemos en los diarios los reportes sobre los buenos resultados y otros las historias de las tragedias que causan las células remanentes del régimen y los terroristas", añadió Powell El gobierno estadunidense aprovechó los ataques para informar que, desde la clandestinidad, Hussein y sus aliados pagan cien dólares a la persona que ataque a las tropas aliadas, 500 a los que tengan éxito y un bono de hasta 5 mil dólares al atacante que arroje un saldo de varias personas muertas y decenas de heridos

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