Hacia la movilización del DF

martes, 28 de octubre de 2003
México, D F, 27 de octubre (apro)- Una mafia de notables está cerrando el círculo para impedir que el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, llegue a la Presidencia de la República en el 2006 Se trata, sobre todo, de Carlos Salinas, Diego Fernández de Cevallos, Enrique Jackson y Antonio Lozano Gracia, quienes cuentan con el apoyo militante del presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Mariano Azuela Güitrón, en el caso del Paraje San Juan Por esos terrenos –que abarcan 309 hectáreas de la delegación Iztapalapa y que fueron expropiados y repartidos en 1989 por el entonces presidente Salinas-- nunca se pagó la indemnización correspondiente Un despacho del exprocurador panista Antonio Lozano Gracia pretende cobrar la indemnización, que el 24 de septiembre la juez María Gabriela Rolón fijó en mil 810 millones de pesos, en favor de quien afirma ser el propietario del terreno, Enrique Arcipreste El gobierno del Distrito Federal se negó a cubrir esa cifra alegando que el proceso judicial estuvo plagado de irregularidades, por lo que el viernes 10 de octubre la juez María Gabriela Rolón acusó a López Obrador, ante la Suprema Corte, de incurrir en desacato, e hizo los trámites correspondientes para abrir una averiguación previa en contra del tabasqueño Por su parte, el presidente de la Suprema Corte, Mariano Azuela, denegó la petición del jefe de Gobierno en el sentido de integrar al respecto una comisión investigadora, y el lunes 27 de octubre, mientras los coordinadores del PAN y del PRI en el Senado –Diego Fernández de Cevallos y Enrique Jackson-- se preparaban para impulsar la destitución de López Obrador por desacato, el ministro Azuela realizó de plano una declaración política e ideológica en contra de López Obrador El derechista y vergonzante nieto del escritor Mariano Azuela, rompiendo el cerco de sus facultades, hizo una clara alusión al jefe de Gobierno capitalino al manifestar que la libertad corre “el terrible riesgo” de ser “manipulada por quienes con sagacidad utilizan sus propios objetivos para (…) dar apariencia de una democracia populista, en la que es el pueblo quien finalmente decide qué es lo correcto” Para este personaje, que al parecer nunca leyó o si lo hizo olvidó la obra de su abuelo, no es el pueblo el que puede conducir a una idea correcta de justicia, ya que, a su juicio, ésta debe estar a cargo de cultos y letrados juristas como él En lo que constituye, pues, una declaración política en favor de los más oscuros intereses del país –representados por quienes han hecho de la cosa pública un fabuloso negocio personal, como Carlos Salinas, Diego Fernández de Cevallos y Antonio Lozano Gracia--, el ministro Azuela olvida a sí mismo que la mayor parte de las leyes que se aplican en la civilización occidental provienen de las grandes gestas revolucionarias e independentistas en las que los pueblos que él desprecia impusieron, a costa de su vida, su propio concepto de justicia El círculo que el ministro Azuela está cerrando en contra del único gobernante del país que verdaderamente escucha y atiende a quienes lo eligieron --en acciones que reflejan sensibilidad, dignidad y valor-- podría desembocar, como afirma el historiador Lorenzo Meyer en una entrevista concedida a la revista Cambio de la presente semana, en “una gran movilización social que terminará mal para todos” La gran capacidad de convocatoria que tiene el jefe de Gobierno del Distrito Federal, quien de acuerdo con todas las encuestas se encuentra a la cabeza de la carrera presidencial, puede, en efecto, ser usada en contra de la mafia de priistas y panistas que pretenden alternarse indefinidamente en la Presidencia de la República Entonces el ministro Azuela y coaligados tendrían que recordar sus olvidadas clases de historia, de política y, claro está, de jurisprudencia constitucionalista

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