Consorcios extranjeros arrebataron obra pública a mexicanos

sábado, 4 de octubre de 2003
México, D F, 3 de octubre (apro)- La ingeniería civil nacional “comenzó a decaer cuando las grandes empresas gubernamentales empezaron a contratar consorcios extranjeros, que venían con créditos artificialmente baratos", lamentó José Luis Fernández Zayas, presidente de la Academia de Ingeniería, quien detalló que en los últimos 25 años, “la capacidad para construir obra pública con empresas mexicanas, como el Metro, se ha reducido a menos de la quinta parte; es decir, en este momento no se llega siquiera a 17 por ciento” “En consecuencia, la infraestructura nacional y esta ingeniería han resultado perdedoras A ello se añade el grave desempleo en algunas regiones del país y la presencia del subempleo” Fernández Zayas, quien inauguró el seminario “¿Hacia dónde va la ingeniería civil mexicana?”, en el auditorio de la Torre de Ingeniería de la UNAM, dijo que “México ha perdido en tres aspectos fundamentales: el primero, por la carencia de infraestructura necesaria” Sobre este punto, se refirió a las obras de conducción de agua “En esta temporada son evidentes las carencias que enfrentamos tanto en la prevención de inundaciones, como en la canalización para el almacenaje”, agregó En segundo lugar, señaló, “se han perdido importantes empresas y negocios del ramo y, con ello, una fuente de ingresos Respecto de los jóvenes, a ellos no se les puede ofrecer esa perspectiva de desarrollo, que en el pasado dio satisfacciones a los ingenieros civiles y fue bien remunerada” El especialista dijo que “la falta de obras genera diversas consecuencias según el área de que se trate Así, en el caso de las referentes al agua, destaca el riesgo de que se registren inundaciones En forma simétrica, hay también una mayor posibilidad de que se registre sequía, por no recargarse los acuíferos A su vez, al descuidar las obras hidráulicas ocurre lo mismo con los bosques y la agricultura” El tercer rubro, afirmó, se debe a la falta de empleos para los egresados de esta carrera “Empero, esta situación no se presenta en todo el país Es sumamente grave en el sur, menor en el norte, mientras que en el noreste hay mayores posibilidades laborales”, puntualizó “En las zonas donde se registra desempleo en esta materia", explicó Fernández Zayas, "se ha propiciado el subempleo, pues hay diseñadores capacitados que hacen trabajo de mantenimiento o de ventas con dos horas al día de labor “En cambio, en el noreste y el norte, el mercado de trabajo profesional en general y, particularmente, de los ingenieros de Tamaulipas y Nuevo León, es alentador, pues son estados donde se ha implementado un plan regional de desarrollo a mediano plazo”, sostuvo Fernández Zayas dijo que “es preocupante el futuro de la ingeniería civil mexicana, pues sólo se tienen respuestas parciales y buenos deseos En este sentido se dijo preocupado ante el hecho de que "muchos de nosotros hemos trabajado durante años con resultados que, por lo general, han sido negativos o contradictorios” En el acto, organizado por la Academia de Ingeniería y la Sociedad Americana de Ingeniería Civil, Sección México, el profesor emérito Oscar de Buen López de Heredia lamentó el hecho de que “la sociedad empiece a ver al ingeniero civil como una especie de maestro de obras que se pasa la vida en excavaciones, hundido en el lodo o en lo más alto de las estructuras en construcción “Muchos jóvenes ya no estudian esta carrera porque nadie quiere trabajar con mayores responsabilidades y obtener como recompensa el nulo reconocimiento de la sociedad y una peor paga" indicó Por otro lado, detalló que “actualmente, nadie sabe quién es y qué hace un ingeniero civil Antes, cuando menos se distinguía por escribir en papel cuadriculado y traer consigo una regla de cálculo Incluso, esta ingeniería ha sido calificada como una especie en extinción, y no preocupa a nadie Una de las causas principales es que la escala de valores se ha modificado”, añadió Además, dijo, “los mismos ingenieros han permitido y estimulado que sus servicios pierdan seriedad y se abaraten, al hacerse una competencia despiadada, donde triunfa no el que hace mejor las cosas, sino el que cobra menos" “Se trata –indicó-- de un círculo vicioso: los ingenieros no hacen las cosas con calidad porque no son bien pagados ni tienen el tiempo necesario El prestigio de la profesión es baja y los nuevos especialistas no están bien preparados, porque aquellos se van a otras áreas; se aceptan empleos mal remunerados y vuelve a empezar el problema”

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