Lozano Barragán: el viraje (Primera de dos partes)

lunes, 6 de octubre de 2003
* De férreo defensor de la teología de la liberación, a miembro del selecto grupo cercano al Papa México, D F 06 de octubre (apro)- Gracias a su postura conservadora dentro de la Iglesia católica, que asumió luego de militar en las filas progresistas de la teología de la liberación, el obispo mexicano Javier Lozano Barragán fue nombrado nuevo cardenal por el Papa Juan Pablo II, el domingo 28 de septiembre Con este nombramiento, Lozano Barragán, quien actualmente preside el Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, en el Vaticano, automáticamente pasa a formar parte del colegio cardenalicio, compuesto por los más altos jerarcas que integran el llamado primer círculo del Papa Son los cardenales quienes designarán al nuevo sucesor de Juan Pablo II Y, en la práctica, sólo un cardenal puede aspirar al trono pontificio De ahí que ahora, a Lozano Barragán ya se le empieza a señalar como uno de los tres mexicanos que tienen probabilidades de suceder al actual pontífice Los otros dos son los cardenales Juan Sandoval Iñiguez, arzobispo de Guadalajara, y Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México Debido a su edad avanzada y a su delicado estado de salud, quedan fuera de la carrera sucesoria otros dos prelados mexicanos que tienen el rango de cardenal: Ernesto Corripio Ahumada, de 84 años de edad, y Adolfo Suárez Rivera, de 76, y quien hace poco tiempo dejó de ser arzobispo de Monterrey Desde hace algunos años, varios analistas religiosos ya habían reparado en el vertiginoso ascenso de Lozano Barragán, quien luego de ser obispo de Zacatecas --una diócesis sin la importancia que tienen los grandes arzobispados del país-- fue llamado a Roma por Juan Pablo II, en 1997, para que se hiciera cargo de la pastoral de la salud a nivel mundial Fue, pues, el primer mexicano en ocupar un alto cargo en la curia romana La razón de esta creciente influencia, han coincidido los especialistas, es que Lozano Barragán posee una gran capacidad intelectual y supo relacionarse con la clase política y empresarial Pero, sobre todo, supo abandonar a tiempo sus ideas progresistas, puesto que se dio cuenta que con ellas no llegaría muy lejos en la burocracia del Vaticano, y menos con un Papa de línea conservadora como el actual A principios de los setenta, Lozano Barragán era uno de los prelados más comprometidos con la teología de la liberación Participaba en conferencias, simposios y encuentros internacionales en los que defendía la postura de la llamada Iglesia de los pobres Por ejemplo, durante el Encuentro Latinoamericano de Teología, realizado en México, en agosto de 1975, Lozano Barragán fue uno de los expositores principales, junto con grandes figuras de la teología de la liberación que también presentaron ponencias, como Leonardo Boff, Sergio Méndez Arceo, Jon Sobrino, Ignacio Ellacuría y Miguel Concha En ese encuentro, Lozano Barragán participó con la ponencia “Esbozo sintético de un posible método teológico general”, en la que daba seguimiento a la línea trazada por el religioso peruano Gustavo Gutiérrez, autor del libro Teología de la liberación, con el que sentó las bases de esa corriente de pensamiento Todavía en 1979, los sandinistas nicaragüenses invitaban a Lozano Barragán para que les diera charlas sobre “La Iglesia en un ambiente socialista-comunista”, por lo que el mexicano alternaba, en estas pláticas, con Ernesto Cardenal, abierto impulsor en Centroamérica de la Iglesia de los pobres Sin embargo, por ese tiempo Juan Pablo II empezó a definir su línea pastoral de corte conservador Y Lozano Barragán se dio cuenta que le esperaba un mejor futuro si se plegaba a la postura papal Y así lo hizo A partir de entonces, el hoy cardenal se hizo amigo del delegado apostólico en México, Jerónimo Prigione, y del poderoso cardenal colombiano Alfonso López Trujillo, quien fue presidente Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) y encargado en Roma del Pontificio Consejo para la Familia Gracias a estos nexos, Lozano Barragán comenzó su ascenso en las altas esferas de la jerarquía mexicana y de América Latina En el Celam, ocupó la presidencia del Departamento de Educación y Cultura y la del Departamento de Catequesis, entro otros cargos En el Episcopado Mexicano, fue nombrado obispo auxiliar de la ciudad de México y presidente de la Comisión para la Doctrina de la Fe

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