UNAM, tras el cambio estructural (Primera de dos partes)

miércoles, 8 de octubre de 2003
México, D F, 7 de octubre (apro)- Juan Ramón de la Fuente, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien posiblemente repita un nuevo periodo de cuatro años al frente de la máxima casa de estudios, asegura que ha sido superada la crisis provocada por la huelga de 10 meses que sufrió la Universidad hace tres años Marcado por la critica universitaria por haber permitido la entrada de los militares de la Policía Federal Preventiva al campus universitario la madrugada del 7 de febrero de 1999, el doctor de la Fuente sostiene que la UNAM salió fortalecida del conflicto estudiantil que la paralizó y que ante la falta de apoyo a la educación pública superior en el gobierno de Vicente Fox, la máxima casa de estudios ha recuperado su papel de “voz crítica de la nación” Sin embargo, advierte que será necesario hacer los cambios con precaución antes de provocar nuevas polaridades en la comunidad que podrían ser aprovechadas por los “enemigos” de la educación pública superior “Lo más importante después de la crisis de 1999 era recuperar la vida institucional y creo que esto se ha logrado en términos muy satisfactorios En un tiempo relativamente breve, la Universidad volvió a ser un espacio educativo, científico y cultural como siempre lo había sido, sino, volvió a ser la voz crítica de la nación, la institución a la que concurren cotidianamente no solamente los miles de estudiantes, profesores y trabajadores, sino diversos sectores de la sociedad para plantearnos problemas, para discutir puntos de vista, para involucrar a la Universidad en la agenda nacional, por su autonomía, por su autoridad académica e intelectual Creo que nuevamente la Universidad volvió a tener ese lugar que el conflicto de 1999, de alguna manera, le había arrebatado”, señaló Desde su perspectiva, una vez superada la crisis es tiempo de realizar las reformas estructurales postergadas desde hace más de 20 años Superar la crisis, admitió, fue ciertamente, “la prioridad en la etapa posconflicto, pero paralelamente se empezó a avanzar en algunos aspectos de la reforma y ha habido algunos cambios que, me parece, son importantes; pero también hay que reconocer que quedan varios pendientes” El rector de la Fuente enumeró los cambios estructurales que necesita efectuar la UNAM, en primer lugar una descentralización administrativa efectiva que responda a la enorme dispersión geográfica que tiene la institución en términos geográficos, pues, sostuvo, ya no puede seguir con un esquema centralista que le funcionó hace muchos años Pero aclaró que dicha descentralización no significa “mutilar” a la Universidad o que se separe de algunas de sus partes, pues la UNAM debe de mantener su unidad como institución, desde el bachillerato hasta el posgrado, independientemente de que haya unidades o centros de diversas partes del territorio nacional “Más bien --explicó--, una descentralización administrativa en la que puedan transferirse atribuciones y responsabilidades a las instancias locales, que se puedan resolver los problemas en el lugar que éstos se presentan y que no tengan que acudir a las oficinas ni los estudiantes ni los profesores, sino que realmente le podamos dar una mayor funcionalidad “Hay que redistribuir las estructuras de las instancias de autoridad en la Universidad, hay que fortalecer los cuerpos colegiados, elevar la capacidad de algunos de ellos como pueden ser los consejos académicos de área, que permiten una mayor participación de la comunidad en la toma de decisiones Creo que este es uno de los grandes temas que está pendiente”, precisó Otra reforma pendiente es la del marco jurídico, es decir, la actualización de reglamentos y estatutos del personal académico que ya no responden a la realidad de la universidad, pues son criterios de evaluación, promoción e incluso de ingreso que se usaron hace más de cuatro décadas --¿Qué es lo que ha detenido estas reformas que son necesarias y que los otros rectores no pudieron realizar? --Hay una coincidencia en que se necesitan, pero no ha sido fácil instrumentar los mecanismos para avanzar en ellas Creo que en esta etapa posconflicto hubo una gran indeferencia de la comunidad porque todo mundo estaba básicamente, tratando de recuperar el tiempo perdido, había un tejido social descompuesto, fragmentado, que hacia muy difícil que pudiera haber una participación muy nutrida “Después también hay que entender algo que es propio de la vida de la Universidad La pluralidad en la Universidad es una realidad, no es retórica, y hay puntos de vista muy disímbolos, muy diversos, y, entonces, uno tiene a veces que tomar la difícil decisión de ir a un paso más lento, pero construyendo consensos, no tratar de precipitar las cosas con el riesgo de volver a polarizar la comunidad” Es en este punto que se detuvo el rector De la Fuente para advertir: “el riesgo de una nueva polaridad dentro de la Universidad, es un riesgo latente Cuando se toman medidas unilaterales, insuficientemente discutidas, pues esto precipita y esa polaridad puede expresarse Hoy por hoy, tengo la impresión de que el tejido social de la Universidad se ha recompuesto, hay un buen ambiente de trabajo, desde que se reiniciaron las actividades no se han interrumpido un solo día, y esto creo que es la expresión de la comunidad de decir: ‘bueno, primero tenemos que seguir trabajando, y en paralelo, necesitamos ir avanzando hacia una serie de reformas’ “Creo que para la autoridad, para la percepción que yo tengo de esta comunidad, es que si se toman medidas insuficientemente discutidas, sobre temas que son álgidos, es muy factible que pueda haber una nueva polaridad y hemos tratado de que esto no ocurra”, insistió Como ejemplo de las dificultades que pueden traer las reformas de descentralización administrativa, señaló que necesariamente conlleva “un esquema de repartición del poder dentro de la universidad” “Lo que subyace en todo esto es que se está redistribuyendo el poder de una manera diferente Hay intereses, se tocan fibras sensibles para algunos y éstos son los que suscitan reacciones que hay que cuidar, porque ahí es donde se presenta el riesgo de la polaridad y de la confrontación que a la Universidad no le convendría porque si el proyecto mismo de la Universidad, y aquí hablo de la Universidad pública, no sólo de la UNAM, ha sido duramente cuestionado y está sujeto a embates periódicos, una nueva polaridad interna aumenta la vulnerabilidad de la Universidad pública”, agregó Por eso propuso avanzar en unidad, dar los pasos de la reforma universitaria con la madurez que permita reconocer que hay una “enorme diversidad” de puntos de vista para hacerlos convergentes, avanzar en las reformas y no dividirse: “mucha gente quisiera, justamente, que hubiera una nueva polaridad dentro de la Universidad para entonces poder hacer los señalamientos y decir: ‘ya ven son instituciones ingobernables, instituciones que viven permanentemente en el conflicto, que les cuestan mucho dinero a la sociedad y mejor busquemos otras alternativas’, que ya sabemos cuáles son y que, a nuestro juicio, nos parece que esta no es la manera en cómo debe avanzar el país, ni cómo debe de fortalecerse una institución de educación pública”

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