Marta, Rosario y Elba Esther...

jueves, 9 de octubre de 2003
México, D F, 8 de octubre (apro)- Quizá nunca antes las mujeres habían tenido tanta participación en el escenario político nacional como lo están teniendo ahora Las mujeres son protagonistas de primer orden en todos los campos, lo mismo en el deporte que en la literatura, la economía, la ciencia, la política y el arte Se les puede encontrar dirigiendo un periódico, una obra de teatro o un proyecto empresarial No hay más límite que el que ellas mismas se ponen en el camino Esta semana Rosario Robles invitó a un grupo plural de mujeres a su casa – la misma que le regaló Carlos Ahumada y le costó su salida de la presidencia del PRD--, con la idea de preparar el 50 aniversario del voto de la mujer en México A la encerrona acudieron mujeres de todas las corrientes políticas, incluida la que actualmente gobierna el país Ahí, de acuerdo con la información que se publicó, estuvieron Marta Sahagún, Elba Esther Gordillo, Patricia Olamendi, Patricia Mercado, Beatriz Paredes, Margarita Zavala y Cristina Alcayaga, entre otras, hasta formar un grupo de veinte Pero faltó una que fue la primera candidata a la Presidencia en la historia del país: Rosario Ibarra de Piedra, que fue “desinvitada” de última hora, por Alcayaga ¿Por qué no invitaron a la mujer que durante 36 años ha encabezado la lucha por encontrar a los desaparecidos políticos de la guerra sucia de los gobiernos priistas? Cuál fue la razón de fondo para excluir a quien sabe enfrentar a un sistema represivo más que a un grupo de machos? ¿Sería porque es la principal crítica a los movimientos feministas que no actúan socialmente y sólo son de palabra o para sus propios intereses? ¿O porque la primera dama pidió que no estuviera quien la criticó, porque desde que llegó a Los Pinos no se ha declarado para que se investigaran los asesinatos de las mujeres de Ciudad Juárez? La ausencia de Rosario Ibarra llamó la atención de un sector de feministas que llevan años luchando en las calles y en las comunidades indígenas y campesinas del país, ahí donde los medios de comunicación no tienen mucho interés en trabajar una nota Dice doña Rosario Ibarra que tal vez les dio miedo de que ella podría reventar esta reunión que, a su ver, tenía claros tintes de proselitismo político, más que de defensa de los derechos de las mujeres Y tal vez tenga razón si leemos con cuidado las primeras declaraciones que salieron de tres de las mujeres con mayor protagonismo en los últimos años Marta Sahagún insistió que la mujer mexicana debe buscar el poder; Elba Esther Gordillo secundó a la primera dama al declarar que las mujeres no deben tener miedo en reconocer públicamente que van por el poder, y la anfitriona remarcó esta misma bandera Marta, Rosario y Elba Esther han destacado del grupo de mujeres que se mueven en el ámbito político porque han tenido, y tienen en sus manos, poder de acción que puede trascender a la sociedad Y aunque forman parte de tres corrientes políticas opuestas en su origen, ahora se les ve juntas por una cuestión de género y de intereses compartidos No hay duda que las tres mujeres mencionadas, y casi todas las que asistieron a la reunión del pasado lunes por la noche, tienen intereses particulares que no tienen nada que ver con un proyecto de lucha por los derechos de las mujeres Las que se reunieron en la antigua casa de Guadalupe Rivera (hija de Diego Rivera) no llegaron para presentar programas sociales, sino proyectos políticos muy bien definidos, al menos esto es lo que se entiende de las declaraciones hechas por tres de las principales asistentes La crítica no va entonces por el lado de la defensa de los derechos políticos de las mujeres, sino de que al igual que muchos hombres dedicados a la política, las que estuvieron con Rosario Robles cayeron en el mismo artilugio que tanto critican en los hombres: la utilización de buenos proyectos –el aniversario 50 del voto femenino-- para sus propio proyectos políticos En la lucha política, como en la lucha por el poder en general, los géneros salen sobrando, porque en el fondo de lo que se trata es obtener lo que se quiere En eso están Elba Esther, Rosario y Marta, y no tienen por qué disfrazar su intención en algo por lo que miles de mujeres han luchado desde el anonimato y que no fueron invitadas al cónclave que ya ha sido bautizado como “El club de la pequeña Lulú”

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