Bush, en tres y dos frente a Cuba

sábado, 1 de noviembre de 2003
La Habana (apro)- Como un bateador de beisbol en la cuenta máxima de dos strikes y tres bolas, el presidente estadunidense George Bush enfrenta un momento decisivo de su política sobre Cuba: favorecer crecientes intereses internos y aflojar las restricciones, o mantenerlas y ganar los votos del exilio de Miami en las próximas elecciones El Senado aprobó el 23 de octubre una enmienda (59 votos contra 36) que elimina los fondos federales destinados a aplicar la prohibición de viajar a Cuba que pesa sobre los ciudadanos estadunidenses hace más de 40 años, según la cual no pueden realizar gastos en la isla, so pena de elevadas multas o cárcel La adopción de la enmienda por la Cámara Alta del Legislativo se produce sólo trece días después que el presidente George W Bush anunció en la Casa Blanca más rigor en la aplicación de esas prohibiciones, por lo que el voto favorable de los senadores fue interpretado en Estados Unidos como un desafío de la política oficial hacia la isla “El voto de hoy es una señal clara e innegable de que el final de la prohibición de viajar a Cuba está cerca”, dijo el senador demócrata Max Bacus, uno de los coautores de la enmienda Por su parte, el republicano por Nebraska, Chuck Hagel, indicó que “aislarnos del pueblo de Cuba no sirve a los intereses de Estados Unidos La actual política estadunidense coloca a nuestros campesinos, trabajadores y compañías en una desventaja competitiva internacional” De inmediato, el subsecretario de Estado para América Latina, Roger Noriega, reaccionó, al recordar que el presidente tiene previsto vetar la ley si el Congreso la aprueba “El presidente ha comunicado a través de sus asesores al Congreso que va a vetar cualquier iniciativa para suavizar la política de Estados Unidos (hacia Cuba) y hacer concesiones unilaterales a la dictadura de Fidel Castro”, dijo Noriega a la prensa La Cámara de Representantes, con mayoría republicana al igual que el Senado, aprobó en septiembre un texto similar por una amplia mayoría de 227 votos contra 188 La enmienda sobre los viajes a Cuba está incluida en un proyecto de ley sobre el presupuesto de los departamentos de Transporte y del Tesoro, por 90 mil millones de dólares, de tal forma que su veto significaría un duro golpe para estos dos ministerios a pocos días de comenzar el nuevo año fiscal Los especialistas estiman que la diferencia de los textos presentados en ambas cámaras legislativas es mínima, por lo que su conciliación, paso previo antes de presentarlos al presidente, podría fluir fácilmente Sin embargo, la posibilidad de que los liderazgos de las cámaras designen a legisladores anticastristas para el proceso de conciliación, puede llevar a la anulación del proyecto, y salvaría a Bush de una decisión embarazosa El estado de La Florida, y básicamente el voto cubano, resultó decisivo para Bush en las elecciones del 2000 Pero los líderes anticastristas del exilio opinaron en meses recientes que el presidente no había cumplido sus promesas de endurecimiento de la política contra Castro, y se pronunciaron por retirarle el apoyo en las próximas elecciones del 2004 El 10 de octubre, fecha patria en la isla, Bush, convocó a las principales figuras del exilio a la Casa Blanca, y prometió reforzar las prohibiciones de viajes a Cuba Pero la disyuntiva del presidente no es sólo entre complacer a los anticastristas de Miami (y obtener su voto electoral), y dejar los importantes departamentos sin presupuesto a inicios del año fiscal: es también contrariar un todavía pequeño, pero creciente lobby contra el embargo y las restricciones La brecha de los alimentos A fines del 2001 un fuerte huracán azotó a buena parte de Cuba, dejando pérdidas multimillonarias Estados Unidos, que había recibido condolencias y ofrecimientos de ayuda médica cubana después del 11 de septiembre, anunció su disponibilidad de dar ayuda humanitaria a la isla Pero el gobierno de Castro respondió que sus necesidades más perentorias eran hacer compras puntuales de alimentos y medicinas en ese país para reponer las reservas utilizadas en paliar los efectos del huracán Washington aceptó Un ágil equipo de la empresa cubana Alimport comenzó entonces a hacer tanteos de mercado para comprar alimentos bajo las muy difíciles condiciones de no poder contar con créditos ni posibilidades de transporte en embarcaciones propias Los cubanos tendrían que pagar al contado y fletar barcos norteamericanos o de terceros países Lo que inicialmente fueron compras tímidas, fueron creciendo, y dos años después suman ya 500 millones de dólares, cifra importante para granjeros y compañías productoras de alimentos con almacenes atestados de excedentes Cuba comenzó a dibujarse como un importante mercado para esos sectores, cuyos representantes, tanto empresariales como legislativos, han viajado a la isla, estudiado su mercado y suscrito numerosas cartas de intención En el 2002 se celebró en Cuba una concurrida feria de compañías norteamericanas exportadoras de alimentos, en la cual se suscribieron suculentos contratos Washington suprimió el permiso para una segunda edición, que prometía ser mucho mayor De los alimentos en conserva, los cubanos pasaron a comprar ganado en pie y Alimport endulzó el paladar de los exportadores estadunidenses: si no existieran las restricciones del embargo, Cuba podría comprar en el futuro hasta mil 500 millones de dólares en alimentos a Estados Unidos, hasta cien mil cabezas de ganado para reponer su hato Así nació un lobby en el Congreso que, independientemente de las diferencias políticas e ideológicas con Castro, están por la derogación de un embargo que lleva ya 41 años, no logró derrocar al régimen de La Habana, e impide a los exportadores norteamericanos el acceso al mercado de la isla La hora de los transportistas Los transportistas estadunidenses han tomado nota de los éxitos de los agricultores en su relación con Cuba en los dos últimos años Su negocio tiene incluso una garantía adicional, no es el gobierno cubano quien tiene que pagar, sino los ciudadanos norteamericanos, potenciales turistas, los que comprarían su boleto para viajar a la isla Por otro lado, señalan, la industria ha sido fuertemente golpeada en los últimos años por el síndrome del 11 de septiembre, y el brote del síndrome respiratorio agudo severo (Sars), que marcó una baja impresionante en las reservaciones para Asia Cuba, en ese sentido, significa un mercado cercano, con buenas playas y una manzana prohibida que despierta la curiosidad de los norteamericanos, al margen de unos cien mil cubano-americanos que anualmente viajan a la isla a visitar a su familia Un estudio reciente realizado en Estados Unidos señaló que, de levantarse las prohibiciones de viaje a Cuba, significarían una inyección de unos mil millones de dólares para la industria aeronáutica y de cruceros norteamericana, así como la creación de cerca de 20 mil puestos de trabajo Por otro lado, las autoridades turísticas cubanas estiman que un levantamiento de la prohibición de viajes puede significar un flujo inicial de un millón de personas anuales, que se incrementaría hasta tres millones, una verdadera avalancha si se considera que la isla espera recibir este año la cifra récord de 19 millones de visitantes A mediados de octubre, un grupo de transportistas de las líneas que actualmente viajan a Cuba, y varias empresas grandes de la rama, se reunieron en Cancún con el ministro de Turismo cubano, Ibrahim Ferradaz, para estudiar el tema Los cubanos aseguran estar listos y tener la infraestructura adecuada para recibir a los visitantes, de tal manera que sólo falta levantar la prohibición “Somos una gran industria, y algunas veces no usamos el poder político que tenemos en términos de empleos y votos”, dijo en Cancún Brad Belt, director general de la Asociación de Profesionales de la Industria de Viajes, organizadora de la conferencia Cuarenta de esos empresarios se trasladaron a La Habana una vez terminadas las conversaciones en México, y en una breve estancia, recorrieron instalaciones en Cuba y conversaron dos horas con el presidente Fidel Castro, sin acceso a la prensa Las autoridades cubanas son escépticas en cuanto a la decisión de Bush, y esperan que, si los líderes legislativos no “secuestran” la ley, como ya pasó en otra ocasión, el presidente la vetará Analistas locales estiman que la historia se repita y que esos líderes, bajo la influencia de los legisladores cubano-americanos, cambien el texto, como ya sucedió, y le hagan el favor al presidente de no tener que usar el veto Sin embargo, señalan, el próximo año, sin la inminencia de las elecciones y con una presión incrementada por los transportistas en el lobby de los agricultores, sería muy difícil para la administración mantener igual postura Aun con este desenlace inmediato, Bush debe encarar el 4 de noviembre otro repudio internacional a su política de embargo hacia la isla Ese día, la Asamblea General de Naciones Unidas debe sancionar la propuesta de La Habana, “Necesidad de poner fin el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos de América contra Cuba” Desde 1992, La Habana ha presentado esta resolución en la Asamblea General con un éxito creciente Si en el primer año recibió 59 votos a favor, 3 en contra, 46 ausencias y 71 abstenciones, el año anterior la cuenta fue de 173 votos a favor, 3 en contra, 11 ausencias y sólo cuatro abstenciones Según el informe presentado por la cancillería cubana al secretario general este año, “las pérdidas económicas de Cuba, en las más de cuatro décadas en que ha estado vigente el bloqueo, podrían superar ya los 72 mil millones de dólares”

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