Santuario de los Mártires: el vía crucis

miércoles, 12 de noviembre de 2003
* En peligro, la construcción del templo más grande de México Guadalajara, Jal , 11 de noviembre (apro)- Continúa el martirio para la construcción del Santuario de los Mártires y ahora no sólo está en riesgo la misma construcción, sino hasta la posesión de los terrenos que originalmente había recibido en donación el Arzobispado tapatío Ahora, la obra no sólo lleva ya un año paralizada por la falta de dinero, sino que, además, hay riesgo de que el Arzobispado pierda el terreno en cuestión, debido a que una de las partes donantes que desde el principio se ha negado a ceder su porción y, por ende, a estampar su firma para escriturar, sigue inconforme con el proceder de los demás Esta situación podría llevar, incluso, a una demanda judicial en contra del beneficiario (la mitra metropolitana) por posesión irregular durante los últimos cinco años Al menos así lo anunció hoy el abogado José Julián Jordán González, defensor de Teresa Aguilar Valencia, hermana de José, Xavier y María de los Ángeles, quienes originalmente habían hecho la donación de las 16 hectáreas donde se levantaría el Santuario en el Cerro del Tesoro, al sur de esta capital, en el municipio de Tlaquepaque, acción con la que nunca ha estado de acuerdo la primera Hace más de cinco años, Xavier, María de los Ángeles y José Aguilar Valencia, albaceas de la herencia de sus padres, acordaron donar el terreno, pero la cuarta de las hermanas no estuvo de acuerdo Entonces, el Arzobispado ofreció comprarle su parte para evitar fraccionar el predio, pero la inconforme siempre se negó Ante esta situación, el arzobispo, cardenal Juan Sandoval Iñiguez, aceptó el ofrecimiento de otro terreno no alejado del primero, pero en el Cerro del Cuatro Ahí se puso luego la primera piedra hace cuatro años Sin embargo, aparecieron otros inconformes, entre ellos los integrantes de la Comunidad Indígena de Santa María Tequepexpan, quienes argumentaron que los terrenos de la Cuyucuata, así se llama el predio donde se construiría el santuario, no eran propiedad de los donantes, unos señores de apellido Rábago, quienes lo habrían adquirido de manera ilegal Aunque en la ceremonia de la primera piedra estuvieron las máximas autoridades estatales e incluso un subsecretario de la Reforma Agraria para avalar la entrega, el cardenal dijo luego que la Iglesia católica no construiría donde no hubiera legalidad y fue así que aceptó la oferta primera, en donde, aparentemente, ya se habían arreglado los problemas entre los hermanos Hace cerca de tres años arrancaron las obras, sobre todo el movimiento de tierra, con la promesa de que pronto le escriturarían al Arzobispado, lo cual no sucedió y al no haber escrituración, importantes bienhechores extranjeros, sobre todo fundaciones, que se habían comprometido a financiar en gran medida la obra, se retiraron, al menos temporalmente; y las obras, apenas en proceso de estudios geológicos y de cimentación primaria, se suspendieron hace más de un año No obstante, los trabajos iniciales costaron decenas de millones de pesos y ahora el Arzobispado arrastra, además, una demanda judicial de varias constructoras por 70 millones de pesos que la Iglesia tapatía se ha comprometido a pagar por partes, si es que llega a un acuerdo Para acelerar la escrituración, el apoderado legal de la Arquidiócesis, Juan González, apeló al recurso legal de usucapión (derecho de una propiedad por medio de la ocupación por cinco años o más) ante un juzgado El titular del Juzgado Cuarto de lo Civil, llamó a las partes, pero al no llegar a un acuerdo, ayer, les otorgó 30 días más para que haya una conciliación entre la jerarquía católica y los donantes, los hermanos Aguilar Valencia Lo que ocurre es que, en lugar de resolverse, el problema se agravó en abril del año pasado cuando la hermana menor, Teresa Aguilar, solicitó y obtuvo del juez primero de lo familiar, Dionisio Núñez Verdín, que cesara la albacea de sus hermanos Por ahora, en el Arzobispado sólo hay incertidumbre sobre el futuro del que sería el magno templo católico no sólo de la Diócesis, sino del país y, tal vez, de América, mismo que serviría de sede al Congreso Eucarístico Internacional que se celebrará aquí en octubre de 2004 La urgencia de contar con un recinto católico de grandes dimensiones, se había venido proyectando desde los predecesores de Sandoval Iñiguez, aunque fue éste quien determinó su edificación, pero nunca imaginó que se enfrentaría a tantos problemas Aparte de eso, nada se sabe del rector original del Santuario de los Mártires, monseñor Oscar Sánchez Barba, a quien se le vio por aquí la última vez hace un año y se dijo que iría a Europa a conseguir el dinero prometido para la construcción, pero no ha vuelto Ahora, el responsable, el padre Gildardo Partida, ha empeñado la promesa de sus superiores de que se pagará totalmente a quien se adeuda y que ya están en pláticas para resolver este problema, aunque nada se sabe qué ocurrirá ahora con la escrituración, cuya solución está básicamente en manos de una persona, Teresa Aguilar Valencia que no se pone de acuerdo con sus demás hermanos y se siente relegada por éstos Mientras tanto, sigue en suspenso la obra que costaría entre 600 y 800 millones de pesos y daría cupo a 20 mil personas debidamente acomodadas en su interior

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