Análisis Político: El PRI, vivir en la mentira

viernes, 14 de noviembre de 2003
México, D F, 13 de noviembre (apro)- El desprecio que la mayoría de los mexicanos siente por los políticos, que se traduce en cada vez más sistemático repudio a los procesos electorales, tiene que ver sobre todo con la corrupción, que no sólo es robarse los dineros del erario, sino la ineptitud y el incumplimiento de promesas en campaña Los saqueos cometidos inclusive en nombre de la ley, como la operación del rescate bancario mediante el Fobaproa, y el ineficaz desempeño de muchos altos servidores públicos fueron abonando, en la época del PRI, la derrota que le propinaron a ese partido los ciudadanos el 2 de julio del 2000, cuando se hartaron de sucesivas promesas de bienestar social El PRI parece no haber aprendido la lección y, una vez más, recurrió al engaño mediante el cual observó una relativa recuperación en las elecciones de julio, tres años después de la histórica derrota Ahora resulta que aprueba lo que, en campaña, rechazó y que le dio votos Hay dos ejemplos claros al respecto: imponer una tasa de 10 por ciento a alimentos y medicinas, y promover la privatización del sector energético, particularmente de la industria eléctrica En ambos casos no se diferencian, en el fondo, las propuestas del PRI con la del gobierno de Vicente Fox y el PAN, aunque haya --desde políticos de esos dos partidos políticos hasta articulistas-- que lo justifiquen con la engañifa de que se trata de algo positivo para la nación Al margen de si, efectivamente, esas medidas paliarán la honda crisis que padece el país, en el caso del PRI es preciso insistir que eso no fue lo que ofreció a los ciudadanos mexicanos en las campañas por las diputaciones federales Este es el punto En un país en que los partidos políticos tienen el monopolio de la representación popular, conforme a la fracción primera del artículo 175 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), lo elemental es exigir congruencia que, a la luz de lo que se aprecia en esta coyuntura, es lo que menos tiene el PRI, pero al que está obligado precisamente por esa legislación En efecto, en PRI, como todos los partidos políticos legalmente registrados, tiene la obligación de “presentar y obtener el registro de la plataforma electoral que sus candidatos sostendrán a lo largo de las campañas políticas”, una disposición que busca precisamente evitar que se ofrezca una cosa y se haga exactamente lo contrario Por eso, también, el Cofipe exige a los partidos políticos que aspiran a presentar una declaración de principios y, en congruencia con ellos, su programa de acción y los estatutos que normen sus actividades, según lo establece el artículo 24 En la declaración de principios se debe establecer, como en el caso del PRI, el compromiso de observar la Constitución y de respetar las leyes e instituciones que de ella emanen; los principios ideológicos de carácter político, económico, social, así como la obligación de no aceptar pacto o acuerdo que lo sujete o subordine a cualquier organización internacional o lo haga depender de entidades o partidos políticos extranjeros Si el Cofipe exige que el partido político no solicite, o en su caso rechace, toda clase de apoyo económico, político o propagandístico proveniente del extranjero o de ministros de culto o de empresas mercantiles, es porque se trata de evitar que poderes al margen de la ley introduzcan una distorsión que los comprometa por encima de los ciudadanos que les proporcionaron su voto Pero tan grave es violentar estas disposiciones como el incumplir la plataforma electoral legalmente registrada, como en el caso del PRI sobre los impuestos a alimentos y medicinas “Rechazamos cualquier propuesta de gravar la alimentación de las clases populares y la salud de la población, que tenga como un fin en sí mismo el aumento de la recaudación sin contemplar políticas que fortalezcan la red de protección social”, dice la plataforma electoral con la que hicieron campaña los candidatos del PRI a diputados federales Y en el caso de la disposición de la cúpula priista para apoyar las reformas al sector eléctrico que proponen Fox y el PAN, es lo mismo, si se recuerda a lo que se comprometieron los candidatos en sus respectivas campañas: “Defender lo establecido en los artículos 27 y 28 de nuestra Carta Magna en materia energética y que los organismos responsables de estas actividades, Pemex, CFE y LFC, sean fortalecidos y operados con eficiencia para el beneficio y desarrollo de la nación” El PRI bien puedo copiar, tal cual, la plataforma electoral del PAN, que efectivamente planteaba, aunque de manera oscura, la privatización y la elevación de impuestos, y entonces los ciudadanos discernir si eso era lo conveniente y proporcionarle legítimamente su voto Pero el PRI, como en toda su historia salvo excepciones que confirman la regla, optó otra vez por la mentira y la simulación, por esa generosidad en el discurso y una actitud miserable en la realidad Esta incongruencia, que también es corrupción, la pagará Comentarios: delgado@procesocommx

Comentarios