La Revolución Mexicana: Un año más...

jueves, 20 de noviembre de 2003
* De las adelitas a las presidenciables México, D F (procesocom)- Guerreras, vivanderas, coronelas, soldaderas y adelitas son algunos de los apelativos acuñados a las mujeres que vivieron activamente la Revolución Mexicana, en 1910 Estos términos pertenecen a quienes en aquella época se atrevieron a empuñar un fusil para luchar por una causa y exigir “Tierra y Libertad”, el lema de los revolucionarios Este 20 de noviembre se cumple el 93 aniversario de la Revolución Mexicana y de un cambio político, social, cultural y económico en el país México no fue el mismo desde 1910, cuando el gobierno de Porfirio Díaz que parecía perpetuo, fue derrocado Por la transformación nacional se hizo la Revolución, sin embargo, el significado de esta palabra no fue efectivo para todos Casi cien años después persiste la lucha por la tierra y la libertad de campesinos e indígenas y la exigencia de las mujeres por la equidad de género Mujeres y revolución En la década revolucionaria la participación de las mujeres fue importante y destacada Eran espías, transportaban armas o municiones, eran agentes confidenciales, hacían enlaces, entregaban correo, propaganda y todo aquello relacionado con la clandestinidad en favor de los revolucionarios De acuerdo con el libro Soldaderas Mitos e Historia de Elizabeth Salas, las mujeres revolucionarias podían empuñar un arma si lo deseaban, unirse a otro hombre si su esposo moría en el campo de batalla o tomar el uniforme y el arma del difunto y salir a pelear La mayoría de las mujeres activas en la Revolución pertenecía a la clase media y contaba con formación académica Aunque fueron muy pocas las mujeres que tomaron las armas para luchar en el campo de batalla, las que lo hicieron podían obtener el grado de coronela Todas las tropas tenían una coronela o capitana famosa, armada hasta los dientes y dispuesta a entrar en acción en cualquier momento Pese a sus esfuerzos, en ese entonces su labor no fue reconocida Fue hasta 1939, durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, que se hizo justicia a la actividad de las mujeres revolucionarias, al entregarles por decreto presidencial la “Condecoración del Mérito Revolucionario” La lista se integró con base en el archivo histórico militar que daban cuenta de las mujeres activas en la época de la Revolución La investigadora de la Dirección de Estudios Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Martha Eva Rocha Islas, cuantificó, de acuerdo con un documento alusivo al tema, difundido en Internet, que hay 500 mujeres revolucionarias reconocidas por “méritos civiles” Dice que algunas pertenecían a organizaciones que pelearon en contra de porfiristas o huertistas Se congregaron en agrupaciones denominadas Hijas de la Revolución que después cambió su nombre a Club de Lealtad; en las Hijas de Cuauhtémoc; Sufragio Efectivo, No Reelección; Club de Leona Vicario y Junta Revolucionaria Central Otro grupo importante de mujeres revolucionarias fue el de las zapatistas, quienes eran en su mayoría luchadoras campesinas por la tierra y el campo En la actualidad, el zapatismo tomó fuerza a raíz de la irrupción en la escena pública del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, en 1994 –en enero del próximo año cumplirá diez años--, y del arribo de la Comandancia Zapatista al Congreso de la Unión, en el 2000, en el que una de las interlocutoras del mensaje del EZLN, a favor del reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas, fue precisamente una mujer: la comandante Esther Mujeres posrevolucionarias La imagen de la soldadera o la adelita revolucionaria terminó con el arquetipo de la mujer mexicana abnegada y dulce La participación del género femenino vulneró el patrón familiar Las mujeres que activamente habían participado en la lucha armada y se afiliaron a agrupaciones de tipo político, continuaron en la misma trinchera luchando por sus proyectos en favor de las mujeres, y demandando educación, trabajo y el derecho a votar y ser votadas Otras laboraron en la burocracia gubernamental y unas más participaron en campañas de alfabetización y educación rural, abandonando por completo sus estudios El género obtuvo igualdad política en 1917, y se plasmó en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos Pero ese derecho se quedó en el papel, al igual que la Ley de Relaciones Familiares promulgada en la época de Venustiano Carranza que estuvo vigente de 1917 a 1932 y situaba a la mujer en un plano de mayor igualdad frente al hombre Para Marcela Lombardo Otero, del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano, “fue a partir del triunfo de la Revolución cuando realmente se empieza a avanzar en el reconocimiento, ya inaplazable, de la necesidad que había para que las mujeres pasaran del periodo declamatorio de sus derechos a darles bases de carácter económico, hasta que se les reconocieron sus derechos políticos y jurídicos” Lombardo Otero asegura, en un documento publicado en Internet, que para poner en práctica lo plasmado en las leyes y alcanzar la igualdad de género, las mujeres han tenido que combatir la ignorancia, las tradiciones y el dogmatismo Cita, en ese sentido, a Vicente Lombardo Toledano, quien decía: “Si a las mujeres mexicanas no se les permite subsistir por sí mismas, jamás tendrán libertad; mientras las mujeres mexicanas no tengan igual derecho a trabajar que el hombre nunca alcanzarán su plena autonomía, siempre dependerán de otro, y quien depende de otro no es libre; quien depende de un tutor o quien depende de una fuerza social no puede hablar de independencia” De las adelitas a las presidenciables En octubre de este año se abrió la discusión sobre las mujeres que quieren el poder político del país Todo comenzó cuando Rosario Robles, Elba Esther Gordillo y Marta Sahagún, reconocidas mujeres dentro del PRD, PRI y PAN, respectivamente, se reunieron, junto con otras intelectuales, periodistas, legisladoras, entre otras, para preparar la celebración del cincuentenario del voto femenino El encuentro se transformó en una noticia estruendosa Algunos medios de comunicación pusieron en duda que la idea fuera solamente preparar la celebración del 50 aniversario del reconocimiento de las mujeres a votar y ser votadas, el 17 de octubre Se comenzó a especular sobre la intención de las mujeres por abrirse espacios de poder y circularon nombres de posibles presidenciables: Robles, Sahagún, entre otras De ese cónclave, surgió la pregunta sobre si las mujeres estaban preparadas para la Presidencia o si la sociedad estaba preparada para que una mujer asumiera el control de una nación La reunión de octubre, a 93 años de la Revolución Mexicana, muestra que la lucha de las adelitas y soldaderas que se atrevieron a tomar un fusil o repartieron volantes en favor de la revolución, se ha trasladado a otro campo de batalla: el de las ideas “Desde hace décadas, alrededor de las mujeres han prevalecido los silencios sepulcrales, los temas tabúes () Ahora es tiempo de fermentar ideas y ponerlas en práctica, de explorar nuevos terrenos y conquistarlos, de abrir mentes cerradas y puertas también Hay mucho por hacer Es tiempo de decirle al mundo, a través de las palabras y los hechos que las mujeres son personas invaluables Es hora de presionar para que las políticas públicas liberen a las mujeres en lugar de mantenerlas encadenadas Es momento para que quienes las representan subviertan sutilmente el orden establecido en vez de apuntalarlo” (Denise Dresser Proceso1407) “

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