Inesperado vuelco en el caso del periodista Philiph True

miércoles, 26 de noviembre de 2003
* Confiesan huicholes haberlo asesinado Guadalajara, Jal , 25 de noviembre (apro)- Los indígenas huicholes Miguel Hernández de la Cruz y Juan Chivarra de la Cruz, sí fueron los asesinos del periodista norteamericano Philip True, corresponsal en México del diario San Antonio Express News, confesó su principal defensora, la abogada Patricia Morales Al mismo tiempo, se informó del retiro del caso del abogado priista coadyuvante, Arturo Zamora Jiménez, alcalde electo de Zapopan y quien durante más de dos años ofreció sus servicios de manera gratuita Durante al menos dos años, tanto Patricia Morales como Zamora Jiménez, a instancias del norteamericano Miguel Gatins --quien también reconoció su error en una conferencia de prensa conjunta en la que estuvieron, además, el editor del periódico texano, Robert Rivard, y la viuda del periodista, Martha True--, defendieron a los huicholes y, en varias ocasiones, sostuvieron que eran inocentes y víctimas de racismo Aparte manifestaron que, con base en torturas, los declararon culpables y los encarcelaron Ahora, todos los defensores dieron un vuelco al asunto, y sostuvieron que sí fueron ellos quienes, a fines de 1998, dieron muerte, por asfixia, al reportero, que en esos momentos realizaba un reportaje sobre la cultura huichol Patricia Morales, directora del Instituto de Filantropía Latinoamericana Clara Mozen AC, dijo que intervino en el asunto a petición del benefactor de la institución Miguel Gatins, porque "al analizar el expediente y encontrar varias anomalías, decidimos apoyar a la defensa, el licenciado Manuel Rincón, defensor de oficio, y continuar con nuestra investigación Después que el juez José Luis Reyes Contreras analizó el caso, encontró que la verdad jurídica favorecía a los inculpados, liberándolos en agosto de 2001" Agregó que estando en la cárcel los inculpados le habían dicho ya que "guardaban un secreto que no podían romper, porque era un secreto de su etnia Que me lo dirían si un día salían de la cárcel", cosa que así fue cuando fueron a dar gracias a "un recinto sagrado o templo huichol () nos salimos de ahí y nos fuimos a sentar a unos cuartitos que ellos indicaron que eran utilizados como confesionarios Juan me confesó lo siguiente, y Miguel confirmó lo que Juan decía: "Me dijo que ahí, ante sus dioses, me dirían la verdad sobre la muerte de Felipe, pues era sabido que lo habían arrestado en tres ocasiones por robarse piedras finas y minerales de la sierra, Las autoridades huicholas habían alertado a la comunidad que si alguien volvía a ver a Felipe en la sierra de San Sebastián, lo capturaran y lo llevaran a la cárcel Que se daba a conocer como periodista La veracidad de estos tres arrestos los pude confirmar con Isidro, quien era el gobernador tradicional de ese tiempo y quien confirmó haber arrestado personalmente a Philip True por dichos cargos" Siguió la abogada, al decir que tanto Chivarra como Hernández de la Cruz le confiaron que al estadunidense lo habían visto ya en varias ocasiones, y que se estaba haciendo rico robándoles sus minerales, mientras ellos se estaban muriendo de hambre Así, en una ocasión que el corresponsal les pidió acompañarlos a una manda a Nayarit, Juan no sólo se negó a tener tal compañía, sino que, "con el coraje que tenía, decidió matarlo y que aunque Miguel no lo quería hacer, él, que era maracame (superior), se lo ordenó, por lo que, contra su voluntad, tuvo que obedecer” Relató, además, que el maracame le llegó a Philip por atrás, lo abrazó de las piernas, "haciendo que Philip se cayera boca abajo y Miguel, con un paliacate, haciendo dos nudos, lo trató de estrangular Al ver que no se movía, lo voltearon boca arriba, le acomodaron sus manos juntas sobre el pecho donde le colocaron unas ‘yerbitas’ Juan comenta que se veía en paz, ‘bonito, como un angelito’ Después siguieron caminando pero regresaron al pensar que alguien lo encontraría Lo tiraron por la vertiente, pensando así que no lo encontrarían" Después de varios días de no regresar, la esposa de True lo reportó como desaparecido y, a través de la embajada, consiguió movilizar a todos los cuerpos policiacos de Jalisco, y al mismo Ejército Pronto encontraron su cadáver en el fondo de una barranca Se realizó la investigación y no tardaron en dar con los presuntos asesinos del periodista; los encarcelaron y, de inmediato, se inició un juicio en su contra, hallándolos culpables El juez de Colotlán, José Luis Reyes, estimó que las pruebas no eran suficientes para condenarlos y, tras calificarlos de inocentes, los dejó en libertad en agosto de 2001

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