Los orígenes del sida: nueva polémica

lunes, 1 de diciembre de 2003
A finales de septiembre de 2000, la Royal Society de Londres realizó una de las reuniones científicas más esperadas, cuyo objetivo fue analizar los orígenes del virus de Inmuno Insuficiencia Humana (VIH) y la epidemia del sida, una de las enfermedades de inicio más reciente en el mundo y que, en virtud de su carácter epidémico y su desenlace casi siempre fatal, ha generado una justificada preocupación en todo el planeta La expectación proviene de una pregunta que es crucial: ¿Cómo surgió el sida? En la última década tomó mucha fuerza la idea de que, más que tratarse de una desgracia inexplicable, podría ser consecuencia de una intervención humana Se acepta generalmente que el surgimiento del VIH, particularmente la variedad VIH-M, que es la que se relaciona principalmente con las epidemias de sida, se originó por la contaminación con productos orgánicos de chimpancés (pero no de otras especies) poseedores del virus de inmuno insuficiencia en simios (VIS) Lo que no está claro es cómo pasó este virus a la especie humana Se han propuesto entonces dos hipótesis: la primera, sostenida fuertemente por diferentes investigadores como Hahn y su grupo (por ejemplo en Science 287: 607-614, 2000), se refiere a una “transferencia natural”, en la que un cazador con alguna herida comió o fue lastimado por un chimpancé infectado Este pobre cazador hipotético sería el responsable de la pandemia que ha causado más de 50 millones de infecciones por VIH en el mundo La segunda hipótesis cobró relieve curiosamente a raíz de su publicación, no en una revista científica, sino en una revista de rock En efecto, el periodista Tom Curtis publicó hace ocho años un ensayo titulado “El origen del sida” en la revista Rolling Stone (19 de marzo de 1992, p 54) En él plantea que el sida pudo originarse, no de una transferencia natural, sino a partir de la experimentación de una vacuna contra la poliomielitis, de tipo CHAT, llevada a cabo entre 1957 y 1960 en África Central (Burundi, Ruanda y Zaire) por Hilary Koprowsky y otros investigadores del Instituto Wistar, de Filadelfia En ese entonces, el artículo de Curtis no fue en modo alguno desestimado, al grado de que se inició una demanda contra la publicación que llevó a la revista a hacer una aclaración para evitar los cargos en su contra (Rolling Stone, “Origin of AIDS update”, 9 de diciembre de 1993, p 39) El asunto llegó también a las revistas científicas más prestigiadas, pues Koprowsky envió una carta a Science en la que hace varias referencias a Curtis en un tono despectivo (Science 257: 1024), da sus argumentos y termina clamando por salvar a los niños de la parálisis consecutiva a la polio, de las angustias de los padres, y asegura que la vacuna es, y continúa siendo, segura Su nerviosismo era evidente Un mes después envió una nueva carta a Science solamente para hacer algunas rectificaciones a las notas de pie de página de la carta previa Science se negó a publicar una respuesta de Curtis A consecuencia del escándalo generado por el artículo de Curtis, el Instituto Wistar encargó a un comité externo un dictamen El grupo de expertos, encabezado por Claudio Basilico, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York, emitió un documento en el que responde, una a una, las críticas de Curtis En resumen, señaló en ese entonces que las probabilidades de que se hubiera producido una inoculación inadvertida de un precursor desconocido de VIH en niños africanos durante las campañas de vacunación de 1957 son extremadamente bajas, pues: 1) Las probabilidades de contaminación en los protocolos empleados son sumamente pobres 2) La transmisión del VIH por vía oral (que es el medio de administración de las vacunas contra la polio) es también extraordinariamente rara 3) Es mucha la distancia evolutiva entre los virus de inmunodeficiencia en monos y el VIH en humanos, y 4) El caso del marinero de Manchester (uno de los primeros casos reportados con sida) que presumiblemente adquirió la enfermedad antes de 1957 De modo por demás interesante, este comité agrega que el examen de las vacunas empleadas (algunas muestras se encontrarían congeladas en el propio Instituto Wistar) era inapropiado, pues resultaba una empresa laboriosa, costosa y probablemente no concluyente Otra vez la vacuna El asunto parecía que había quedado ahí, pero resurgió con una fuerza inusitada cuando fue retomado por algunos investigadores, como William D Hamilton, prestigiado biólogo evolucionista, que dedicó los últimos años de su vida al estudio de las distintas teorías sobre el origen del sida y murió en esta indagación, y Edward Hooper, con quien trabajó conjuntamente en algunos aspectos de esta investigación El año pasado vio la luz el libro de Hooper (El Río, Little, Brown and Co, 1999), en el que centra su atención precisamente en la hipótesis de la vacuna Hooper propone en su libro que el origen del sida puede deberse a la contaminación en la preparación de las vacunas realizada por Wistar En la elaboración pudieron emplearse riñones de chimpancés, lo que deja abierta la posibilidad de que algunos de ellos pudieran ser portadores del SIV Algunos de los argumentos más fuertes consisten en la correlación geográfica entre las zonas de África Central en las que fueron aplicadas las vacunas y las epidemias de sida que aparecieron luego en esa región No abundo en este punto pues el número que circula de la revista Letras Libres publica de modo oportuno una traducción de un ensayo de Mad Ridley (Prospect, junio, 2000), que comenta a este autor Es importante destacar, sin embargo, que al igual que Curtis, Hooper sugiere que las muestras de la vacuna conservadas por Wistar deben ser examinadas El efecto del libro de Hooper fue tremendo, pues conmocionó al mundo científico al grado de que su obra, así como la muerte de Hamilton, obligaron a la Royal Society a la organización de una reunión para tratar este tema Se realizó el 11 y 12 de septiembre últimos La centenaria agrupación científica inglesa se vio realmente muy mal Diseñó la reunión tomando el nombre de Hamilton entre los organizadores (aunque aclarando que había muerto), para dar espacio a sus detractores El resultado difundido ampliamente en la prensa científica internacional es la falsedad de la hipótesis de la vacuna sostenida por Hamilton y Hooper Así, el Instituto Wistar presentó el resultado de una segunda “evaluación externa” en el que, por fin, cedió a tres laboratorios independientes el examen de las muestras de vacunas congeladas en la etapa de 1957-1960, y en ellas basa su defensa, que queda centralizada en un comité ¡El mismo que utilizó en 1992 para enfrentar a Tom Curtis!, presidido por el mismo Claudio Basilico e integrado por Clayton Buck, del propio Instituto Wistar; Ronald Desrosiers, de la Escuela de Medicina de Harvard; David Ho, del Centro de Investigación en Sida, de Nueva York, y Eckard Wimmer, de la Universidad de Nueva York Stony Brook Wistar tenía que poner ahora toda la carne en el asador El instituto no tuvo más remedio que ceder a la presión para liberar sus muestras La vacuna fue entregada a los laboratorios independientes del Rochester Molecular Sistem, de California; del Instituto Max Plank, de Alemania, y el Instituto Pasteur, de París En el informe dado a conocer hace unos días mediante una nota de prensa, (http//wwwwistarupeenedu/), se refuta nuevamente la teoría de la vacuna sostenida por Hamilton y Hooper Se afirma que existen evidencias muy sólidas para afirmar que la vacuna preparada por el Instituto Wistar, administrada en África a finales de los cincuenta, no constituye una ruta de transmisión de VIH u otros virus relacionados de chimpancés a humanos (Koprowski y su grupo siempre han negado haber usado chimpancés en la elaboración de la vacuna) Las pruebas realizadas mediante complejas técnicas de biología molecular por los laboratorios externos, revelan que no se encuentran rastros de SIV, HIV-I, ni de ácido desoxirribonucleico de chimpancé Sin embargo, es curioso que toda la argumentación de Wistar, a través de su comité, se base en las muestras que consideró en 1992 como poco útiles para obtener resultados confiables En efecto, en el primer reporte, Basilico y sus colegas habían señalado claramente que las muestras conservadas en congelación no podían ser identificadas como las mismas que fueron usadas en África, o que formaran parte de los lotes preparados al mismo tiempo en el mismo laboratorio También señalaban en aquel entonces que, en caso de realizarse un examen, un resultado negativo, es decir la ausencia de algún virus, no podía ser concluyente Todavía más En la ponencia presentada por Hooper el 11 de septiembre en la reunión de la Royal Society se alude al testimonio de Hilary Koprowsky publicado en su biografía, en la que en la página 240 señala que el lote de la vacuna usada en África ya no existe El problema queda abierto y seguramente dará lugar a nuevos debates en el futuro Lo que resulta claro es que no sabemos en realidad cuál es el origen real del VIH y de la epidemia de sida La hipótesis del cazador cortado e infectado por un chimpancé es imposible de demostrar Es lo más anticientífico que uno puede imaginar Pero pensemos por un momento que es cierta, que se trata de una especie de destino fatal a través de la relación del humano con otras especies, y de los misterios de la zoonosis y la epidemiología Pero imaginemos también, por un momento, que la hipótesis de la vacuna fuera correcta Significaría que la ciencia y la medicina modernas, en su afán de procurar un bien, que es erradicar una enfermedad terrible e incapacitante como la polio, hizo pagar a la humanidad el precio de la diseminación de otro mal, también terrible, que cobra millones de vidas en todo el planeta (Proceso 1247/ 23-Septiembre de 2000)

Comentarios