Piden protección especial para grupos étnicos

miércoles, 17 de diciembre de 2003
México, D F, 16 de diciembre (apro)- La socióloga Natividad Gutiérrez Chong, del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM, afirmó que “para que masacres contra grupos indígenas –como las de Acteal, Chiapas, y Agua Fría, Oaxaca– no se repitan, y por tratarse de un sector de la población en constante riesgo, es indispensable encontrar los mecanismos para darle a los grupos étnicos una protección especial” Gutiérrez, dijo que “si un grupo social vive en peligro permanente y es continuamente victimado, requiere particular protección por parte de las autoridades e instituciones de seguridad pública, porque detrás de esas agresiones hay diferencias culturales, étnicas y raciales, generalmente exacerbadas por conflictos relativos a la posesión de recursos naturales” Gutiérrez, quien en los últimos 10 años se ha dedicado al análisis de las etnias del sureste del país, explicó que, de 1995 a 2002, “se han registrado en México cuatro masacres genocidas –definidas como actos o intentos de destrucción física de una población y de sus bienes, sin importar el número de víctimas–: Aguas Blancas, Acteal, El Charco y Agua Fría” Añadió que “los indígenas están doblemente expuestos, pues a los efectos de los desastres naturales, debe sumarse la discriminación, el racismo y la falta de oportunidades Todo ello no es obra de la casualidad y responde a malas decisiones políticas o a la falta de ellas, por la tolerancia a la violencia o complicidad de las autoridades” Señaló que por lo general, las víctimas de las matanzas son mujeres y niños, porque hay “un deseo explícito de destruir la raíz comunitaria No se trata sólo de un homicidio, sino de liquidar al grupo social por distintas razones Además, al comparar las masacres ocurridas en México con otras en el mundo, se observa que casi siempre la violación contiene una simbología de tipo sexual explícita” Afirmó que la investigación surgió al plantearse la posibilidad de que la visibilidad política y el activismo indígena constituyesen asuntos de seguridad nacional “Al respecto, se observó que las competencias federales y judiciales, en el caso de Acteal y Agua Fría, actuaban en complicidad y toleraban la violencia contra esos grupos Pareciera como si el Estado estuviera en contra de estas etnicidades (sic) y no al revés”, explicó Además, dijo, “las amenazas contra nuestro país no provienen de las poblaciones autóctonas, sino de los grupos paramilitares armados que cuentan con protección judicial” Gutiérrez admitió que, hasta ahora, en los casos de Acteal y Agua Fría hay detenidos y se han integrado expedientes voluminosos, pero no se han establecido las causas ni los móviles de ambos crímenes “Esto no es raro en México ni en el mundo Ningún genocidio ha sido explicado en su totalidad Incluso, hay quienes niegan que el Holocausto haya sucedido”, agregó La especialista explicó que, según la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, “esta agresión implica acciones que destruyen o intentan destruir físicamente, ya sea matando a miembros del grupo racial, étnico o religioso; causando daño, físico o mental, o imponer medidas para evitar nacimientos” Agregó: “Cuando se construye una amenaza contra la gente, ésta sabe que ocurrirá algo Hay un clima de violencia y peligro inminente, y la población, organismos y asociaciones dan cuenta de ello y alertan a las autoridades o a la opinión pública Es como si supieran que sucederá un huracán y las autoridades no hacen nada; dejan que la población sufra daños de distintas magnitudes” En su opinión, con ello se demuestra la injerencia del Estado como cómplice, como un garante incapaz de evitar las hostilidades: “En Acteal hay evidencias de una complicidad gubernamental por la forma como se desarrollaron los hechos En la preparación y ejecución del ataque, los agresores actuaron bajo las órdenes de un comando militar “Ahí se observan distintas etapas: primero se construye un clima de riesgo, desde un punto de vista sociológico, y después hay intervención estatal, lo que ayuda a entender por qué una población es más vulnerable que otra”, señaló “A pesar de que en Acteal y Agua Fría hay patrones comunes, son casos diferentes En el primero, se presentan conflictos previos y una rivalidad religiosa entre católicos y protestantes En el segundo, existen causas de diversa índole, como la ocupación de los bosques y su manejo, el control del narcotráfico y la aparición de grupos paramilitares Pero no hay disputa interétnica o interreligiosa “Ambas situaciones afectan al país en la medida en que las transgresiones son ejercidas por grupos tolerados por las autoridades o por ellas mismas Esto genera un clima de ingobernabilidad, de hacerse justicia por propia mano Es, en otras palabras, una forma para exterminar a un pueblo”, indicó

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