Venganza, posible móvil en ejecución en Chiapas

martes, 2 de diciembre de 2003
* Asesinan a tiros a ocho personas y dejan heridas a cinco más Tapachula, Chis , 1 de diciembre (apro)- Por una supuesta “venganza familiar”, un grupo de hombres fuertemente armados arribó la tarde del domingo a un rancho ubicado en la frontera entre México y Guatemala, a fin de ejecutar a tiros a ocho personas y dejar heridas a cinco más En el marco de la ola de violencia que ha sacudido este año a la zona Frontera, Costa y Soconusco, corredor del narcotráfico, tráfico de ilegales y de pandillas internacionales --como la Mara Salvatrucha--, el lunes se supo del multihomicidio perpetrado en el rancho “JR”, ubicado entre los municipios fronterizos de Tuxtla Chico y Cacahoatán Según la declaración ministerial de uno de los testigos sobrevivientes, que resultó lesionado, un grupo de personas encapuchadas y fuertemente armadas arribó al rancho y encerró a siete de los residentes –entre ellos los encargados de la propiedad-- en el interior de una vivienda, lugar en donde los privaron de la vida Estos fueron Luis Pérez Morales, Carmen Chávez, Carmelina Pérez Chávez (menor de edad), Cirilo Pérez, Domingo Pérez Chávez, Felipe Meza y Rogelio Sánchez López Posteriormente, los homicidas obligaron a introducirse en el domicilio a otras seis personas, que estaban de visita y, desde el exterior, dispararon, lesionándolas en diversas partes del cuerpo Ahí quedaron gravemente heridos Javier Ramírez Soto, Lázaro López, Francisco Guevara Hernández, Santibel Guevara Gálvez y Carolina Rebeca Gálvez, y ejecutada otra persona del sexo masculino, no identificada El procurador Mariano Herrán encabezó las diligencias de reconstrucción de los hechos y la toma de declaraciones ministeriales Al ser abordado por los reporteros, señaló que en las primeras indagatorias algunos testigos indicaron que el móvil sería “una rencilla de carácter personal entre los atacantes y los ahora occisos” Ante la sospecha de ajustes de cuentas entre narcotraficantes, el procurador insistió en que el móvil fueron rencillas personales, “ya que uno de los testigos escuchó decir a un agresor que iban a vengar la muerte de ‘sus padres’, quienes probablemente fueron privados de la vida por los hoy occisos”

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