Extradiciones por obediencia

domingo, 21 de diciembre de 2003
Abandonados a su suerte, cientos de narcotraficantes y presuntos responsables de delitos contra la salud podrían ser condenados a la pena de muerte o cadenas perpetuas por decisión del Poder Judicial de Estados Unidos Y es que en materia de extradición el poder del gobierno estadunidense es tan fuerte que México sólo tiene que obedecer indicaciones, sin importar que un connacional sea condenado a penas que violan la Constitución mexicana, así como el Tratado y la Ley de Extradición entre ambos países, dice el defensor de Jesús Amezcua y de Miguel Caro Quintero –el abogado Américo Delgado- a Proceso en su edición de este domingo 21 de diciembre La Secretaría de Relaciones Exteriores atiende a un compromiso político con Estados Unidos al autorizar extradiciones sin fundamentos y con el riesgo de que a los extraditables se les aplique la pena de muerte o una o varias cadenas perpetuas, dice el litigante La lista de “narcos” que podrían correr esa suerte cuenta 700 expedientes abiertos Hasta finales de los noventa el tratamiento que México daba a los juicios de extradición de mexicanos era conservador y nacionalista, haciendo valer la soberanía al sostener el criterio de que cualquier mexicano que haya cometidos delitos fuera de México tendría que ser juzgado en su país El 18 de enero del 2001, la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó, sin mayor problema, que no existía obstáculo jurídico para que el Ejecutivo, en los casos que considere excepcionales, entregue a mexicanos para que sean juzgados en Estados Unidos Pero el 2 de octubre de 2001, la Corte resolvió, en contradicción de tesis, que no es extraditable ninguna persona a quien en el país que lo reclama le van a aplicar la pena de prisión perpetua, de muerte u otra prohibida por el artículo 22 constitucional

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