Análisis político: Reorientación del movimiento obrero

lunes, 29 de diciembre de 2003
México, D F, 29 de diciembre (apro)- El movimiento obrero mexicano vive una etapa de transición en la que la crisis de representatividad, la incapacidad para enfrentar o sumarse al neoliberalismo, y la orfandad en que se hundió luego de la derrota del PRI en el 2000, lo obliga a buscar un proyecto y una estrategia que le devuelva su protagonismo como actor social de peso Las organizaciones sindicales tendrán en el 2004 un año clave, pues deberán enfrentar y resolver los problemas que las ponen en riesgo, como el desempleo abierto, la economía informal y una tendencia de rechazo a la sindicalización Durante el año que termina, el gobierno aplicó una estrategia de rescate de lo que quedaba del corporativo tricolor, en la que se apoyó para sacar adelante algunas reformas Falló su plan Las reformas, ni siquiera la laboral, pudieron aprobarse El corporativismo sindical no fue desmantelado y tampoco fue reforzado Las centrales obreras como la Confederación de Trabajadores de México (CTM), la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) y el Congreso del Trabajo(CT), entre otras, viven su prolongada agonía sin que haya indicios de que pudieran reestructurarse La reforma laboral, por ejemplo, aun con el “apoyo” de esas organizaciones, probablemente ya no será aprobada en el actual sexenio La batalla por la sucesión presidencial hará poco propicio el terreno para replantear la reforma El no a la reforma eléctrica es otro frente, encabezado por el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), que no ha podido resolver el gobierno foxista Sin embargo, el principal problema es el creciente desempleo que, entre otros efectos en la economía, el social es el más peligroso El desempleo debilita a las organizaciones sindicales El creciente subempleo, que abarca a más de 40% de la población económicamente activa, se compone de trabajadores que evidentemente no cuentan con las prestaciones sociales y mucho menos están interesados en pertenecer a un sindicato Paralelamente están creciendo las organizaciones que venden protección a las empresas y, en la mayoría de los casos, sin consentimiento de los trabajadores Este tipo de “sindicalismo” blanco o charro pro-patronal, se está convirtiendo en el favorito de las autoridades laborales Por eso, el movimiento obrero deberá replantea sus estrategias, aunque hay un sector que ya lo está haciendo, como el que se aglutina en torno a la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) Deberá buscar un proyecto, un rumbo y una estrategia De lo contrario, los trabajadores estarán buscando sus propios cauces, como ya lo están haciendo algunas organizaciones de la burocracia

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