Chile: la vuelta al Sur

lunes, 29 de diciembre de 2003
Santiago de Chile - Las relaciones internacionales de Chile con sus vecinos sudamericanos pasan por complicados momentos La opción chilena de acercarse comercialmente a Europa y Estados Unidos --a través de acuerdos económicos y políticas aperturistas-- dio buenos resultados y fue motivo de orgullo para el gobierno y los empresarios Sin embargo, hoy se han puesto en evidencia los serios problemas existentes en las relaciones de Chile con su entorno sudamericano “La guerra del gas” Hasta hace un par de meses poco se hablaba fuera de Bolivia del problema de su mediterraneidad Pero esta situación cambió radicalmente a partir del pasado mes de octubre con la llamada “guerra del gas”, en la que el mundo pudo conocer las pasiones que este tema despierta en esta nación “La guerra del gas” fue una sublevación indígena destinada a impedir la venta del gas –ya privatizado-- a través de Chile, país que en la guerra del Pacífico (1879-1883) despojó a Bolivia de una importante faja territorial que la conectaba con el Pacífico y que además detentaba gigantescos yacimientos de cobre y salitre El gobierno que surgió de esa sublevación, encabezado por el historiador y exvicepresidente Carlos Meza, ha recogido el deseo popular de luchar de manera más enérgica por la recuperación de un acceso soberano al mar Bolivia cambió así el enfoque economista de sus relaciones con Chile sostenido durante el gobierno de Gonzalo Sánchez de Losada De esta manera, se pasó del énfasis en la búsqueda de acuerdos económicos que dieran acceso al mar, no importando si estos eran o no soberanos, a la búsqueda de un acuerdo más político, que da prioridad a la reintegración territorial Al momento de ocurrir la guerra del gas, Chile y Bolivia estaban en las últimas negociaciones que desembocaron en un tratado de libre comercio Estas negociaciones fueron inmediatamente interrumpidas por la nueva administración Además, y como expresión del espíritu predominante ahora en La Paz, el gobierno de Meza promulgó el 10 de este mes una ley que quita las concesiones a dos empresas chilenas que explotaban ulexita en el gigantesco salar de Uyuni En ocasión de la cumbre iberoamericana realizada en Santa Cruz de la Sierra el pasado mes de noviembre, la demanda marítima boliviana recibió un gran impulso Fue apoyada por el secretario general de la ONU, Kofi Annan, quien ofreció los buenos oficios de la ONU para mediar entre ambos países Cuando las esferas de la cancillería chilena no se recuperaban aún del estupor, vinieron las punzantes declaraciones del mandatario venezolano Hugo Chávez, efectuadas el 15 de noviembre, ante los asistentes al encuentro social paralelo a la Cumbre Iberoamericana, que repletaban el estadio Tahuichi Aguilera de Santa Cruz de la Sierra Ahí comentó su “sueño de algún día poder bañarse en una playa boliviana” Chile, que considera que el tema de la mediterraneidad boliviana es un asunto bilateral con dicho país, reaccionó airadamente ante lo que consideró una interferencia indebida del mandatario venezolano Retiró a su embajador en Caracas, a la espera de que Chávez expresara sus disculpas Pero este optó por profundizar su postura, ratificando sus dichos y anunciando que iba a llevar la demanda boliviana a todas las instancias internacionales pertinentes, partiendo por la Cumbre de Las Américas que se efectuará en Monterrey en enero próximo Además, retiró a su embajador en Santiago y criticó fuertemente a la oligarquía y al modelo económico chileno El gobierno de Ricardo Lagos optó por no comentar las nuevas declaraciones de Chavéz, con la esperanza de poner paños fríos a la disputa, que estaba poniendo en el primer lugar de la agenda informativa Sin embargo, la causa marítima de Bolivia ha obtenido otros importantes respaldos Por ejemplo, el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula Da Silva afirmó en noviembre que "con mucha paciencia se llegará a una solución a la demanda boliviana” Aún más crítico para la posición chilena resultó el apoyo del expresidente de Estados Unidos Jimmy Carter a la realización de negociaciones que permitan el retorno de Bolivia a las costas del Pacífico En La Paz, donde se entrevistó con los más importantes líderes políticos del país, Carter expresó: "espero que Bolivia, Chile y Perú encuentren juntos una forma de proveer a Bolivia de un acceso y derecho al mar Cuando las conversaciones se inicien entre este país y los otros, el Centro Carter y muchos otros estarán ansiosos de asistir para llegar a un acuerdo" De hecho, Carter sondeó el interés que provocaba en ámbitos políticos la idea de recibir en comodato algún puerto chileno, como solución al diferendo que enfrenta a Chile y Bolivia Asimismo se comprometió a alentar al gobierno de su país, a la OEA y a las Naciones Unidas para que apoyen la demanda boliviana Ante la presión internacional, el gobierno de Chile se ha mostrado dispuesto a conversar y a dar mayores facilidades para que los ciudadanos y los productos bolivianos puedan acceder al mar Pero se ha negado a discutir el tema multilateralmente y menos a negociar una salida soberana de Bolivia al Océano Pacífico Su principal argumento: El Tratado de 1904, que define las actuales fronteras y que fue firmado por ambos países El accionar del gobierno chileno no ha estado exento de críticas internas Parte de la prensa ha cuestionado la decisión del gobierno de retirar al embajador en Venezuela cuando apenas se iniciaba el conflicto, lo que le abría reducido el margen de maniobra en el devenir de la disputa La derechista Unión Demócrata Independiente (UDI), en la persona de su diputado Ivan Moreira, manifestó que los pronunciamientos internacionales a favor de Bolivia se deben a la “actitud tibia” del gobierno de Lagos Este partido esta impulsando una sesión secreta en la Cámara de Diputados para abordar este tema, que se ha ido consolidando como el más importante de la política chilena En esa sesión, la UDI busca “enjuiciar” lo que consideran “deficiente” accionar que han tenido las ministras de Defensa, Michelle Bachelet, y de Exteriores, Soledad Alvear Es importante resaltar que las dos ministras, son las cartas mejor posicionadas que tiene el gobierno de la Concertación --alianza de partidos en el gobierno-- de cara a las elecciones presidenciales del 2005 Los problemas con Bolivia están provocando una sensación de aislamiento en diversas esferas de la política chilena, donde esta fresco el recuerdo del incidente diplomático con Argentina a raíz del espionaje de su consulado de Punta Arenas Además, la situación con Perú --otro país que se vio perjudicado territorialmente en la Guerra del Pacífico--, no esta del todo bien, dadas las suspicacias que causan en el ambiente castrense de dicho país las adquisiciones militares que esta haciendo Chile, las cuales incluyen una flota de aviones F-16, dos submarinos Scorpene, fragatas y una importante cantidad de tanques ¿Giro sudamericano? Durante las recientes semanas, importantes personeros de partidos oficialistas han manifestado la urgencia de darle un giro a la política internacional chilena, en la perspectiva de profundizar los lazos con los países vecinos El Partido Socialista ha impulsado reuniones con parlamentarios bolivianos en las que se ha abordado el problema de la mediterraneidad, y ha sostenido que este es un tema histórico pendiente que es necesario abordar El presidente de esta colectividad, Gonzalo Martner, señaló en este sentido que Chile “no puede permanecer ciego, sordo y mudo frente a la reclamación boliviana” El gobierno parece compartir la necesidad de mejorar los vínculos en la región Por lo pronto, ha decidido potenciar las relaciones con Brasil Con ese objetivo en mente, le ha dado mucha importancia a su participación en el “Grupo de los 20”, movimiento encabezado por Brasil, que pide mejores condiciones comerciales para los países menos desarrollados Asimismo, Chile respaldará la intención de Brasil de acceder a un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que es uno de los objetivos centrales de la política exterior de Brasilia Estos gestos serán retribuidos por la potencia sudamericana, con el significativo apoyo a la postulación del actual ministro del interior chileno José Miguel Insulza, a la secretaría general de la OEA, tal como lo anunció el canciller de Brasil, Celso Amorin, en una visita que hizo a Santiago el pasado lunes 22, en la que se entrevistó con el presidente Lagos y la canciller Alvear En dicha visita, Chile y Brasil se comprometieron a trabajar coordinadamente en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU, en el que Brasil ocupará un escaño A pesar de esta buena disposición, Amorin ratificó en Santiago la preocupación brasileña por el tema de la mediterraneidad boliviana –que consideró como un asunto de interés regional--, manifestando la disposición de su país de respaldar posibles futuras negociaciones que permitan a Bolivia volver a pisar el Pacífico

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