Irak: el terrorismo y la inteligencia

lunes, 8 de diciembre de 2003
Inteligencia en sus dos acepciones: como capacidad de discernir y como servicio secreto o de espionaje Porque cada día que pasa, resulta más evidente que los estrategas de Washington no sólo se equivocaron en sus cálculos sobre la posguerra en Irak, sino que tampoco tienen idea de cómo están operando las redes del terrorismo internacional, cuyos atentados les estallan cada vez con mayor frecuencia y por doquier en la cara Desde el momento en que se despejaron las nubes de humo de los ataques de septiembre del 2001, la interrogante que se planteó no sin preocupación la comunidad mundial, fue si este fenómeno que ahora cobraba dimensiones globales debía enfrentarse mediante la fuerza o a través de una sofisticada red de inteligencia internacional que, de preferencia, pudiera anticiparse a los atentados y, al mismo tiempo, desarticulara las células operativas y sus lazos de conexión Por supuesto que el trabajo de espionaje se hace y que lo llevan a cabo no sólo los servicios secretos estadunidenses, sino sus pares de todo el mundo, con los que intercambian información Pero el gobierno de George W Bush privilegió, sin duda, las acciones de fuerza como una forma visible de escarmiento que debía dejar en claro que no iba a tolerar que ninguna organización o gobierno lo desafiara Primero se fue contra Afganistán, por la presunta protección que el régimen Talibán proporcionaba a Bin Laden y su grupo Al Qaeda Después se siguió con Sadam Hussein y sus supuestas armas de destrucción masiva, que podían acabar en manos equivocadas Al parecer, ni la estrategia abierta ni la encubierta le han funcionado, porque la seguridad en Afganistán e Irak sigue siendo prácticamente inexistente; el mulá Omar, Bin Laden y Hussein se han vuelto ojo de hormiga; las armas de destrucción masiva no aparecen por ningún lado; pero eso sí, los talibán realizan nuevamente emboscadas, la resistencia iraquí ataca por todas partes y los atentados contra la “coalición” y sus aliados se amplían en poder de destrucción y espacio geográfico De hecho, desde la ofensiva afgana en octubre de 2001, los atentados no han cesado y cada uno de ellos ha llevado un insoslayable mensaje Ya sea contra objetivos occidentales, en general, que han entrado en colisión con el mundo islámico; contra blancos israelíes, o países o fuerzas que apoyan a Israel en su diferendo con los palestinos; y, desde la invasión de Irak, contra intereses o personal británico y estadunidense, y todos aquellos que se han puesto de su lado Entre los operativos contra Afganistán e Irak (17 meses), por ejemplo, se dieron por lo menos cinco atentados mayores con la rúbrica de alguna organización islámica Notablemente, en ese espacio dos fueron contra objetivos de Francia, que luego habría de oponerse a la invasión iraquí: uno contra un organismo de obras navales en Pakistán y otro contra un petrolero en aguas patrimoniales de Yemen Pero también el consulado estadunidense en Karachi fue castigado con un coche bomba Inesperado y letal fue después el estallido en una discoteca de la isla indonesia de Bali, donde murieron más de 200 personas, la mayoría de ellas australianas Australia apoyó con soldados la ocupación posterior a los bombardeos en Afganistán y habría de participar luego activamente en la invasión de Irak El atentado fue reivindicado por Yemaá Islamiya, una organización con presencia en todo el Sudeste Asiático y que se ostenta como rama de Al Qaeda Muy lejos de ahí, en el continente africano, a fines de noviembre de 2002, un hotel de inversionistas israelíes en Kenia fue volado por los aires y, al mismo tiempo, un avión de una línea comercial de Israel que despegaba de suelo keniano con 260 pasajeros a bordo, se salvó milagrosamente de dos misiles tierra-aire Al Qaeda dijo estar atrás de los dos ataques Ya en 2003, desatada la agresión contra Irak, vino otra ola de atentados, pero con un signo muy distintivo El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, realizó en mayo una gira por Asia Central, Medio Oriente y Europa Más que a conciliar, llegó a dar órdenes de cómo debía comportarse cada uno de los actores en la posguerra y a preparar el lanzamiento de la llamada “Hoja de ruta” Pero conforme avanzaba de oriente hacia occidente, se sucedió una sospechosa serie de explosiones La primera fue un triple atentado suicida en la capital de Arabia Saudita, que fue inmediatamente reivindicado por Al Qaeda Como se sabe, Bin Laden es –o era– de esa nacionalidad y lleva una relación ambigua con los miembros de la Casa Real, ya que mientras algunos de ellos lo persiguen, otros lo ayudan De hecho, las relaciones entre Washington y Riad se deterioraron considerablemente después de que se detectó que la mayoría de los aeropiratas suicidas del 2001 eran saudiárabes Después vendrían otros bombazos en Chechenia Coincidencia o no, pero a pesar de que Rusia se opuso al ataque contra Irak, su conducta hacia los separatistas chechenos ha sido verdaderamente criminal, sin que sus nuevos socios occidentales se preocupen demasiado Y, como se sabe, la guerrilla chechena está siendo apoyada por mujaidines que lucharon contra los soviéticos en Afganistán (léase otra vez Bin Laden) Finalmente, donde nadie lo esperaba, en Marruecos estallaron varios artefactos contra blancos judíos Los muertos superaron la treintena, pero nadie reivindicó los ataques El nuevo rey, Mohamed VI, que desea acercarse a Europa –a donde ya había llegado Powell– y da algunos pasos de apertura, aprovecha para cargar contra un movimiento musulmán radical denominado como salafista Unos meses después, en agosto, otro atentado sucede en Indonesia, esta vez en la capital, Yakarta Nadie entiende cómo los atacantes lograron entrar hasta el súper fortificado hotel Marriot, donde se reunían empresarios estadunidenses La explosión coincide con el juicio a uno de los atacantes de la discoteca de Bali y es atribuida, otra vez, a Yemaá Islamiya Aunque laico, el gobierno indonesio se encuentra limitado políticamente para actuar, ante un creciente ascenso de la oposición musulmana Para principios de noviembre, la violencia terrorista volvió a Arabia Saudita y siguió la misma lógica que en el atentado anterior: atacar un barrio residencial Sólo que esta vez la mayoría de las víctimas fueron inmigrantes de otros países árabes Nuevamente Al Qaeda se hizo responsable Después vino el gran golpe: justo cuando George W visitaba a su aliado Tony Blair y a la reina Isabel II, en Estambul –con escasos cinco días de distancia– dos sinagogas, el consulado y un banco británicos saltaron en pedazos, junto con 55 víctimas mortales y cientos de heridos Ni los blancos ni el país, evidentemente, fueron elegidos al azar Turquía es miembro de la OTAN y siempre ha aspirado a formar parte de la Unión Europea Y, pese a que su población es mayoritariamente musulmana, dista mucho de ser una nación islámica, como lo desearían los integristas No aplica la sharia, sus costumbres son más relajadas y más cercanas a Occidente De origen otomano, guarda una distancia histórica con los países árabes En la reciente coyuntura dio apoyo logístico para la invasión a Irak y, recientemente, Ankara se ha acercado a Tel Aviv Tales datos parecen suficientes Esto en cuanto a los escenarios no bélicos Porque en Afganistán e Irak los ataques y atentados contra las fuerzas y el personal extranjero son constantes Sólo que los especialistas de los órganos que rigen la legalidad internacional no se ponen de acuerdo si definirlos como actos terroristas, de combate o de resistencia Porque, aunque se pretenda lo contrario, en ninguno de los dos escenarios la guerra ha terminado En Afganistán, fuera de la vitrina de Kabul, las reglas de siempre siguen vigentes Los señores de la guerra mandan en sus feudos, los campesinos cultivan la amapola, los traficantes se llevan las semillas y de paso negocian con armas prohibidas En esta tierra de nadie los ataques contra efectivos de la ONU, organizaciones humanitarias, periodistas y todo aquel incauto que se interne en ella, son comunes Los atacantes pueden ser múltiples, pero el gobierno y las fuerzas de ocupación prefieren señalar a grupos de talibanes y de Al Qaeda En Irak ni hablar De hecho los atentados entraron junto con las tropas de ocupación, porque antes Sadam se encargaba de que este fenómeno no se diera Más allá de los ataques directos que han desangrado gota a gota a las filas estadunidenses y británicas, una cadena de atentados ha estremecido el territorio que actualmente debería considerarse como el más vigilado del mundo En forma sucesiva han estallado artefactos explosivos –con o sin ejecutores suicidas– en la embajada de Jordania en Bagdad, en la sede de la ONU, en las oficinas de la Cruz Roja Internacional, en el cuartel general de los carabineros italianos y, apenas la semana pasada, siete agentes españoles fueron ultimados –antes ya lo había sido otro–, a los que luego se añadieron dos ciudadanos japoneses y dos más de Corea del Sur, para la cólera de sus respectivos gobiernos Está claro que la resistencia está dispuesta a atacar a cualquiera que coopere con los invasores, así sea con hombres, fondos económicos, material en especie y hasta ayuda humanitaria Es decir, cualquiera que convalide una alternativa que no sea iraquí Hasta ahora no ha quedado claro quién integra esta resistencia A nivel interno se habla de grupos radicales chiitas, de antiguos miembros del partido Baas o de milicias leales a Husein Fuentes de inteligencia hablan de extremistas musulmanes provenientes de Irán, Siria, Egipto y otros lugares más distantes, que se habrían infiltrado por las porosas fronteras Y claro, ya se habla también de un grupo denominado Ansar al Islam, que estaría relacionado con Al Qaeda Es curioso Aunque tanto dentro de Afganistán e Irak, como en todos los demás países donde ha habido atentados de presunta filiación islámica, han aparecido nombres de grupos desconocidos, los gobiernos y los servicios de inteligencia acaban siempre vinculándolos con las redes de Al Qaeda, con los remanentes de los mujaidines y los talibanes de Afganistán y, ahora, con fedayines de los antiguos cuerpos de seguridad iraquíes Nadie habla de una posible resistencia independiente Puede que así sea Llama, sin embargo, la atención que movimientos cuyos líderes –Osama, Omar y Sadam– fueron desplazados por masivos operativos militares, que se encuentran escondidos, a salto de mata y perseguidos por un enjambre de agentes en todo el mundo, tengan tal capacidad de infiltración, de organización y de fuego, sobre todo en territorios que se encuentran militarmente ocupados Y eso sólo puede significar una cosa: que la inteligencia está fallando

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