La NASA: burocracia en manos de contratistas (Tercera Parte)

domingo, 9 de febrero de 2003
La “privatización” de la NASA Washington -- La supuesta falta de dinero y los grandes presupuestos que maneja la NASA sigue siendo objeto de intenso debate en estos días Mientras las grandes corporaciones reciben importantes pagos por sus servicios y productos, la agencia espacial debe efectuar los recortes hacia adentro Dentro de las pasadas advertencias que están volviendo en estos días a la luz tras el desastre del Columbia, uno de los más inquietantes fue un reporte de un veterano manager de la NASA, José García, quien cinco años atrás publicó una historia en el diario Miami Herald advirtiendo que la NASA estaba despidiendo a numerosos funcionarios con labores relacionadas con los controles de seguridad Esos recortes “están haciendo al programa más riesgoso”, dijo, agregando que los despidos representaban ya entonces “la mayor amenaza para la seguridad del transbordador desde el desastre del Challenger” Según trascendió, como si se tratara de una vulgar corporación privada, la NASA enfrentó los recortes de presupuesto vividos durante la administración Clinton (a quien evidentemente no le interesaba alimentar la maquinaria con base en Florida, en Texas y a las firmas de tecnología pesada, que no se cuentan entre los socios habituales de los gobiernos demócratas) despidiendo miles de empleados En los últimos siete años, según las estimaciones, la agencia espacial habría reducido su plantel de 25 mil a 18 mil 500 empleados, incluyendo 600 despidos precisamente entre los funcionarios encargados de supervisar la participación de los contratistas en el programa del transbordador En ese sentido, Space Projects recuerda la controvertida administración del exdirector de la NASA Dan Goldin, “famoso por ser imprevisible, irrazonable, relativamente corrupto y hasta un mentiroso frente al Congreso estadounidense, que intentó vigilar sus gastos”, dice la organización “Para dar un ejemplo de comportamiento abusivo, Goldin desperdició completamente más de mil 300 millones de dólares en el programa X-33, que iba a ser una alternativa al actual transbordador” Según la organización, la compañía Lockheed, que desarrolló el fallido programa X-33, devolvió los favores recibidos “accionando sus palancas políticas para ayudar a Goldin a mantenerse en el poder”, lo que podría ser cierto si se tiene en cuenta que el gigante aeronáutico es uno de los principales aportantes a las campañas electorales de los congresistas estadounidenses Según el Center for Responsive Politics, que sigue el rastro de los aportes de campaña, Lockheed –que disfruta de un 80 por ciento de sus ingresos provenientes de la NASA y el Pentágono-- es el primer donante en el sector de la Defensa, con nada menos que 2 millones de dólares en los comicios del 2002, 27 millones en los del 2000 y un total de 101 millones desde 1990 Space Projects incluso asegura que “hay rumores que señalan que Goldin”, tras salir de la dirección de la NASA, “busca ahora un trabajo muy bien remunerado dentro de la Lockheed”

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