El principal problema del TLCAN, su desconocimiento

sábado, 15 de marzo de 2003
México, D F, (apro)- El Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN) “no ha dejado los beneficios esperados, ni siquiera en los términos en los que el gobierno lo quería vender originalmente”, dijo Pablo Ruiz Nápoles, profesor del Posgrado en Economía en la Facultad de Economía de la UNAM En su opinión, “el problema con este acuerdo es de lectura: no han hecho lo propio ni las autoridades ni los involucrados, quienes discuten el tema en el aire En realidad, no saben qué medidas se pueden tomar” Por ello, señaló, “para resolver el problema del campo vinculado al TLCAN, por ejemplo, lo primero que hay que hacer es analizar este documento a fondo Ahí podríamos ver que hay salvaguardas utilizadas muy bien por Estados Unidos y que aquí no se tocan porque no se conocen “El TLCAN señala que hay que abolir los aranceles, no la política industrial, como ocurrió en nuestro país, y ésta incluye el fomento, la regulación y la organización de la planta productiva”, añadió el investigador en la mesa redonda “Apertura comercial en América del Norte” Durante la Feria PAPIME-PAPIIT, realizada en esa facultad, Ruiz Nápoles dijo que, en un estudio sistemático de los efectos de ese tratado, “lo que se ha visto en México ha sido la desincorporación de cadenas productivas, especialmente de las ramas tradicionales, lo que en realidad no representa la debacle que algunos quieren pintar, pero tampoco puede decirse que no le ha pasado nada a la economía” Explicó que, entre los cambios observados, “las exportaciones están vinculadas ahora más bien al sector importador, ya que, por lo regular, se adquieren las materias primas en otros países, sobre todo en ramas de alta tecnología, que es la que en este momento significa más ventas al exterior En consecuencia, ha habido un fuerte ingreso de divisas” Agregó que, “año con año, se han incrementado las importaciones pero, al mismo tiempo, se está exportando mucho El resultado, en términos del área de libre comercio, ha sido que México tiene una balanza comercial favorable Es decir, las exportaciones son más que las importaciones, a pesar de todo” Indicó que, de 1995 a 2002, dicho balance ha sido positivo Y dijo que, en el último año, este saldo a favor asciende a más de 32 mil millones de dólares, por lo que “puede decirse que este ha sido un efecto positivo del TLCAN” Sin embargo, afirmó, “con el resto del mundo dicho indicador ha sido mayormente desfavorable en esos mismos años, de manera que, a nivel mundial, la balanza comercial global de México es negativa” Comentó que “las ramas exportadoras más importantes son, entre otras, la petrolera, la química y la automotriz, que incluye la de autopartes y la de motores” A juicio del economista, “el caso del empleo también es contradictorio: ha crecido mucho, pero no lo suficiente para frenar los flujos migratorios a Estados Unidos, los que, al contrario, se han incrementado” Sobre el desempleo, aseguró que “las cifras existentes no son muy confiables Se reportan como empleadas personas que trabajan una o dos horas al mes y no están formalmente registradas Así no podemos conocer bien a bien la magnitud del problema” Explicó: “El porcentaje de generación de trabajos por exportaciones alcanzó, entre 1995 y 1998, más de 10 por ciento del empleo total Sin embargo, el mercado interno sigue proporcionando la mayor parte de las fuentes laborales; es decir, aún no se alcanza el punto de que las exportaciones y las maquiladoras sean mayoritarias como generadoras de empleo” Según el investigador, el TLCAN “ha tenido distintos efectos, no sólo económicos, sino también políticos y, sobre todo, sociales, en los tres países” Puntualizó: “No se puede decir que es la panacea ni el demonio Ha tenido resultados positivos en unas áreas y negativos en otras” Advirtió que el tratado “no se puede revertir, y aunque hubiera la manera de hacerlo, no nos convendría El país y el mundo ya cambiaron, ya son otros, para bien o para mal estamos en otra situación” Concluyó: “Lo que hay que hacer es leer el tratado y ver qué mecanismos del mismo podemos usar para armar una política industrial y agropecuaria sensatas que protejan a nuestros productores, defiendan el empleo, estimulen la inversión productiva lo más que se pueda y desalienten la inversión especulativa” 14/03/03

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