Aún esperan sentencia 51 custodios vinculados a la fuga de "El Chapo"

sábado, 8 de marzo de 2003
* Llevan ya dos años presos en el Reclusorio Oriente del DF Guadalajara, Jal (apro)- Dos años después de haber sido enviados al Reclusorio Oriente de la Ciudad de México como presuntos responsables de la fuga de Joaquín Guzmán Loera, "El Chapo", los 51 custodios del Cefereso 2 (Centro Federal de Readaptación Social) de Puente Grande, Jalisco, permanecen sin ser sentenciados El caso de los custodios apresados se lleva en el Juzgado Cuarto de Distrito de la Ciudad de México, primero bajo la titularidad de Mario Machorro y luego de Jorge Caruso, quien les dice que no ha cerrado la instrucción porque “no ha tenido tiempo” de ver todo el expediente Sin embargo, por el hecho de que después de 25 meses el juez no haya cerrado la instrucción y, por ende, la sentencia siga en suspenso, independientemente de otros motivos, los familiares de los custodios concluyen que el asunto es eminentemente “político”, y están convencidos que quienes en realidad provocaron la fuga fueron las altas autoridades, en la que estarían involucrados los directivos del Cefereso y del Cisen (Centro de Información y Seguridad Nacional) Aseguran los familiares, entrevistados por Apro, que Guzmán Loera salió, lo dejaron ir o lo sacaron en el mismo momento en que se presentaron en el Cefereso de Puente Grande Jorge Tello Peón, subsecretario de Seguridad Pública, y el director del Cisen, Enrique Pérez Hasta la tarde-noche del viernes 19 de enero de 2001 --cuando se habría fugado "El Chapo", todo era normal Fue hasta el cambio de turno cuando empezó todo el movimiento, y es precisamente cuando llegan elementos de la Policía Federal Preventiva (PFP) y todo empieza de pronto a modificarse en el reclusorio, "y aunque dicen que la luz se fue en el momento de la fuga, no es cierto, sólo apagaron las cámaras y los monitores, y es cuando ‘El Chapo’ se va”, dicen las esposas o madres de los detenidos María Dolores Rodríguez, madre del custodio Alejandro Patiño, refiere: "Casualmente, el día de la fuga, a mi hijo, que ya había cumplido su turno y estaba por salir, le dicen que se espere; lo nombran comandante de otra área y lo retiran de la suya Le dicen que están pasando cosas raras, que se llevaron a unos comandantes, ‘y pues queremos que nos apoyes’ ‘¿Qué está pasando?’, les dice él; ‘no, no sabemos lo que está pasando, pero quédate a apoyarnos’” No le dijeron a dónde se lo llevaron (él está en seguridad interna, en el acceso) Por su lado, Rosa María Flores cuenta que a su esposo, Gerardo González, "lo mueven entre ocho y nueve de la noche para cenar; al volver a su lugar, entran federales encapuchados y, sin registrarse, sólo le dicen: ‘Con éste, ¿cuántos van que se les fugan?’ Mi esposo se sorprende y dice, ‘cómo’, y no sabe de lo que están hablando, no se da cuenta de tal fuga El estaba en la sala de ingreso, registraba en la computadora a los visitantes que entraban al penal, pero "El Chapo" se fuga por el área de vehículos Ambas señoras, que encabezan a un grupo de familiares, coinciden con Alejandra de la Torre, esposa del custodio Juan López Villa, en que la tarde y noche del viernes 19 de enero se sucedieron cosas “muy raras” al interior del penal de alta seguridad, porque todos los del turno que estaban por concluir sus labores, fueron reubicados, contra la costumbre, de un lugar a otro Creen que en tanto se hacían todos esos movimientos, se propició la fuga, por lo que no descartan que hubiera todo un plan preestablecido desde los mismos directivos Mencionan, por ejemplo, que independientemente de que fueron retenidos anticonstitucionalmente y permanecieron incomunicados durante varios días, y cuando declararon lo hicieron sin la presencia de un abogado defensor --la queja se presentó en su momento ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH)--, en las actuaciones no aparecen completas sus declaraciones, ya que el Ministerio Público Federal omitió asentar que ellos vieron, el viernes 19, tanto al subsecretario de Seguridad, Tello Peón, como al director del Cisen en la explanada del estacionamiento del reclusorio, en donde "hacían limpieza de vehículos y chatarra "Los señores Tello Peón y Enrique Pérez estaban en el Cefereso desde un día antes, y entraban y salían presurosos", dicen casi al unísono las denunciantes Por esto y más, insisten en que el asunto es político, porque con los “más débiles”, que son los custodios, quieren cubrirla fuga que otros provocaron, y "si ya se echó toda la culpa Francisco Camberos y dice que sus compañeros nada tienen que ver, ¿por qué no se cierra la instrucción y los dejan en libertad, a los 51? Porque no saben cómo hacerlo", afirman, y una situación así daría lugar a que se abriera una nueva investigación para conocer exactamente quién permitió o facilitó la fuga de "El Chapo" Guzmán En su momento (Proceso 1265), la entonces presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), Guadalupe Morfín Otero, dio a conocer que desde un año antes --y consta en actas circunstanciadas-- estaban enteradas de lo que podría ocurrir en el Cefereso de Puente Grande Al inicio del 2000, un grupo de custodios denunció que había una “relajación total de la disciplina” y corrupción hacia el interior de dicho centro Aparte, había ya desde entonces grabaciones del propio Cisen, y nada se hizo para evitar lo que posteriormente ocurrió La queja presentada primero ante la CEDH, fue remitida de inmediato al ombudsman nacional, por ser exclusivamente de su competencia, "pero no nos hicieron caso", mencionó Morfín Otero La inconformidad de los custodios abarcaba la corrupción reinante y las violaciones a los derechos humanos y laborales, es por ello que exigían protección Los firmantes de las denuncias de entonces eran diez, y la CEDH solicitó al ombudsman nacional que se reservara los nombres para evitar que fueran reprimidos o sufrieran algún daño en su persona No se hizo Finalmente, en diciembre de 2000 el tercer visitador de la CNDH, José Antonio Bernal Guerrero, en lugar de dirigirse a la CEDH para conocer a fondo el problema y, en lo posible, trabajar de manera coordinada, citó directamente a uno de los custodios sólo para advertirle que no podían garantizar su integridad Posteriormente, el 15 de enero de 2001 --cuatro días antes de la fuga-- otros visitadores de la CNDH, entre ellos Joel García, citó en un hotel de la ciudad al mismo custodio y lo presionaron para que los llevara a cada una de las casas de sus compañeros denunciantes, no para que ratificaran su denuncia sino para intimidarlos y que se desistieran Sólo algunos lo hicieron Los que se negaron, fueron aislados, incomunicados y hasta torturados psicológicamente, según Morfín Otero Lo que ocurrió posteriormente ya es muy conocido

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