Las triquiñuelas del pasado

domingo, 9 de marzo de 2003
Toluca, Méx (apro)- El sentir generalizado para las elecciones del Estado de México que se efectuaron este domingo, es que serían el “laboratorio” de lo que habrán de ser las federales el 6 de julio próximo, cuando se renovará la Cámara de Diputados Si esto es así tendríamos que empezar a preocuparnos Todas las marrullerías del pasado y las del presente se dieron en esta elección: hostigamiento a funcionarios de casilla, compra e inducción del voto, “ratón loco”, operación “tamal” o “barbacoa” (según los recursos), “mapachería”, robo de urnas, utilización de recursos públicos y las amenazas de denuncias judiciales Sin embargo, aquí habría que hacer una diferencia fundamental: todos participaron en ensuciar el proceso Es decir, PRI, PAN, PRD y PVEM, principalmente, fueron los partidos responsables de que esta elección se ensuciara, aun antes de su celebración, y de que la mayoría de la ciudadanía se abstuviera de votar Los datos extraoficiales señalaron que más de 50 por ciento de la población no acudió a las urnas a depositar su voto influenciada, quizá por el “ruido” que produjeron los partidos y autoridades estatales y federales, incluso la “pareja presidencial” –Vicente Fox y Marta Sahagún-- que acudió a la entidad a manifestar su apoyo al partido en el poder: el PAN Desde temprano comenzó el desaseo electoral Los ejidatarios de San Salvador Atenco cumplieron la amenaza de impedir la elección en su municipio si los gobiernos estatal y federal no cancelaban las 40 órdenes de aprehensión que hay en su contra desde que impidieron la construcción del aeropuerto internacional del Valle de México A la fuerza tomaron 20 casillas de las 36, obligando a las autoridades locales a anunciar la anulación de los comicios y proponer una elección extraordinaria en el futuro Es decir, nuevamente “doblaron” la ley a su favor y se tomaron el derecho en sus manos Todo con la anuencia pasiva del PRD Los del PRI, por su parte, fueron denunciados por PRD y PAN, de haber utilizado los recursos públicos para obtener votos Los priistas habrían acudido a las viejas triquiñuelas de compra de voto con materiales de construcción y dinero en efectivo en algunos municipios importantes como Tultitlán y Ecatepec Pero no sólo a eso habrían recurrido los priistas, sino también a la amenaza con armas de alto poder, como lo denunció el PRD José Luis Gutiérrez Cuereño, dirigente perredista en el Estado de México, aseguró que gente de Antorcha Campesina recorrió en 17 camiones el municipio de Chimalhuacán y, con armas de alto poder, amedrentó a los funcionarios de casilla para que permitieran votar a simpatizantes del PRI, pero sin credencial de elector La tierra de “la Loba”, Guadalupe Buendía, líder priista, reina de los pepenadores, acusada de haber encabezado el tiroteo en Chimalhuacán luego de haber perdido las elecciones en el 2000, otra vez fue violentada por Antorcha Campesina, grupo de choque creado con la anuencia del presidente Carlos Salinas, y que luego de perder el apoyo en la gestión zedillista fue impulsada nuevamente en la campaña presidencial de Francisco Labastida Ochoa Hoy, Antorcha Campesina trabajó para el gobernador priista Arturo Montiel, y sus ganancias habrán de reflejarse en la presidencia municipal Los perredistas también acusaron a los priistas de haber activado el operativo “marea roja”, de simpatizantes vestidos de playera roja que se encargaron todo el día de promover el voto a favor de los candidatos de su partido Pero los panistas no cantaron mal las rancheras y, como “nuevos mapaches”, fueron acusados cuando el PRI en Toluca descubrió que varios de sus elementos, vestidos con playeras “caza-mapaches”, al reverso traían el “logo” de la PGR No sólo eso, también denunciaron que los panistas de la capital del estado utilizaron la frecuencia policiaca para comunicarse y que se trasportaron en camionetas de la Comisión de Agua Potable Mientras que en Tlalnepantla, siete panistas fueron puestos en manos del Ministerio Público, acusados de compra de votos a favor de su candidato, Ulises Ramírez Los panistas ya no tuvieron la ayuda del “voto del cambio” que en el 2000 les dio la victoria en varios municipios Al contrario, los alcaldes albiazules de los municipios más importantes de la entidad se vieron involucrados en escándalos y algunos terminaron tras de las rejas Los casos de Tultitlán, donde el munícipe y actor de películas de aventura, José Antonio Ríos Granados, fue expulsado del partido por malos manejos administrativos; el de Atizapán, Antonio Domínguez Zambrano, está preso por el asesinato de la regidora María de los Angeles Tamez Pérez; el de Huixquilucan, Guillermo González Espinoza, que estuvo en la cárcel de Barrientos unos días, acusado de falsificación de documentos, y el de Ecatepec, Agustín Hernández Pastrana, que se ganó la mala fama por su exorbitante sueldo de más de 400 mil pesos mensuales El propio presidente Fox no ayudó a sus correligionarios Sus visitas constantes al estado fueron denunciadas ante la Fiscalía contra Delitos Electorales de la PGR, como actos de proselitismo en favor del PAN, y las reuniones de su esposa Marta Sahagún en algunos municipios mexiquenses e incluso en Los Pinos, a donde invitó a comer a más de 340 mujeres de Sedesol, funcionarios y candidatos panistas --todos trasladados desde Toluca en siete camiones--, también denunciado por el PRI como uso de recursos federales en favor del blanquiazul Así, si el “efecto Fox” hace tres años ayudó a que el PAN ganara algunas alcaldías y escaños en el Congreso local, hoy ese mismo efecto le puede afectar llevándolo a la derrota Al final de la jornada electoral un amargo sabor de boca quedó entre algunos funcionarios y periodistas Si la elección mexiquense fue el laboratorio de lo que se experimentará para los comicios federales del 6 de julio, entonces no sólo veremos votos manchados, sino también un gran desinterés ciudadano por participar, confirmando el fenómeno que ya veníamos sufriendo en los últimos años: la crisis de los partidos y su lejanía respecto de los intereses ciudadanos Comentarios: jgolmos@procesocommx

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