Adoptan narcos estrategias de PGR y Ejército

sábado, 12 de abril de 2003
* Confusión en la frontera tamaulipeca cuando se efectúan cateos y detenciones Nuevo Laredo, Tamps (apro)- La confusión que provocan en esta frontera las estrategias que ha impuesto en los últimos años la Unidad Especializada contra la Delincuencia Organizada (UEDO), de la PGR, y los Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (Gafes) del Ejército, de utilizar comandos que llegan en forma sorpresiva a realizar cateos y detenciones, las utilizan ahora los sicarios del cártel del Golfo a su favor ¿Fueron narcos o fue un operativo de la UEDO?, es la pregunta que suele permanecer entre los que han atestiguado recientemente “levantones” en esta frontera Utilizan uniformes camuflados y armas muy similares --alguna veces encapuchados y con chalecos antibalas--, llegan en vehículos parecidos, se distribuyen, se mueven y utilizan un vocabulario común, y los dos tipos de comandos se identifican como autoridad, en ocasiones hasta con documentos Muchos de los más recientes “levantones” en Nuevo Laredo han tenido esas características Se supone que la UEDO y los Gafes trasladan inmediatamente a sus detenidos a la Ciudad de México, sin dar ninguna información para evitar “entorpecer las investigaciones”; los sicarios se llevan a los “levantados” y ya no se vuelve a saber de ellos o sólo cuando consideran conveniente que sus cuerpos aparezcan torturados y con el tiro de gracia Por la misma confusión, los familiares regularmente se toman varios días para presentar una denuncia o muchas veces no lo hacen Daniel Martínez Vázquez se encuentra “desaparecido” desde el 1 de abril, cuando un comando ingresó a la maquiladora en la que trabaja para “detenerlo”, supuestamente bajo los cargos de narcotráfico En las últimas semanas la prensa local ha hecho referencia a la “desaparición”de otras personas, aunque en algunos casos los familiares no han presentado denuncia Entre ellos, el policía municipal Raúl Domínguez Juárez, de 59 años; el expolicía Francisco Javier Nájera Basoria; la joven Lilia Irasema Tijerina Mata, y Humberto Delgadillo Prieto, de 43 años La madruga del 6 de abril, en esa misma ciudad, dos jóvenes, uno de ellos identificado como Juan Jesús Meza Moreno, fueron secuestrados por sujetos con uniforme gris y chalecos negros, fuertemente armados, que irrumpieron en una vecindad de la colonia Zaragoza Para el martes la prensa local no sabía si identificar a este operativo como una “acción policiaca o de narcotraficantes” El 27 de diciembre del año pasado, el comando que rescató a cuatro reos del penal de Matamoros incluso llevaba un vehículo Hummer y camionetas pintadas en verde militar, además de documentos que los hacían pasar por agentes de la UEDO y un oficio supuestamente firmado por el director de los Ceresos, Manuel del Riego Esta misma estrategia utilizaron para secuestrar a los presuntos integrantes de la banda de los “Chachos”, el pasado 1 de abril Al día siguiente, la misma prensa hacía alusión a la confusión sobre si se había tratado de un secuestro o de una detención “Ya no sabemos quiénes son los buenos y quiénes son los malos”, refiere el diputado local por Nuevo Laredo, Manuel Canales Escamilla Y es el comentario que se escucha en esa ciudad Por el supuesto sigilo con el que se debe trabajar en contra del narco, señala, los operativos federales llegan sin ningún aviso y realizan sus acciones sin dar ningún reporte, y eso está siendo aprovechado por los narcos para sorprender tanto a las autoridades locales y a la ciudadanía, como a sus enemigos La gente puede encontrarse de pronto con uno de estos comandos y no sabría distinguir si son militares, agentes o sicarios, “y a cómo están las cosas en Nuevo Laredo, la mayoría prefiere no preguntar”, comenta el legislador Relata cómo, recientemente, en una calle céntrica de esa ciudad fronteriza, desde su vehículo pudo darse cuenta de lo que sería un “levantón”, cuando un hombre fue obligado a subir a una unidad en marcha “En el momento no sabes si lo están ‘levantando’ o lo están deteniendo”, advierte, “no sabes si son Gafes o son pistoleros, y la gente mejor prefiere hacer como que ni cuenta se da” En los días siguientes, pudo ver, por la prensa, que no hubo una denuncia en este caso del que le tocó ser testigo y, como éste, considera, “hay cientos más” El legislador tamaulipeco dice que aquí la que sale perdiendo es la ciudadanía fronteriza, pues vive atemorizada con la presencia de las bandas delictivas, igual que por la zozobra que provocan los operativos policiacos Rafael Torres Hinojosa, presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, señala que si bien esta instancia tiene que turnar a la CNDH las denuncias que recibe relacionadas con los operativos, sí lleva un seguimiento de los casos de abusos en los operativos policiaco-militares que se denuncian en la prensa “Algunos sectores consideran positivas las acciones, pero también hemos visto, a través de la prensa, que otra parte de la ciudadanía se queja, pues las acciones han generado que prácticamente se viva en un estado de sitio”, comenta Incluso, refiere que el año pasado fueron detenidas y llevadas a la Ciudad de México tres personas inocentes y, tras la intervención de la CEDH, fueron regresadas tras un “disculpe usted” “TRES VECES SUPIMOS DONDE ESTABA OSIEL Y NO LO DETUVIMOS” Del 1 al 15 de febrero de este año, en tres ocasiones policías ministeriales de Matamoros ubicaron a Osiel Cárdenas Guillén en el concurrido restaurante “Los Portales” de esa ciudad fronteriza “Me hablan y me dicen: ‘oiga, está Osiel Cárdenas en tal lugar, ¿qué hacemos?’”, relata en corto un funcionario de la Procuraduría local, “¿y qué hacemos? ¿Nos aventamos un tiro que jurídicamente no nos compete y que puede costar la vida de varios? No, pues lo único que les ordené fue que turnaran la información con la autoridad federal” Cárdenas Guillén fue finalmente detenido el 14 de marzo en un operativo de los Gafes en Matamoros, cuando se encontraba en una de sus casas de seguridad En condición confidencial, el funcionario reconoce que las corporaciones, tanto locales como estatales y hasta federales, están “totalmente rebasadas por el narcotráfico” En el caso de la policía estatal, la ejecución del comandante Jaime Yáñez Cantú en Matamoros, luego que detuvo a un miembro del cártel del Golfo que fue liberado por un comando en el 2001, ha originado que persista el temor entre los jefes policiacos de la entidad, según esta fuente “Mataron a Jaime Yáñez, uno de los nuestros, y no hicimos nada; veo que eso ha calado hondo entre los jefes policiacos”, reconoce el funcionario “Muchos temen por sus vidas y prefieren cumplir sólo con lo que la ley los obliga, y cuando topan con una información que consideran peligrosa, mejor no siguen”, concluyó 11/04/03

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