Crónica de un secuestro mortal

lunes, 14 de abril de 2003
En días previos al voto en Ginebra de una resolución sobre Cuba en materia de derechos humanos, el gobierno de Fidel Castro sentenció a penas de cárcel a 75 disidentes y ejecutó a tres secuestradores de una pequeña embarcación Este último hecho —que provocó conmoción dentro y fuera de la isla— pone en una situación incómoda a Washington, que vuelve a quedar entrampado en su ambigua política migratoria hacia Cuba La Habana- Isabel Hernández, una empleada de un “paladar” (restaurante privado), espera en el embarcadero de la avenida del Puerto de La Habana la “lanchita” que la llevará a su casa después de la larga y agotadora jornada laboral que realiza en días alternos Es la una de la madrugada del 2 de abril y varias personas prefieren tomar este transporte —que atraviesa la bahía de La Habana hacia los barrios Casablanca y Regla— que sortear el deficitario transporte urbano Entre los que esperan están también dos jóvenes turistas francesas de 20 años, Deborah Jaoui y Sonia Aviv Están de paseo en Cuba y han decidido esta noche ir a bailar con dos amigos cubanos al Cristo, centro recreativo que está en Casa Blanca, en el entorno de una estatua blanca de Cristo de grandes dimensiones Esta semana ha sido agitada en Cuba: un hombre con dos granadas secuestró un viejo avión que cubría en la noche de lunes la ruta entre Gerona, Isla de la Juventud, al sur de La Habana, y la capital cubana El avión se quedó sin combustible y aterrizó en La Habana Tras largas negociaciones, el secuestrador liberó a varios rehenes y recibió combustible para viajar a Tampa, Estados Unidos Un hecho similar, pero protagonizado por seis hombres armados con cuchillos, ocurrió el 19 de marzo, también en la ruta Gerona-La Habana, pero con un avión DC-3 que finalmente aterrizó en Miami La espera en el embarcadero termina cuando ronroneando se acerca la lancha Baraguá, la misma que fue dos veces secuestrada en 1994, antes de la llamada Crisis de los Balseros, cuando 26 mil cubanos salieron de la isla en precarias embarcaciones Cerca de 30 personas suben a la embarcación que inicia sus maniobras y se adentra en el agua oscura de la bahía El secuestro Pasados unos minutos apenas, ocho hombres armados con cuchillos y una pistola se apoderan de la embarcación y anuncian: “esto es un secuestro”, poniendo las armas blancas en el cuello de varias mujeres Otras tres mujeres guardan silencio entre los rehenes Después se sabrá que son cómplices y que los rehenes reales son 14 En la cabina, el patrón de la nave es reducido a punta de pistola y obligado a variar el rumbo hacia la entrada de la bahía, donde está enclavada la vieja fortaleza colonial de El Morro “Sonia y yo conversábamos cuando de repente me cuenta que un hombre amenazaba a una mujer con un cuchillo en la garganta, me entró pánico”, narró después a la prensa la francesa Deborah El mar estaba picado por un frente frío proveniente del norte, había grandes olas, de esas que los expertos califican como fuerza-4, muy peligrosas para una embarcación diseñada para navegar en aguas interiores Los pasajeros comienzan a sentir malestar y a vomitar Los secuestradores amenazan con sus armas y los conminan a sentarse en el piso Pero a las 30 millas de navegación, en plena madrugada, se terminó el combustible y la nave queda a la deriva en un mar embravecido Los tiburones merodean cerca de la nave Los secuestradores se comunican con tierra por radio y exigen combustible o de lo contrario, amenazan, comenzarán a ejecutar a los rehenes Varias embarcaciones de guardacostas cubanas llegan al lugar y se mantienen a distancia Comienzan las negociaciones entre las autoridades de Guardafronteras y los secuestradores Pasan varias horas Al fin, los secuestradores aceptan ser remolcados a puerto para ser reabastecidos de combustible, pues las olas impiden realizar la operación mar adentro La lancha Baraguá es remolcada hasta el puerto de Mariel, a 50 kilómetros al oeste de La Habana, y amarrada con una larga soga a 10 metros del espigón Desde entonces, las autoridades tomaron la determinación de abortar la operación con el menor riesgo posible para los rehenes “Si no nos echan combustible, se van todos del aire (mueren)”, grita arma en mano uno de los secuestradores, presa ya de la desesperación y del cansancio por las fuertes tensiones Como resultado de los dos secuestros anteriores, el jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, James Cason, envió una nota a la prensa cubana advirtiendo que los secuestradores serán juzgados duramente en su país bajo cargo de piratería, para lo cual las leyes prevén penas mínimas de 20 años de cárcel Se trata del mismo Cason que ha sido acusado por las autoridades cubanas de organizar, financiar y estimular a la ilegal oposición interna, de la cual 79 disidentes fueron detenidos días antes bajo cargos de colaborar con una potencia extranjera Días después, 75 de esos disidentes fueron juzgados y condenados a penas de entre seis y 28 años por los tribunales cubanos; el gobierno argumenta que se trata de una medida de legítima defensa para evitar que se organice una “quinta columna” interna, pero que provocó condenas de organizaciones de derechos humanos, de Estados Unidos y de varios gobiernos europeos La nota de Cason, publicada por la prensa cubana, es entregada a los secuestradores de la lancha para tratar de convencerlos de abandonar sus propósitos Los secuestradores envían un emisario a tierra a negociar Finge ser una de las víctimas, pero en realidad es uno de los jefes del plagio Sigue la exigencia única de combustible para viajar Los policías cubanos establecen un diálogo suave, aunque con algunas exigencias de liberación de rehenes A Isabel Hernández, la empleada del paladar, se le ocurre decir que está embarazada y con otras dos personas es liberada por los secuestradores Estos aceptan leche para tres niños que se encuentran en la embarcación y agua para el resto Paralelamente, 15 policías de la Brigada Especial son desplegados fuertemente armados en el espigón Lanchas patrulleras comienzan a dar vueltas en torno a la nave Las autoridades, encabezadas por el presidente Fidel Castro, quien ha seguido paso a paso los acontecimientos, analizan variantes de rescate El rescate Sigilosos y casi invisibles, hombres rana de las tropas especiales rodean la embarcación en el agua, listos para entrar en acción A la una de la tarde del 3 de abril, las autoridades hacen una dura advertencia a los secuestradores por radio y cortan las comunicaciones, lo que aumenta la desesperación de éstos Entonces pasa lo inesperado: A las 355 de la tarde, las dos francesas deciden entrar en acción “Mientras Deborah seguía conversando con Bárbaro (uno de los jefes secuestradores), me comuniqué por señas con un policía (de los que estaban en el espigón) y cuando vimos que el jefe (de los secuestradores) tenía los ojos cerrados, nos tomamos de las manos y saltamos” al agua, narró Sonia Se crea la confusión Bárbaro se lanza al agua detrás de las francesas sin saber que el mar está plagado de hombres rana Un oficial de policía vestido de civil que se encontraba entre los rehenes, se avalanza sobre el jefe de los secuestradores que porta una pistola El arma cae al agua Comienza la desbandada Rehenes y secuestradores se lanzan al mar El secuestro termina poco después de las cuatro de la tarde del jueves Habían transcurrido casi 40 horas Las ejecuciones Como resultado de las investigaciones, 11 personas fueron detenidas y presentadas a los tribunales dos días después, el sábado 5, en un juicio sumarísimo El martes 8, el tribunal consideró probados los hechos que constituían “graves delitos de terrorismo”, en virtud de lo cual dictó sentencia “tomando en cuenta la alta peligrosidad social de los hechos, así como la responsabilidad individual, el grado de participación y los antecedentes de conducta de los acusados” Lorenzo Enrique Copeyo Castillo, Bárbaro Leodán Sevilla García y Jorge Luis Martínez Isaac, los tres jefes de la acción, fueron condenados a la pena capital, reiterada en la apelación de oficio por el Tribunal Supremo y por el Consejo de Estado Fueron ejecutados al amanecer del viernes 11 Maikel Delgado Aramburu, Yoanni Tomás González, Harold Alcalá Aramburu y Ramón Henry Grillo fueron condenados a cadena perpetua, mientras que el secuestrador restante, Wilmer Ledea Pérez, recibió 30 años de cárcel Las tres mujeres cómplices, Ana Rosa Ledea Ríos, Yolanda Pando Rizo y Dania Rojas Góngora fueron condenadas a cinco, cuatro y dos años de cárcel, respectivamente La semana pasada, dos hechos más ocurrieron en Cuba: Por la tarde del martes 8, cinco hombres asaltaron a una posta militar en las cercanías del poblado La Fe, en la Isla de Juventud, arrebatándole un fusil y tres cargadores Casi tres horas después, cerca de las ocho de la noche del jueves, cuatro de los asaltantes fueron apresados en el estacionamiento del aeropuerto local Como resultado de las investigaciones se conoció que los hombres pretendían secuestrar el último vuelo del día entre Gerona y La Habana para trasladarse a Estados Unidos El fantasma del éxodo Las ejecuciones causaron consternación dentro y fuera de Cuba Desde el año 2000, no se había aplicado la pena capital, ni siquiera en el caso de los ciudadanos salvadoreños que en 1998 pusieron bombas en hoteles de La Habana, con saldo de un turista italiano muerto, Fabio Di Celmo, y una treintena de heridos Sentenciados a la pena capital, ésta no se ha aplicado, pese a que sobre ellos pesa la misma acusación de terrorismo Estas ejecuciones —así como las penas carcelarias aplicadas a 75 disidentes— ocurrieron días antes de la votación en Ginebra de una resolución sobre Cuba en materia de derechos humanos Ahora se da por descontado que Cuba perderá la votación El proceso judicial se realizó “con pleno respeto de las garantías y derechos fundamentales de los acusados”, dijo una nota oficial del gobierno cubano Ramona Copeyo, madre de Lorenzo Enrique Copeyo, uno de los fusilados, dijo a la prensa que “ninguno” de los secuestradores merecía morir, “pues la pena es demasiado exagerada, al comandante (Fidel Castro) se le fue la mano No tengo confianza en el comandante ya Nunca he hecho nada de contrarrevolución, soy una ciudadana normal, siempre lo amé porque a mí nunca me hizo daño, pero ahora sí me lo hizo” El comité permanente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba condenó las ejecuciones “Nadie tiene derecho a poner en peligro la vida de otras personas, como hicieron los asaltantes, pero, del mismo modo, nadie debe decidir que la muerte sea inferida a otras personas como remedio a sus acciones delictivas”, indicaron los obispos El presidente de la opositora Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), Elizardo Sánchez Santacruz, dijo tener “absoluta consternación y rechazo por esta decisión de los tribunales y el gobierno de Cuba, porque en ningún caso se justifica la pena de muerte” En el exterior, las primeras reacciones fueron igualmente duras: La organización humanitaria Human Rights Watch dijo que se violaron “los estándares básicos de los derechos humanos” El gobierno español rechazó las ejecuciones, mientras que Washington se mostró más cauto y dijo estar “preocupado”, porque “estas ejecuciones pueden haber sido resultado de procedimientos sumarios, que son una característica de las dictaduras totalitarias, como la cubana”, dijo un funcionario del departamento de Estado Para el gobierno cubano, las acciones de secuestro de embarcaciones y aeronaves son alentadas por Estados Unidos al mantener en vigencia la llamada Ley del Ajuste Cubano de 1966, que otorga residencia a los cubanos que pisen territorio estadunidense Washington opina que esas salidas ilegales son impulsadas por la situación política y económica en la isla Las ejecuciones de los secuestradores frenan de golpe los intentos de emigración ilegal que empezaban a suceder en la isla recientemente Pero, al mismo tiempo, meten a Washington en una incómoda situación: Primero, porque los secuestrados fueron ejecutados bajo el cargo de terrorismo, y la lucha contra el terrorismo es prioridad de Estados Unidos Segundo, porque detener la emigración ilegal de cubanos interesa más a Estados Unidos que a Cuba Y tercero, porque en el futuro Washington se puede enfrentar al siguiente dilema: Si regresa a secuestradores de aeronaves o de embarcaciones, el exilio anticastrista y organizaciones de derechos humanos pueden argumentar que los envía a la cárcel o a la muerte, pero si no lo hace, La Habana puede argumentar que Washington alienta la emigración ilegal y con ello se puede revivir el fantasma de un nuevo éxodo de cubanos

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