Análisis Político: El premio a Scherer

martes, 29 de abril de 2003
México, D F (apro)- Con la aceptación del Premio Nacional de Periodismo, Julio Scherer marca el fin de una etapa de la prensa mexicana que abarcó casi tres décadas y que se caracterizó por afirmar la libertad del periodista frente a las más brutales presiones del poder No significa esto que la lucha haya terminado y que los amagos ya no puedan existir, sino que los espacios ganados, primero por Proceso y luego, sucesivamente, por el Unomásuno, El Financiero y La Jornada son ahora igualmente reclamados o defendidos por una gran cantidad de medios informativos impresos y electrónicos del país Puede decirse que el 8 de julio de 1976, con el golpe que el presidente Luis Echeverría asestó a la directiva de Excélsior porque Scherer, en su calidad de director, se negaba a practicar un periodismo servil, el presidencialismo mexicano y la “dictadura perfecta” del PRI precipitaron su fin Porque desde el 6 de noviembre de 1976, con la aparición del primer ejemplar de la revista Proceso, Scherer y su primer equipo de colaboradores sortearon todo tipo de dificultades –falta de recursos, puertas cerradas, amenazas, etcétera— no sólo para mantener las líneas críticas del mejor Excélsior, sino para dignificar todos los géneros de este oficio que, lejos de la hipérbole, Scherer define como “el dato exacto y la palabra precisa” Con la solidaridad de intelectuales y artistas, con el apoyo de valiosos periodistas mexicanos y con una actitud de alerta por parte de la prensa extranjera, Scherer y su equipo se internaron por terrenos casi vírgenes de la información y, con el dato exacto de la investigación, destaparon varias de las zonas más pestíferas del poder Scherer hizo escuela en el periodismo mexicano de los últimos 30 años, y los medios que decidieron seguir una ruta parecida –libertad de expresión sin menoscabo, humanismo, ética, entereza— dieron cabida, junto con Proceso, a las manifestaciones sociales y políticas que han iniciado un cambio en el país, aunque el gobierno actual sea incapaz de situarse a la altura de las expectativas históricas En 1998, el régimen priista que Scherer había contribuido a desnudar le ofreció el Premio Nacional de Periodismo En un acto de congruencia, él lo rechazó porque para él y para buena parte de su gremio dicho reconocimiento era una forma de manipulación y de control Ido el PRI de Los Pinos, se formó un Consejo Ciudadano que, ajeno a las preferencias o dictados de la Presidencia, se encarga ahora de otorgar el Premio Nacional de Periodismo Integrado actualmente por varios de los periodistas galardonados que en la práctica de su oficio aportaron y aprendieron de Proceso, Unomásuno y La Jornada, ese Consejo ofreció a Scherer otorgarle el Premio Nacional de Periodismo a la trayectoria 2002 Ante el nuevo ofrecimiento, el veterano maestro de periodistas, conciso, transparente, lo aceptó con dos frases que lo reflejan por entero y que pudiera haber pronunciado en cualquier momento de las últimas tres décadas: “A mis compañeros sin alianzas con el poder, les diré que sí a todo lo que quieran Soy una gota de su sangre” 28/04/03

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