Acusan al cardenal y al rector de la Basílica de incumplir contrato

miércoles, 30 de abril de 2003
México, D F- A unas semanas de la polémica generada por el reportaje publicado en Proceso, en sus ediciones 1371 y 1372, sobre el presunto lucro que hacía la Iglesia Católica con la imagen de la Virgen de Guadalupe, el escándalo resurge con la acusación directa de la empresaria María Teresa Herrera contra el cardenal Norberto Rivera y el rector de la Basílica, Diego Monroy, por incumplimiento de contrato La empresaria aseguró que los prelados le han hecho un daño de por lo menos 3 millones de dólares, pues desconocieron públicamente un contrato preestablecido sobre el permiso para comercializar los derechos de propiedad intelectual de la Guadalupana Encarrilada en los señalamientos contra estos miembros de la Iglesia Católica, Herrera acusó a Monroy de amenazarla para que no hablara con los representantes de los medios de comunicación sobre este asunto De acuerdo con información de Reforma, que asegura tener copia del contrato incumplido por la Basílica, este fue suscrito el 30 de abril de 2002 entre Venerare con la Basílica por un millón 750 mil dólares para que produjera hologramas de seguridad y certificados de registros con la imagen de la Virgen y del santuario El daño que le hicieron los prelados consistió en que cuando negaron la existencia de esos contratos –en febrero—más de 70 proveedores de Herrera y sus empresas se espantaron; 11 de sus empleados renunciaron, su negocio se paralizó y en la bodega quedaron guardados 10 millones de hologramas y 6 millones de certificados En febrero salió a la luz que la Basílica vendió a una empresa estadunidense los derechos de propiedad sobre la Guadalupana Monroy fue el encargado de la venta por 125 millones de dólares a Herrera, representante de la transnacional en México La Iglesia se comprometió a que cada artículo comercializado por Viotran contaría con “la bendición especial” de Monroy o Carrera Sin embargo, peritos en la materia sostuvieron que el contrato era ilegal porque la Iglesia no es propietaria de la imagen, sino el pueblo de México; los creyentes “Es como si quisiese vender en exclusiva la imagen de Jesucristo ¿Quién es el propietario de esa imagen? Pues nadie en particular, porque también es de dominio público y cualquier creyente puede reproducirla” Monroy y Rivera inmediatamente negaron lo publicado por Proceso y rechazaron que la Procuraduría General de la República (PGR) se estuviera haciendo cargo del caso (Proceso 1372) 29/04/03

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