La vida y la cultura

martes, 8 de abril de 2003
México, D F (apro)- Lo irreparable de una muerte determina que la vida de un ser humano sea, al menos en teoría, lo más valioso en el planeta Por eso los defensores de los derechos humanos y las multitudes que protestan en el mundo por la guerra enarbolan el supremo derecho a la vida ante los bárbaros ataques asestados no sólo a militares, sino a incontables civiles inocentes en Irak Pero entre los "daños colaterales" de esta prepotente ofensiva que ha estado "martillando" sin cesar las principales ciudades de Irak se halla uno que también puede ser irreparable y que afecta a la necesidad de conocerse, comprenderse y desarrollarse que caracteriza al género humano Se trata de la muy probable destrucción de escritos, tablillas, construcciones, obras de arte y monumentos históricos de lo que se ha dado en llamar la "cuna de la civilización" por corresponder, entre otras, a las culturas sumeria, asiria y babilónica Es conocido el hecho de que las zonas actualmente destrozadas nos legaron la escritura cuneiforme, los sellos cilíndricos que prefiguraron la imprenta, ciertas técnicas agrícolas y de riego, las matemáticas, la astronomía, las torres de pisos, la arquitectura monumental, la escultura en piedra, los códigos de leyes y muchos de los mitos y ritos que Occidente ha recogido de la Biblia Sólo en una de esas áreas, la ciudad de Ur ?que desde el sexto milenio antes de Cristo constituía una aldea--, se encontraron vestigios del antiguo matriarcado, y en el milenio IV estuvo consagrada a la Luna Considerada la patria o el lugar de nacimiento de Abraham, Ur constituyó la sede del imperio sumerio e inclusive hace poco se encontraron allí indicios del llamado "diluvio universal" Dominada por diversos pueblos en distintas épocas, Ur ?que también nos heredó el concepto de ciudad? fue atacada por brutales hordas de elamitas que enseguida la saquearon y determinaron el eclipse del dominio imperial de los sumerios Por cierto, ese derrumbe se verificó en el año 2003? antes de Cristo Ubicado en las afueras de la vapuleada ciudad de Nasiriya, el sitio arqueológico de Ur ?uno de los 10 mil que existen en el territorio iraquí-- le preocupa grandemente al subdirector general para la Cultura de la UNESCO, Mounir Bouchenaki, un renombrado arqueólogo argelino que, en las páginas de Proceso 1379, se muestra igualmente alarmado por lo que puede ocurrir en las ruinas de Ashur ?primera capital del imperio asirio, ubicada entre Mosul y Kirkuk--, Nimrud y Nínive Nimrud, al sur de Mosul, cuenta con una superficie de 200 hectáreas, una ciudadela, dos templos y una pirámide de varios pisos en la que, nos dice la reportera, "los iniciados asirios podían comunicarse con el más allá" Y en cuanto a Nínive, el reportaje nos recuerda sus célebres bibliotecas, una de las cuales fue llevada en el siglo XIX al Museo del Louvre y otra al British Museum Mounir Bouchenaki, quien después de la Guerra del Golfo visitó Irak para evaluar los estropicios de la ofensiva de la coalición y observó un gran saqueo arqueológico ?calculado en unas 5 mil piezas--, teme, con razón, lo que podría ocurrir con las 100 mil obras que contiene el Museo Nacional de Bagdad, emplazado junto a los edificios de la radio y la televisión que han sido sistemáticamente atacados por las hordas angloestadunidenses Así mismo, los sitios arqueológicos de Tikrit y Ctesifon se hallan en grave riesgo, como Babilonia y Basora, ciudad esta donde, dice, "hay bellísimas iglesias caldeas" Escandalizado por la probable destrucción de toda esa riqueza milenaria, Bouchenaki explica: "No defendemos piedras, como a veces se nos acusa de hacerlo Defendemos la memoria y la identidad de un pueblo y, más ampliamente, la herencia cultural invaluable del género humano que alberga ese país hoy bombardeado" A nuestro juicio, es preciso recordar que la defensa de la cultura es también defensa de la vida

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