Análisis Político: La Consorte

martes, 20 de mayo de 2003
México, D F (apro)- La portada de Proceso de la presente semana destaca una fotografía de la pareja presidencial De espaldas al presidente Vicente Fox, Marta Sahagún hace un guiño y un ademán que la retrata con precisión: la imagen de una mujer ambiciosa y engreída que pretende tenerlo todo bajo control Se trata de la carátula de un libro de la periodista argentina Olga Wornat, quien, después de varios meses de trabajo y muchas entrevistas, reunió en un volumen numerosas revelaciones y confidencias no sólo sobre La jefa (tal es el título de Grijalbo), sino también sobre las confrontaciones intrafamiliares surgidas en la ruta y en la sede del poder Las intimidades a las que tenemos acceso en esa obra que el reseñista, Alejandro Caballero califica de “cuestionable rigor periodístico”, son tantas y de tan diversa índole (odio, impotencia, adicciones, traición, brujería y derroche) que podrían atrapar al lector en la atmósfera de una típica telenovela de Televisa Sin embargo, existen testimonios de que la primera dama, escudada en la fundación Vamos México, está realizando actividades proselitistas en favor del PAN, además de que muy probablemente cuestan al erario --o a la caridad corporativa-- los lujos, el dispendio y las francachelas de los hijos de Marta, quien, a juicio de una entrevistada, mezcla comportamientos y actitudes característicos de “la princesa Diana, la Madre Teresa, Hillary Clinton y Eva Perón” Olga Wornat señala que Manuel y Jorge Bribiesca Sahagún “hacen uso indiscriminado de las residencias presidenciales, en Cancún, en Acapulco y en San Miguel de Allende, donde pasan temporadas acompañados de sus amiguetes y exhibiendo el dispendio a costa del erario” Y, en su apoyo, cita al exmarido de La jefa, Manuel Bribiesca, quien le dijo: “No sé cuánto dinero tienen mis hijos, sólo veo la vida de lujos que llevan y a través de eso puedo hacer el cálculo Me da miedo que anden en algo raro; el poder se les fue a la cabeza Viven y gastan como millonarios y yo sé que antes no tenían lana, tenían la vida que yo les podía dar con mi trabajo, pero nada más La madre tiene la culpa, ella los va a meter en algún lío…” Lo más grave es que, conforme a otros reportajes del semanario, a Marta –más que a sus hijos-- no sólo se le fue el poder a la cabeza, sino que éste le parece insuficiente; evidentemente quiere más, y ahora, rodeada de un selecto grupo de asesores especialistas en política –Elba Esther Gordillo, Santiago Creel, Jorge Castañeda, Liébano Sáenz y José Luis Camacho--, está modificando su discurso en aras de una nueva ruta de poder Por ejemplo, el 1 de mayo, luego de que un grupo de periodistas le había insistido sobre sus posibles aspiraciones presidenciales, Marta declaró: “El poder, el empoderamiento personal, es una necesidad para el ser humano… El poder debe ejercerse para servir a los demás, para procurar el bien común… El poder es una necesidad para las mujeres porque sin él no podremos acelerar las acciones que hacen falta para alcanzar nuestros principales objetivos No pedimos migajas ni el cumplimiento de cuotas; tampoco, que se nos abran las puertas de algunos espacios si no nos lo hemos ganado y se nos cierran otras porque son zonas dedicadas solamente a los hombres… La mujer necesita poder, poder real, poder económico, poder político, poder social” A ello se debe que, desde hace algunas semanas, en su discurso hayan empezado a aparecer términos que parecían sepultados por el anatema sexenal: condón, sida, divorcio… Y no es remoto que estos temas tengan una doble utilidad: por una parte, como afirman algunas analistas, apropiarse del lenguaje feminista para abanderar sus causas en las elecciones del 2006, y, por la otra, desquitarse de la negativa vaticana a impartir el sacramento del matrimonio a la pareja presidencial Aunque la educación del pueblo mexicano ha estado fundamentalmente a cargo de Televisa en las últimas décadas, y no obstante que el lenguaje y las truculencias de sus telenovelas usurpan el alma de las clases populares y de buena parte de las clases medias, los partidos políticos, los universitarios, la prensa y toda la gente informada impedirán, desde ahora, que en el próximo proceso electoral por la Presidencia esa desmesurada ambición, en su previsible crisis, en su inevitable drama, pueda siquiera apelar al voto de la conmiseración 19/05/03

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